El selectivo español corrige tras rozar máximos anuales en un contexto de dudas sobre la banca, resultados desiguales y un entorno internacional marcado por EE. UU.

El Ibex pierde los 18.400: lo que descuentan hoy los inversores

El Ibex 35 ha perdido el nivel de 18.400 puntos apenas unos días después de tantear máximos, confirmando que el mercado español sigue extremadamente sensible a los cambios de expectativas. La caída no es abrupta, pero sí significativa: el retroceso coincide con una toma de beneficios en banca, advertencias sobre márgenes empresariales y un ajuste global de carteras hacia Estados Unidos. Lo más relevante no es el descenso puntual. Es lo que revela. El mercado empieza a descontar que el mejor momento del ciclo podría haber quedado atrás. Y, como siempre, el dinero se adelanta.

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La banca frena tras liderar el rally

El primer gráfico clave es el del sector financiero. Desde comienzos de año, la banca acumulaba subidas superiores al 25%, impulsada por unos tipos de interés todavía elevados y una rentabilidad récord. En 2024, las principales entidades españolas registraron beneficios agregados superiores a 26.000 millones de euros, un máximo histórico.

Sin embargo, el mercado mira hacia delante. Y empieza a descontar recortes de tipos más intensos de lo previsto para 2026. Cada 25 puntos básicos menos en el tipo oficial del BCE implica presión directa sobre el margen de intereses. La consecuencia es clara: los múltiplos actuales podrían estar reflejando un escenario demasiado optimista.

Además, el sector ha concentrado cerca del 35% del peso del Ibex, lo que amplifica cualquier corrección. Cuando los bancos corrigen un 2% o 3%, el índice lo acusa con fuerza. El contraste con otros mercados europeos es evidente: en Alemania o Francia, el peso financiero es menor y la volatilidad, más contenida.

Resultados sólidos, pero sin sorpresas

El segundo gráfico es el de resultados empresariales. Las grandes compañías del Ibex han presentado cifras correctas, pero el mercado no vive de lo correcto, sino de lo excepcional.

El crecimiento medio del beneficio por acción se ha situado en torno al 6%-8% interanual, lejos de los avances de doble dígito registrados tras la pandemia. Además, algunas energéticas y compañías industriales han advertido de una moderación en ingresos ante la desaceleración europea.

Este hecho revela un cambio de fase. Tras varios trimestres de revisiones al alza, ahora comienzan los ajustes prudentes. No se trata de un deterioro abrupto, pero sí de una estabilización que obliga a revisar expectativas.

Lo más grave para el corto plazo es que el Ibex cotizaba ya con un PER cercano a 14 veces beneficios, por encima de su media histórica de la última década. Sin crecimiento acelerado, el margen para seguir expandiendo múltiplos es limitado.

EE.UU., inteligencia artificial y el efecto aspiradora

El tercer gráfico es global. Wall Street sigue atrayendo capital. Las grandes tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial concentran buena parte de los flujos internacionales, con subidas superiores al 30% anual en algunos casos.

El efecto aspiradora es evidente: el dinero global rota hacia activos percibidos como estructuralmente más dinámicos. Frente a ello, el Ibex mantiene una composición más tradicional, con peso elevado en banca, energía y utilities.

Además, los últimos datos macro de Estados Unidos muestran una economía más resiliente de lo previsto, con un crecimiento superior al 2% anualizado, mientras la eurozona apenas supera el 0,5%-0,7%. El contraste resulta demoledor.

Cuando el diferencial de crecimiento se amplía, también lo hace el diferencial de valoración. Y eso penaliza a los índices más cíclicos y dependientes de Europa.

Petróleo y euro: dos variables que cambian el equilibrio

El cuarto elemento es el comportamiento del petróleo y el euro. El crudo ha corregido desde máximos recientes, perdiendo en torno a un 10%-12% en pocas semanas. Esto impacta directamente en compañías energéticas con fuerte peso en el selectivo.

Al mismo tiempo, el euro se ha fortalecido frente al dólar en determinados momentos, reduciendo la competitividad exterior de algunas empresas exportadoras y ajustando ingresos denominados en divisa estadounidense.

La combinación de crudo más débil y moneda más fuerte actúa como doble presión para un índice donde energía y multinacionales tienen un papel relevante.

Los sectores que sí aguantan

No todo es corrección. Utilities defensivas y compañías vinculadas a infraestructuras están mostrando mayor resiliencia. En algunos casos, las caídas se limitan al 1% o 2%, frente a retrocesos más acusados en banca o energía.

Las concesionarias y empresas de renovables se benefician de una percepción de estabilidad regulatoria y flujos de caja más previsibles. En un entorno de volatilidad, el mercado prioriza visibilidad sobre crecimiento agresivo.

También algunas firmas de turismo mantienen tono positivo gracias a una temporada sólida, con aumentos de ocupación superiores al 5% respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, el peso relativo de estos sectores no compensa del todo la corrección financiera.

Qué puede pasar ahora

El Ibex no cae por una crisis, sino por un ajuste de expectativas. La diferencia es sustancial.

Si el BCE confirma un calendario de bajadas más intenso y los beneficios empresariales se estabilizan, podríamos ver al índice consolidando entre 17.800 y 18.500 puntos durante varios meses. Sin embargo, si Estados Unidos mantiene un diferencial de crecimiento elevado y la rotación hacia tecnología continúa, el mercado español podría quedar rezagado.

El precedente histórico invita a la prudencia. En ciclos anteriores, tras tocar máximos y perder un nivel técnico clave, el Ibex ha registrado correcciones adicionales del 5%-8% antes de estabilizarse.

La clave estará en los flujos internacionales y en la capacidad de las empresas para sorprender al alza. Sin ese catalizador, el margen para nuevos máximos es limitado.

El mensaje oculto del mercado

La caída bajo los 18.400 puntos no es solo un movimiento técnico. Es una señal de que el mercado empieza a descontar un escenario menos exuberante. No hay pánico. No hay desplome. Pero sí una transición. Del entusiasmo a la cautela. De las revisiones al alza a la exigencia de resultados sólidos y sostenibles. En bolsa, lo importante no es dónde estamos, sino qué expectativas se están ajustando. Y hoy, el Ibex está diciendo que el ciclo de euforia podría haber tocado techo temporalmente.

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