El Dow abre en verde mientras Nasdaq y S&P ceden terreno tras unos resultados récord del gigante de los chips y la batalla por Warner Bros. Discovery

El Dow Jones resiste mientras Nvidia arrastra al Nasdaq a la baja

La apertura de Wall Street este jueves 26 de febrero ha confirmado hasta qué punto el mercado estadounidense está prisionero de la tecnología y, muy en particular, de Nvidia.

Wall Street - Dow Jones
Wall Street - Dow Jones

A las 9:30 horas de Nueva York, el Dow Jones avanzaba un 0,43%, mientras el Nasdaq 100 cedía un 0,33% y el S&P 500 retrocedía un 0,10%, un arranque partido en dos pese a unos resultados del fabricante de chips que han superado ampliamente las expectativas. Al mismo tiempo, los inversores digieren la guerra corporativa en torno a Warner Bros. Discovery (WBD), con Paramount Skydance y Netflix compitiendo por su control, y aguardan las cuentas de Dell y CoreWeave, dos termómetros clave de la infraestructura de inteligencia artificial. En el mercado de divisas, el euro se mantiene prácticamente plano frente al dólar, en torno a 1,18 dólares, reforzando el contraste entre el optimismo selectivo en Estados Unidos y la cautela en Europa.

Un arranque de sesión partido en dos

El comportamiento divergente de los tres grandes índices al toque de campana dibuja una fotografía muy precisa del ánimo inversor. El Dow Jones en positivo refleja el apoyo a valores industriales, financieros y defensivos, mientras que el Nasdaq 100 en rojo delata una toma de beneficios en los grandes nombres tecnológicos pese a la enésima exhibición de Nvidia. El S&P 500, con un ajuste del 0,10%, queda atrapado entre ambos mundos, sin una dirección clara.

Índice Dow Jones Industrial Average

Los movimientos son modestos en magnitud, pero significativos en mensaje: la sesión no arranca con un pánico vendedor, sino con un ajuste fino de carteras tras un rally prolongado de la tecnología. Los gestores están rotando hacia sectores menos expuestos al riesgo de que la narrativa de la inteligencia artificial se enfríe, aunque nadie se atreve todavía a abandonar del todo el trade de moda.

Este arranque mixto también sugiere que el mercado ha descontado buena parte de las buenas noticias de Nvidia con antelación. Tras meses en los que cada avance en chips de IA ha impulsado al conjunto del Nasdaq, la reacción tibia indica que el listón es ahora extraordinariamente alto. El mercado ya no se conforma con resultados excelentes: exige resultados excepcionales acompañados de una guía casi perfecta.

Los resultados de Nvidia, en el centro del huracán

Nvidia ha vuelto a situarse en el epicentro de Wall Street. La compañía ha informado de unos ingresos trimestrales de alrededor de 68.100 millones de dólares, lo que supone un incremento cercano al 73% interanual y un avance del 20% frente al trimestre anterior, con un peso abrumador del negocio de centros de datos, que roza los 62.000 millones. La guía para el próximo trimestre apunta a unos ingresos de unos 78.000 millones, una cifra que, de cumplirse, consolidaría a la firma como el principal beneficiario directo de la ola de inversión en IA generativa.

Son números que cualquier compañía envidiaría, pero que en el caso de Nvidia llegan tras una revalorización bursátil de tres dígitos y un escrutinio milimétrico por parte de los analistas. La clave ya no es solo cuánto crece, sino si su ritmo de expansión es sostenible en un entorno de gasto en IA donde empiezan a aparecer los primeros signos de selección entre proyectos rentables y apuestas más especulativas.

El dato más relevante para el mercado es, precisamente, la solidez del negocio de infraestructuras de IA. Con cerca de un 90% de los ingresos vinculados al segmento de centros de datos, Nvidia se ha convertido en una apuesta casi monográfica sobre la materialización de los modelos de negocio de sus clientes: grandes tecnológicas, hyperscalers y gobiernos que están volcados en construir capacidades de cómputo masivo.

NVIDIA Corporation

El riesgo de un mercado hiperdependiente de un solo valor

La reacción contenida de los índices, pese a unos resultados tan espectaculares, confirma una preocupación creciente entre los inversores institucionales: la hiperconcentración del mercado. Nvidia ha llegado a superar una valoración bursátil de 3,6 billones de dólares, convirtiéndose por momentos en la empresa cotizada más valiosa del planeta, por delante de gigantes como Apple o Microsoft.

Este hecho tiene implicaciones directas. Cuanto más peso acumula Nvidia en índices como el S&P 500 o el Nasdaq 100, mayor es el riesgo de que un giro en el sentimiento hacia la compañía provoque movimientos bruscos en el conjunto del mercado. Lo que antes eran correcciones acotadas al sector de semiconductores puede convertirse ahora en auténticas sacudidas sistémicas.

Además, la narrativa dominante —un bull market liderado por IA y tecnología de hardware— ha generado un fenómeno de retroalimentación: los fondos indexados y los ETF replican índices cada vez más concentrados, lo que aumenta los flujos automáticos hacia los grandes ganadores. El diagnóstico es inequívoco: si Nvidia estornuda, Wall Street se resfría.

El contraste con otros periodos históricos resulta revelador. En burbujas anteriores, como la de las punto com, la concentración era alta pero más repartida entre múltiples valores. Hoy, una sola compañía se ha convertido en el símbolo y el termómetro de un ciclo de inversión que se mide en cientos de miles de millones de dólares en gasto de capital tecnológico.

Guerra del streaming: Paramount, Netflix y el futuro de WBD

Mientras la atención se centra en los chips, el sector de medios y entretenimiento vive su propia batalla estratégica. Paramount Skydance y Netflix mantienen un pulso por hacerse con Warner Bros. Discovery, en una operación que podría redefinir el mapa global del streaming, los contenidos y los derechos audiovisuales.

Warner Bros. Discovery arrastra un elevado nivel de deuda y la presión de monetizar sus catálogos en un entorno de saturación de plataformas. Para Netflix, incorporar activos de WBD significaría reforzar su posición en contenidos premium —desde franquicias cinematográficas hasta derechos deportivos— y consolidar su liderazgo global. Para Paramount Skydance, supondría un salto de escala imprescindible para competir en un mercado dominado por gigantes tecnológicos y conglomerados diversificados.

Desde la óptica de los inversores, la clave no es solo quién gane la puja, sino a qué precio y con qué estructura financiera. Cualquier operación apalancada en exceso podría ser mal recibida en un contexto de tipos de interés aún relativamente elevados y una creciente disciplina en el gasto de los consumidores. Lo más grave es que, en un sector donde la rentabilidad real ha sido esquiva durante años, la tentación de crecer a golpe de adquisición sigue muy presente.

La consecuencia es clara: el frente del streaming se ha convertido en un factor adicional de volatilidad para unos índices ya muy condicionados por la tecnología y la publicidad digital.

Dell y CoreWeave: el termómetro de la infraestructura de IA

Más allá de Nvidia, el mercado mira con lupa a Dell Technologies y CoreWeave, dos compañías esenciales para entender hasta qué punto la inversión en infraestructura de IA es un fenómeno transversal. Ambas están programadas para presentar resultados tras el cierre del mercado, en una sesión en la que los analistas buscarán pistas sobre el apetito de gasto de empresas y proveedores de nube.

Dell se ha reposicionado como un socio clave en servidores y almacenamiento optimizados para cargas de trabajo de IA, mientras que CoreWeave se ha especializado en ofrecer capacidad de cómputo en la nube basada precisamente en GPU de Nvidia. Si sus cifras confirman un crecimiento elevado de pedidos y backlog, el mercado interpretará que el ciclo de inversión todavía tiene recorrido y que la demanda de hardware de alto rendimiento no se limita a un puñado de grandes tecnológicas.

En cambio, cualquier señal de moderación —proyectos pospuestos, contratos renegociados, márgenes presionados— podría ser leída como un primer síntoma de fatiga en el ciclo de inversión en IA. Este hecho revela hasta qué punto Nvidia ya no es una historia aislada, sino el vértice de un ecosistema industrial mucho más amplio y complejo.

Un dólar estable y un euro que resiste

En paralelo, el mercado de divisas ofrece una calma relativa que contrasta con la excitación bursátil. El euro se mantiene prácticamente plano frente al dólar, en torno a 1,1808 dólares, según las cotizaciones de primera hora de la mañana. Para los inversores europeos, esta estabilidad tiene un doble filo.

Por un lado, reduce la volatilidad cambiaria asociada a inversiones en renta variable estadounidense y facilita la comparación de rentabilidades reales. Por otro, mantiene intacto el atractivo de los activos denominados en dólares en un momento en el que la Reserva Federal sigue retrasando el momento de los recortes de tipos y los datos de inflación se mantienen por encima del objetivo del 2%.

Para las grandes multinacionales norteamericanas, un dólar que no se aprecia de forma agresiva frente al euro alivia parte de la presión sobre sus ingresos internacionales. Sin embargo, no elimina el riesgo de un frenazo en la demanda europea si el ciclo económico en la eurozona sigue mostrando signos de debilidad en los próximos trimestres.

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