Trump desata una crisis política mientras el mercado global se estremece por China y la IA

El Nikkei llegó a perder más del 6%, los fabricantes de chips sufrieron un severo castigo y la rivalidad entre Estados Unidos y China contaminó mercados, política y tecnología.
Gráfico con descenso bursátil y imágenes superpuestas de Trump, símbolos de IA y banderas de China y EE.UU.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
El Nikkei llegó a perder más del 6%, los fabricantes de chips sufrieron un severo castigo y la rivalidad entre Estados Unidos y China contaminó mercados, política y tecnología.

La tormenta tecnológica ha dejado de ser una advertencia para convertirse en una corrección global. El Nikkei llegó a desplomarse más del 6% durante la sesión, mientras los semiconductores arrastraban al Nasdaq y reabrían la gran pregunta que Wall Street había aplazado: cuánto crecimiento real justifica las valoraciones alcanzadas por la inteligencia artificial.

Al miedo financiero se suma una escalada política difícil de separar de los mercados. Donald Trump reactiva las acusaciones de injerencia china, Truth Social prepara información prioritaria para inversores y Pekín responde con un modelo de IA que reduce distancias con Silicon Valley.

El Nikkei entra en zona de corrección

La Bolsa de Tokio cerró con una caída del 4,03%, aunque durante la negociación llegó a retroceder un 6,18%. El Nikkei terminó en 64.141 puntos, más de un 11% por debajo del máximo registrado en junio, entrando técnicamente en territorio de corrección.

El castigo se concentró en compañías vinculadas a chips y memoria. Kioxia cayó alrededor del 16%, mientras Sumco perdió un 15% y Screen Holdings cedió un 12%. El diagnóstico es inequívoco: los inversores están reduciendo exposición a empresas cuyos precios descontaban años de crecimiento prácticamente perfecto.

No se trata todavía del estallido definitivo de una burbuja. Sin embargo, revela que el mercado comienza a exigir beneficios capaces de compensar las gigantescas inversiones en centros de datos, energía y semiconductores.

El Nasdaq pierde su principal refugio

La presión vendedora comenzó antes en Estados Unidos. El Nasdaq cayó un 1,47% y el índice de semiconductores de Filadelfia se hundió un 4,3%, afectado por la recogida de beneficios en Intel, AMD, Micron y otros fabricantes.

La inteligencia artificial había funcionado como argumento universal para justificar múltiplos elevados. Ahora, ese mismo relato amplifica las pérdidas. Cuando un sector concentra capital, expectativas y endeudamiento, cualquier duda sobre la rentabilidad futura desencadena ventas automáticas.

El contraste resulta demoledor: TSMC presentó un aumento del beneficio del 77%, pero sus acciones retrocedieron con fuerza. Ni siquiera unos resultados récord bastan cuando el mercado teme que el gasto tecnológico haya avanzado más rápido que la demanda final.

China presenta su respuesta tecnológica

En plena corrección, la empresa china Moonshot AI lanzó Kimi K3, un modelo de 2,8 billones de parámetros que la compañía presenta como el mayor sistema abierto de su categoría. Sus resultados se acercarían a los principales modelos estadounidenses, especialmente en programación y tareas de agentes autónomos.

El movimiento tiene una dimensión empresarial, pero también geopolítica. China está utilizando modelos abiertos y costes inferiores para ganar influencia entre compañías y países que no pueden asumir las tarifas de los grandes proveedores estadounidenses.

Esta estrategia puede resultar especialmente atractiva para los BRICS y las economías emergentes. Pekín no necesita dominar todo el mercado: le basta con construir un ecosistema tecnológico alternativo que reduzca la dependencia de Estados Unidos.

Trump reactiva la batalla electoral

Donald Trump aprovechó un discurso televisado para presentar documentos desclasificados sobre supuestas operaciones chinas contra las infraestructuras electorales estadounidenses. El presidente aseguró que Pekín habría accedido a datos de 220 millones de votantes, aunque los documentos no demuestran que China alterase resultados electorales.

CNN, ABC y NBC decidieron no emitir el discurso completo en sus canales principales. Otras cadenas interrumpieron la intervención para introducir verificaciones y análisis.

Lo más grave es la erosión institucional: la Casa Blanca acusa a los medios de censura, mientras las televisiones justifican su decisión por la difusión de afirmaciones no acreditadas. La campaña de las legislativas de 2026 comienza así bajo una desconfianza casi absoluta.

Información privilegiada alrededor del presidente

La crisis de credibilidad aumentó después de conocerse que un operador de teleprompter de la Casa Blanca habría ganado cerca de 100.000 dólares apostando sobre las palabras que Trump pronunciaría en distintos discursos. El empleado fue apartado mientras se investigan las operaciones realizadas en mercados de predicción.

Al mismo tiempo, Trump Media prepara una API de pago que permitirá a bancos y operadores recibir publicaciones de Truth Social en milisegundos. Trump mantiene indirectamente alrededor del 41% de la compañía.

Ambos episodios revelan el mismo riesgo: convertir la información política en una ventaja económica reservada a quienes acceden antes que el resto.

El Mundial tampoco escapa a la tensión

El humo procedente de los incendios de Canadá ha provocado alertas de calidad del aire en Nueva York y Nueva Jersey antes de la final del Mundial entre España y Argentina. Por ahora, las previsiones apuntan a una mejoría y no existe una decisión oficial que ponga en peligro el partido.

Argentina afronta además una revisión disciplinaria después de que varios jugadores exhibieran un mensaje sobre las Malvinas tras eliminar a Inglaterra. La FIFA prohíbe las manifestaciones políticas y estudia posibles sanciones.

Mercados, tecnología, elecciones y deporte comparten así una misma característica: cualquier incidente local puede adquirir en cuestión de horas una dimensión económica y geopolítica mundial.

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