Delta Force: la unidad secreta que capturó a Nicolás Maduro en Caracas
La captura de Nicolás Maduro no fue obra de una operación convencional, sino de la unidad más secreta del Ejército de Estados Unidos: Delta Force, oficialmente 1st Special Forces Operational Detachment–Delta (1st SFOD-D). Según han confirmado la Administración estadounidense y varios medios internacionales, un pequeño contingente de estos operadores de élite irrumpió de madrugada en Caracas, neutralizó el anillo de seguridad presidencial y “extrajo” a Maduro y a su esposa en cuestión de horas, sin bajas estadounidenses.
En apenas 48 horas, cabeceras tan distintas como NDTV, Fox News, The Chosun Ilbo o el portal suizo Bluewin convergían en el mismo punto: fueron los “shadow warriors” de Trump, como los bautiza uno de esos medios, quienes llevaron el peso de la operación. La CIA proporcionó la inteligencia y los helicópteros del 160th Special Operations Aviation Regiment, los célebres Night Stalkers, llevaron y sacaron a la fuerza de asalto.
¿Qué es exactamente Delta Force, qué hizo en Caracas y por qué esta unidad, nacida en la Guerra Fría, vuelve a situarse en el centro de una operación con consecuencias geopolíticas y judiciales de primer orden?
La unidad que oficialmente casi no existe
Delta Force es, en términos formales, el 1st Special Forces Operational Detachment–Delta, integrada en el Ejército de EE UU y bajo el paraguas del Joint Special Operations Command (JSOC). En la práctica, es la punta de lanza para misiones de contraterrorismo, rescate de rehenes, captura o eliminación de objetivos de alto valor y reconocimiento especial en entornos extremadamente hostiles.
Su tamaño exacto es clasificado, pero diversas fuentes abiertas y documentos especializados sitúan su núcleo operativo en varios centenares de operadores, seleccionados entre miles de candidatos de otras unidades de élite. Apenas un 10-15 % de quienes se presentan al proceso superan la selección, tras un filtro físico, psicológico y operativo que, según fuentes militares, tiene una de las tasas de descarte más altas de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
La entrada de Wikipedia sobre Delta Force y artículos técnicos como Delta Force, History, Selection, Missions and How to Join describen a la unidad como una estructura flexible, organizada en pequeños escuadrones altamente autónomos capaces de planificar y ejecutar operaciones directas, infiltrarse detrás de líneas enemigas y operar durante días sin apoyo visible. La regla no escrita es sencilla: discreción absoluta antes, durante y después de la misión.
De la Guerra Fría a Hussein: el historial de operaciones de alto perfil
Aunque su creación se remonta a finales de los años 70, inspirada en unidades como el SAS británico, la fama de Delta Force se consolidó en los años posteriores al 11-S. La unidad ha participado en algunas de las misiones más sensibles de la historia reciente de Estados Unidos:
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Operaciones de contraterrorismo en Afganistán e Irak, con ataques selectivos contra mandos de Al Qaeda y otros grupos yihadistas.
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Acciones directas en el marco de la invasión de Irak, incluyendo la búsqueda y captura de Sadam Husein en 2003, donde Delta Force jugó un papel central en la localización y detención del dictador iraquí.
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Misiones menos visibles en África, Oriente Medio y otras regiones, donde su presencia rara vez se reconoce públicamente.
Artículos como los de NDTV o Bluewin recuerdan que el ADN de la unidad está ligado a estos “high value targets” (HVT): figuras cuyo arresto o eliminación tiene un impacto estratégico superior al puramente militar. Maduro encaja en ese patrón: un jefe de Estado acusado por Washington de narcotráfico, corrupción y desestabilización regional, convertido en objetivo prioritario tras años de tensión y sanciones.
Tres horas en Caracas: la operación que “no podía fallar”
Los detalles de la operación en Venezuela empiezan a trazarse con cierto consenso entre medios. Según The Chosun Ilbo, Delta Force arrestó a Maduro y a su esposa en una misión de unas tres horas, sin bajas estadounidenses. Fox News añade que la acción se desarrolló durante la madrugada, apoyada por helicópteros del 160th SOAR y bajo una fuerte cobertura aérea: distintos tipos de aparatos, desde aeronaves de transporte hasta cazas preparados para “cada posible escenario”, en palabras del propio Trump.
Aproximadamente a las 2:00 de la mañana, residentes de Caracas reportaron al menos siete explosiones y el vuelo de aviones a baja altura sobre la ciudad. Testigos citados por varios medios describen humo sobre instalaciones militares clave, entre ellas el complejo de Fuerte Tiuna, mientras en redes sociales circulaban imágenes de destellos en el cielo y cortes de luz en barrios del sur de la capital.
La versión que comparten medios como NDTV:
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Un equipo reducido de operadores Delta aterriza en puntos cercanos a la residencia fortificada de Maduro.
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La fuerza de asalto rompe el perímetro, neutraliza la seguridad interna y localiza al presidente y a su esposa antes de que alcancen la zona más protegida del complejo.
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La pareja es “extraída” en helicópteros hacia una zona segura y trasladada posteriormente al buque USS Iwo Jima, desde donde serían llevados a Estados Unidos para comparecer ante la justicia, previsiblemente en un tribunal federal de Nueva York.
Trump ha afirmado que siguió la operación en tiempo real y que los militares “ensayaron y practicaron como nunca se había visto”. El resultado: sin bajas norteamericanas y sin pérdidas de aeronaves, aunque sí con heridos entre el personal implicado, según reconoció el propio presidente.
La cadena de mando: JSOC, CIA y los Night Stalkers
Más allá de la espectacularidad operativa, el caso Maduro ilustra la arquitectura de mando que suele rodear a Delta Force. Aunque la unidad depende del Ejército, sus misiones se integran bajo el JSOC, que coordina acciones conjuntas con otros componentes de las Fuerzas Armadas y agencias civiles.
En Caracas, el esquema habría sido el siguiente:
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La CIA proporciona la inteligencia crítica: movimientos, rutinas, ubicación exacta del objetivo y posibles rutas de escape.
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El Departamento de Defensa, a través del JSOC, planifica y ejecuta la operación, asignando a Delta Force la responsabilidad de la captura física.
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El 160th Special Operations Aviation Regiment, los Night Stalkers, se encarga de la inserción y extracción aérea, una especialidad en la que la unidad se ha ganado fama desde las operaciones en Somalia e Irak.
Según las fuentes citadas por Fox News y otros medios, la coordinación entre estas tres patas —inteligencia, fuerza terrestre de élite y aviación especializada— fue clave para minimizar el tiempo sobre el terreno y reducir el margen de reacción de las fuerzas leales a Maduro. “Rompieron puertas que no estaban pensadas para ser derribadas”, llegó a ironizar Trump, subrayando el nivel de entrenamiento previo.
Un nivel de selección y entrenamiento extremo
Los artículos de contexto, como el publicado en Life Is A Special Operation, permiten entender por qué Delta Force se considera una “unidad entre unidades” incluso dentro del ecosistema de fuerzas especiales estadounidenses.
El proceso de selección incluye:
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Pruebas físicas de resistencia y navegación en terrenos montañosos, con marchas de larga distancia a contrarreloj.
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Evaluaciones psicológicas orientadas a detectar capacidad de gestión del estrés extremo y de toma de decisiones en entornos ambiguos.
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Fases de entrenamiento avanzado en combate cercano (CQB), tiro de precisión, breaching (apertura de accesos) y operaciones en ambiente urbano y confinado.
Diversas fuentes sitúan el porcentaje de éxito por debajo del 15 % de los candidatos que se presentan. Una vez dentro, los operadores se integran en equipos pequeños, con alta autonomía y capacidad de adaptarse a cambios imprevistos en mitad de la misión. La operación en Caracas —un entorno urbano densamente poblado, con riesgo de fuego cruzado y presencia de fuerzas armadas locales— es un ejemplo de ese tipo de escenarios donde la combinación de velocidad, discreción y precisión es determinante.
En cualquiera de los casos, el nombre de Delta Force quedará ligado a uno de los episodios más delicados de la historia reciente del país: la noche en que un pequeño grupo de operadores de élite cruzó el cielo de Caracas para ejecutar una misión que, tanto política como jurídicamente, no podía fallar.
