El Dow Jones resiste mientras la tecnología se hunde y el crudo sube

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El índice industrial suma más de 300 puntos apoyado en value y energía, mientras el Nasdaq pierde un 1,5% por el miedo a la IA y el dólar se fortalece frente al yen

El miércoles dejó una imagen llamativa en los mercados globales: el Dow Jones subía más de 300 puntos mientras la tecnología volvía a encajar un golpe y el índice mundial de MSCI retrocedía un 0,26%. En Nueva York, el S&P 500 cedía un 0,3% y el Nasdaq Composite se dejaba un 1,25%, arrastrado por la venta masiva en software y servicios tras el último avance de Anthropic en IA. Al mismo tiempo, el crudo encadenaba su segundo rally consecutivo con subidas superiores al 3%, el dólar se fortalecía frente al yen y los rendimientos del Tesoro repuntaban ligeramente.
El mensaje de fondo es inequívoco: Wall Street está rotando con fuerza de crecimiento a valor, de grandes tecnológicas a industriales, energía y consumo defensivo, mientras los inversores tratan de recalibrar su visión para 2026 bajo el doble impacto de la “IA agentiva” y la nominación de Kevin Warsh para la Reserva Federal.

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Un Dow en verde en un mar de rojo

Mientras el índice global de MSCI cedía un 0,26% hasta los 1.041,23 puntos, la foto en Wall Street mostraba un claro ganador: el Dow Jones Industrial Average. A mitad de sesión estadounidense, el selectivo sumaba 315 puntos, un 0,64%, hasta los 49.554 puntos, desmarcándose tanto del S&P 500 como del Nasdaq.

La composición del Dow explica buena parte de esta resistencia. Con un peso importante de industriales, financieras, energía y consumo básico, el índice se beneficia de la rotación hacia sectores más ligados a economía real y menos vulnerables al “shock Anthropic” que sacude a las tecnológicas. Mientras el S&P 500 pierde un 0,31% y el Nasdaq cae un 1,25%, el Dow recoge flujos de gestores que reducen exposición a growth y buscan compañías con flujos de caja estables, dividendo y menor sensibilidad a la disrupción de la IA.

Este hecho revela un cambio de liderazgo claro: por primera vez en meses, la narrativa no se escribe en torno a las megacaps tecnológicas, sino a blue chips industriales y defensivas. Para muchas carteras, el Dow empieza a ser de nuevo el “activo core” en lugar de un índice casi accesorio frente al Nasdaq 100.

Rotación brutal: de growth a value en Wall Street

La jornada confirmó una tendencia que lleva días gestándose: value vence a growth. El S&P 500 Value Index (SVX) avanzaba en torno a un 1%, mientras el índice de crecimiento caía cerca de un 1,7%. No es un movimiento aislado, sino la continuación de una racha histórica: el SVX suma ya nueve meses consecutivos de subidas, la serie más larga desde mediados de los 90.

En paralelo, el índice de software y servicios del S&P 500 (.SPLRCIS) apenas caía un 0,4% el miércoles, pero ese número es engañoso: llega después de un desplome de más del 12% en cinco sesiones, una corrección que ha barrido valoraciones infladas en proveedores globales de datos, consultoría, auditoría y software corporativo. La “IA agentiva” ha dejado de ser un catalizador alcista genérico para convertirse en un filtro brutal entre modelos de negocio robustos y frágiles.

“Hace una semana, el mercado creía tener clarísimo cómo iba a ser el año. En siete días, buena parte de ese guion se ha ido por la borda”, resumía un gestor de Per Stirling Capital Management. La rotación se nota también en la capitalización: pequeñas y medianas compañías value capturan flujos a costa de grandes nombres de crecimiento, en un movimiento que altera de raíz la forma de construir índices y ETFs.

El ‘shock Anthropic’ y la factura para el software

El detonante inmediato de esta sacudida ha sido el lanzamiento, el viernes, de los plug-ins para el agente Claude Cowork de Anthropic, una plataforma de IA capaz de automatizar tareas complejas en ámbitos como asesoría, análisis de datos, servicios legales o gestión de crédito. El mercado ha interpretado el movimiento como una amenaza directa a los márgenes de empresas que viven precisamente de vender ese tipo de servicios de alto valor añadido.

El castigo no se ha limitado a firmas puramente tecnológicas. Proveedores globales de data analytics, consultoras, despachos legales con fuerte componente de procesos estandarizados y compañías de software de gestión han encadenado varios días de caídas a doble dígito. El mensaje para estos modelos de negocio es claro: o integran la IA en sus procesos para ganar productividad, o la IA se integrará en herramientas que los sustituyan.

El componente psicológico también pesa. “El mercado era un bicho en busca de parabrisas: algo tenía que pinchar la euforia”, ironizaba un gestor. La nominación de Warsh y el golpe de realidad de la IA agentiva han llegado casi a la vez. El resultado es un ajuste violento en valoraciones que durante meses habían descontado un futuro perfecto en el que todos ganarían con la IA. Hoy empieza a estar claro que no todos serán ganadores.

Europa en máximos con un Stoxx 600 cansado y el lastre de Novo Nordisk

Mientras Wall Street ajusta cuentas con la tecnología, Europa sigue arañando máximos históricos. El STOXX 600 cerró con un mínimo avance del 0,03%, suficiente para encadenar su tercer cierre récord consecutivo, pero con una composición interna que refleja dudas similares a las de Estados Unidos.

Las telecos y consumo tiraron del índice, mientras que las compañías de software volvieron a sufrir el efecto contagio del miedo a la IA y el sector sanitario encajó el golpe de Novo Nordisk, castigada tras una guía de beneficios menos optimista de lo esperado. La danesa, convertida en uno de los grandes pesos pesados del índice por el éxito de sus tratamientos contra la obesidad, llegó a liderar las caídas del día.

La combinación de Europa en máximos con subidas mínimas y rotación defensiva indica que los grandes inversores globales ven aún valor en mercados menos expuestos a las grandes tecnológicas, pero no están dispuestos a pagar múltiplos crecientes por cualquier historia de crecimiento. El contraste con el rally casi en vertical de 2023–2024 resulta elocuente.

Dólar firme, yen bajo presión y bitcoin encadena caídas

En divisas, el día tuvo un protagonista claro: el dólar. El índice DXY subió un 0,22% hasta 97,62 puntos, con el euro cediendo un 0,09% hasta los 1,1807 dólares. Frente al yen, el movimiento fue más contundente: el dólar avanzó un 0,71% y llevó al cruce hasta 156,83 yenes, acercando a la moneda japonesa a su cuarta sesión consecutiva de descensos.

El trasfondo político pesa: unas elecciones en Japón que se interpretan como un espaldarazo a la primera ministra Sanae Takaichi y a sus planes de más gasto fiscal y de defensa refuerzan la expectativa de tipos muy bajos durante más tiempo en Tokio, frente a una Reserva Federal que, incluso recortando, mantendría un diferencial de tipos significativo.

En el universo cripto, el ajuste continúa. Bitcoin cayó un 3,33% hasta los 73.600 dólares, encadenando seis sesiones bajistas de las últimas siete. El contraste con el comportamiento del dólar y de los metales preciosos refuerza la idea de que, en esta fase, la criptomoneda se comporta más como activo de riesgo táctico que como refugio estructural.

Oro y plata se estabilizan, pero el foco está en el crudo

Tras el desplome de finales de la semana pasada y el rebote violento del martes, los metales preciosos se tomaron una tregua. El oro al contado apenas avanzó un 0,02% hasta los 4.939,42 dólares por onza, mientras que la plata subió un 2,12% hasta los 87,01 dólares. Ambas cotizaciones se situaron por debajo de los máximos intradía, reflejo de un mercado todavía nervioso tras la “montaña rusa Warsh”.

La nominación del exgobernador de la Fed se interpreta como señal de una institución dispuesta a reducir balance con más agresividad, lo que suele ejercer presión sobre activos que no generan rentas, como los metales. El rebote del martes fue, en parte, cierre de cortos y búsqueda táctica de refugio ante las tensiones geopolíticas.

Pero el verdadero protagonista del día fue el petróleo. El WTI subió un 3,05% hasta 65,14 dólares y el Brent avanzó un 3,16% hasta 69,46 dólares. Es el segundo rally consecutivo después del derribo de un dron iraní por parte de Estados Unidos y del acoso a un petrolero con bandera estadounidense en una ruta clave. A ello se suma el ruido sobre las conversaciones nucleares con Irán: mientras Washington insiste en incluir misiles y apoyo a proxies, Teherán dice que sólo hablará de programa nuclear. La consecuencia es evidente: el mercado del crudo cotiza cada matiz como si fuera un titular de guerra.

La Fed, Warsh y unos datos ‘ni muy calientes ni muy fríos’

En el plano macro, el día dejó un menú de datos que los analistas definieron como “ni muy calientes ni muy fríos”. El informe de empleo privado de ADP mostró sólo 22.000 nuevos puestos en enero, muy por debajo de los 48.000 esperados, confirmando la desaceleración paulatina del mercado laboral. El índice de servicios del Institute for Supply Management (ISM) se mantuvo en 53,8 puntos, señalando expansión, pero también un repunte en el subíndice de precios pagados, que apunta a una posible reaceleración de la inflación en servicios.

En los bonos, la reacción fue contenida. La rentabilidad del Treasury a 10 años subió a la zona del 4,276%, el 30 años repuntó hasta cerca del 4,915% y el 2 años, más sensible a las expectativas de tipos, cayó ligeramente al 3,559%. El mercado de futuros sigue descontando que el próximo recorte de la Fed no llegará antes de junio, pese a los deseos explícitos de Trump de ver tipos más bajos cuanto antes.

En este contexto, la figura de Kevin Warsh planea sobre cada gráfico. Un presidente de la Fed menos “dovish” de lo que esperaba el mercado implica un camino de recortes más lento y un balance que se reduce con más decisión, algo que pesa sobre valoraciones de acciones y soporta al dólar. La clave será cómo encaje Warsh ese mandato político con la necesidad de no reavivar la inflación.