Grecia en llamas: incendios forestales abruman al país tras fatal choque de helicópteros

Grecia enfrenta una catástrofe ambiental sin precedentes con más de 220 incendios activos que arrasan el país. La tragedia se intensifica tras la colisión de dos helicópteros de extinción que dejó dos bomberos muertos. La Unión Europea moviliza ayuda urgente para frenar esta crisis que exhibe los desafíos del cambio climático y la gestión forestal.
Imagen aérea de Grecia con incendios forestales activos en varias regiones del país, destacando la magnitud de la crisis ambiental.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Grecia en llamas: incendios forestales abruman al país tras fatal choque de helicópteros

Grecia afronta una de las semanas más devastadoras de su temporada de incendios. Desde el 27 de julio se han declarado alrededor de 220 fuegos agroforestales, alimentados por temperaturas extremas, vegetación seca y fuertes rachas de viento.

La emergencia adquirió una dimensión todavía más trágica el domingo, cuando dos helicópteros contratados para combatir las llamas colisionaron en pleno vuelo cerca de Psatha, al oeste de Atenas. Un piloto danés y un coordinador griego murieron en el accidente. Los dos ocupantes de la segunda aeronave sobrevivieron con heridas leves.

El desastre ha golpeado el corazón operativo de una campaña que ya acumulaba tres bomberos fallecidos.

Una colisión en plena batalla

Los dos helicópteros habían despegado de la base militar de Elefsina para intervenir en el incendio que avanzaba entre Beocia y el oeste del Ática. Las imágenes difundidas muestran cómo ambos aparatos volaban a baja altura y a escasa distancia antes de impactar.

Uno de ellos perdió el rotor principal, se incendió y cayó al suelo. El segundo consiguió realizar un aterrizaje de emergencia. Tras la colisión, las autoridades inmovilizaron preventivamente los helicópteros Bell empleados en la operación, mientras se investigan las causas exactas del accidente.

La tragedia no solo costó dos vidas: redujo temporalmente la capacidad aérea cuando más se necesitaba. Grecia tuvo que reorganizar el dispositivo con aviones Canadair, helicópteros Erickson y aeronaves militares.

El gran incendio del Ática

El fuego comenzó en Beocia y avanzó durante aproximadamente 40 kilómetros hasta alcanzar el Ática occidental. En apenas cuatro días había calcinado cerca de 10.000 hectáreas de bosque, matorral y terreno agrícola, además de destruir o dañar más de un centenar de viviendas.

Miles de residentes recibieron órdenes de evacuación en localidades próximas a Psatha, Porto Germeno y Megara. Protección Civil llegó a emitir 17 mensajes de emergencia mediante el sistema 112 para alejar a la población de los frentes más peligrosos.

La proximidad de las llamas a Megara, una localidad de unos 30.000 habitantes, elevó la presión sobre los más de 500 efectivos desplegados. El viento dificultó las descargas de agua y favoreció la aparición de nuevos focos secundarios.

Una semana con 220 fuegos

La cifra de 220 incendios no corresponde a focos activos simultáneamente, sino al total registrado en Grecia desde el lunes 27 de julio. El dato, sin embargo, refleja la magnitud del desgaste sufrido por los servicios de emergencia.

Además del gran frente situado al oeste de Atenas, las autoridades combatieron incendios en Creta, Cefalonia, Paros, Argólida, Calcídica y otras zonas continentales e insulares. Algunos pudieron ser estabilizados rápidamente; otros obligaron a desalojar hoteles, viviendas y destinos turísticos en plena temporada altala multiplicación de emergencias dispersa aeronaves, personal y vehículos, reduce los tiempos de descanso y convierte cualquier avería o accidente en una pérdida operativa difícil de compensar.

Negligencias bajo investigación

Las autoridades griegas han abierto investigaciones para determinar el origen de los principales incendios. En solo cinco días se practicaron 33 detenciones: 30 por presuntas negligencias y tres por posibles acciones intencionadas.

También se impusieron 22 multas administrativas por un total de 70.100 euros. Entre las conductas investigadas figuran trabajos agrícolas, uso de herramientas capaces de producir chispas y empleo de llamas abiertas durante jornadas de riesgo extremo.

En Beocia, el foco inicial fue localizado cerca de una línea de transporte eléctrico vinculada a un parque eólico. Las autoridades precisaron que el incendio no comenzó en los aerogeneradores, sino en una infraestructura situada a unos 500 metros de ellos.

Europa moviliza su mayor dispositivo

La Unión Europea había preparado para el verano de 2026 su mayor operación conjunta contra incendios forestales. El dispositivo contempla el posicionamiento preventivo de 777 bomberos de 14 países, además de 22 aviones y cinco helicópteros disponibles para apoyar a los Estados desbordados.

Parte de estos recursos fue situada anticipadamente en Grecia, Chipre, Italia, Francia, España y Portugal. La estrategia permite reducir el tiempo de respuesta, aunque la simultaneidad de grandes incendios en varios países puede tensionar las reservas comunitarias.

Ursula von der Leyen homenajeó a los fallecidos tras el accidente: «Hace falta un valor especial para volar hacia las llamas y proteger a otros».

El coste de una prevención insuficiente

La emergencia tendrá consecuencias mucho después de que se extingan las llamas. Las pérdidas afectan a viviendas, cultivos, explotaciones ganaderas, negocios turísticos y grandes extensiones forestales cuya recuperación requerirá décadas.

Grecia dispone de una amplia experiencia en incendios, pero continúa enfrentándose a problemas estructurales: acumulación de combustible vegetal, abandono rural, construcciones próximas al bosque y recursos municipales desiguales. Las condiciones meteorológicas extremas multiplican esas vulnerabilidades.

La ayuda europea resulta imprescindible, pero no sustituye una política permanente de prevención. Limpiar montes, mantener cortafuegos, vigilar las redes eléctricas y ordenar el crecimiento urbano cuesta menos que reconstruir pueblos enteros.

El choque aéreo de Psatha deja una advertencia especialmente dolorosa: incluso el mayor despliegue puede fracasar cuando la intensidad del fuego obliga a trabajar al límite.

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