Dow Jones sube 116 puntos y lidera el avance de Wall Street
Wall Street abre el jueves con ganancias generalizadas, destacando el Dow Jones con un repunte de 0,26%, impulsado por los resultados financieros positivos de grandes bancos como Morgan Stanley y BlackRock, así como el fuerte desempeño del sector tecnológico tras el anuncio de Trump sobre los aranceles a los chips avanzados. Los índices Nasdaq y S&P 500 también siguen la tendencia al alza.
Las bolsas de Nueva York han arrancado la sesión de este jueves con tono claramente positivo, impulsadas por dos motores que vuelven a sincronizarse: la banca de inversión y el sector tecnológico ligado a los semiconductores. A los primeros minutos de negociación, el Dow Jones avanzaba en torno a un 0,26% (unos 116 puntos), mientras que el Nasdaq 100 despegaba con un repunte del 1,11%, liderado por Applied Materials, que se anotaba más de un 8%. El S&P 500 acompañaba el movimiento con una subida cercana al 0,6%, apoyado en valores como Lam Research, que rebotaba más de un 8%, y en la farmacéutica Merck, con un alza superior al 2,5%.
La combinación de resultados mejor de lo esperado en grandes bancos como Morgan Stanley, BlackRock y Goldman Sachs, junto con el impulso adicional que han dado los nuevos aranceles del 25% a ciertos chips avanzados anunciados por Donald Trump, ha alimentado un clima de compra que contrasta con la incertidumbre dominante en el mercado de divisas, donde el euro retrocede un 0,3% frente al dólar.
La banca vuelve a marcar el paso en Nueva York
El primer soporte del rally ha llegado desde el sector financiero. Morgan Stanley, BlackRock y Goldman Sachs han presentado resultados trimestrales por encima de las previsiones del consenso, tanto en beneficio como en ingresos, lo que ha reforzado la idea de que la gran banca estadounidense sigue siendo capaz de navegar un entorno de tipos altos y volatilidad contenida.
Para los inversores, la señal es doble. Por un lado, el negocio tradicional de banca de inversión y gestión de activos demuestra resiliencia tras varios trimestres de dudas. Por otro, estos resultados se perciben como un termómetro adelantado del ciclo económico estadounidense, al recoger la actividad en mercados de capitales, fusiones y emisiones.
El efecto arrastre sobre el Dow Jones ha sido inmediato. Aunque el índice industrial ha subido menos que el Nasdaq, el avance del 0,2–0,3% en la apertura se apoya en el mejor tono de los bancos y en el comportamiento de grandes compañías defensivas. El mensaje implícito es claro: Wall Street interpreta que, de momento, no hay señales de frenazo abrupto en el crédito ni en la actividad empresarial.
El arancel del 25% que dispara a los fabricantes de chips
El segundo motor del día ha sido la tecnología, y más concretamente el universo de los chips avanzados. La decisión del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 25% sobre determinados semiconductores de computación avanzada ha sido leída por el mercado como un movimiento que, pese a su potencial fricción comercial, puede reforzar la cadena de suministro tecnológica estadounidense y beneficiar a los campeones locales del sector.
La lógica es sencilla: al encarecer ciertas importaciones, se abre la puerta a mayor inversión doméstica, acuerdos de producción y relocalización de parte de la cadena de valor. A corto plazo, el anuncio ha actuado como catalizador para los valores relacionados con equipamiento, memorias y chips de alto rendimiento, que ven una oportunidad para consolidar su posición en un contexto de tensión tecnológica global.
Este hecho revela hasta qué punto la política comercial y de seguridad nacional se ha convertido en un driver clave para las grandes tecnológicas. Los inversores, por ahora, han elegido centrarse en el lado positivo: más barreras a la competencia externa, más visibilidad para los fabricantes estadounidenses y un posible empuje adicional a los márgenes.
ASML, Nvidia, AMD y TSMC: el club del rebote
El entusiasmo se ha reflejado de forma nítida en una serie de nombres propios. Applied Materials se ha situado a la cabeza de las subidas con un salto superior al 8%, impulsando buena parte del avance del Nasdaq 100. Pero no ha sido el único.
En el segmento de fabricantes y proveedores clave, ASML Holding rebotaba en torno a un 7%, mientras que Micron Technology avanzaba cerca de un 3%. Gigantes de los chips gráficos como Nvidia y AMD se anotaban subidas en torno al 2%, movimiento significativo en valores que ya acumulan fuertes revalorizaciones en los últimos meses.
Fuera de Estados Unidos, Taiwan Semiconductor también se sumaba al rally con un incremento cercano al 6%, tras publicar un trimestre récord que ha reforzado la narrativa de crecimiento estructural del sector. La lectura es inequívoca: el mercado sigue convencido de que los semiconductores son la columna vertebral de la nueva economía, desde la inteligencia artificial hasta el coche autónomo, y cualquier noticia que apunte a más inversión y protección del sector se traduce en compras agresivas.
El euro se resiente: el dólar se impone otra vez
Mientras la renta variable se movía al alza, el mercado de divisas dibujaba un cuadro distinto. El euro caía un 0,3% frente al dólar, hasta situarse en torno a 1,1608 dólares, reflejando una vez más la fortaleza relativa de la economía estadounidense frente a las dudas que persisten sobre el crecimiento en la zona euro.
La cifra puede parecer modesta, pero la tendencia es relevante. Cada nueva tanda de buenos datos en Estados Unidos —ya sea en beneficios empresariales o en actividad— y cada gesto de la Reserva Federal que se interprete como menos dovish de lo esperado, refuerza el papel del dólar como activo refugio y moneda de referencia.
Para los inversores europeos, este movimiento tiene una doble lectura. Por un lado, encarece las inversiones denominadas en dólares, pero por otro mejora los ingresos de las compañías con fuerte exposición a Estados Unidos cuando se traducen a euros. En el corto plazo, el mensaje es claro: Wall Street sigue marcando la pauta, y el tipo de cambio lo reconoce.
Lam Research y Merck tiran del S&P 500
En el S&P 500, la lista de ganadores de la jornada inicial también ha tenido protagonistas claros. Lam Research Corporation, proveedor esencial de equipamiento para la fabricación de chips, se apuntaba una subida superior al 8%, consolidando su papel como uno de los grandes beneficiados de la ola de inversión en semiconductores.
En el terreno más defensivo, Merck & Co., uno de los pesos pesados farmacéuticos del Dow Jones, avanzaba alrededor de un 2,5%, contribuyendo a sostener el índice industrial y enviando un mensaje de equilibrio: el rally de hoy no se apoya solo en valores de crecimiento, sino también en compañías de perfil más estable y predecible.
La consecuencia es un movimiento de mercado que combina apetito por riesgo y búsqueda de refugio, algo poco habitual pero que refleja bien la fase actual: los inversores quieren capturar el tirón de la tecnología y, al mismo tiempo, protegerse con nombres sólidos ante posibles giros de la Reserva Federal o de la economía real.
Un rebote apoyado en beneficios, no solo en expectativas
A diferencia de otras jornadas de euforia reciente, el avance de hoy en Wall Street descansa sobre un soporte tangible: beneficios corporativos por encima de lo previsto y guías de negocio que, de momento, no apuntan a un deterioro significativo.
En el sector financiero, los números de Morgan Stanley, BlackRock y Goldman Sachs respaldan la idea de que la industria ha sabido ajustar costes y diversificar ingresos en un entorno de menor actividad en fusiones y salidas a bolsa. En tecnología, los resultados récord de Taiwan Semiconductor y el fuerte comportamiento de compañías como Applied Materials o Lam Research confirman que la demanda de equipamiento y chips avanzados sigue en niveles muy elevados.
Este hecho revela un matiz importante: no se trata solo de un rebote técnico, sino de un movimiento apoyado en datos. Sin embargo, la cuestión de fondo permanece: ¿hasta qué punto estos beneficios son sostenibles si el ciclo económico entra en una fase de desaceleración más marcada o si las tensiones comerciales derivadas de los aranceles se intensifican?
La otra cara del optimismo: aranceles y riesgo de guerra tecnológica
Pese al tono positivo, el escenario dista de ser inocuo. El arancel del 25% a determinados chips avanzados anunciado por Donald Trump puede ser una buena noticia a corto plazo para algunos fabricantes, pero también alimenta la narrativa de una “guerra tecnológica” prolongada.
Si otros países responden con medidas similares o amplían las restricciones a la exportación de tecnologías críticas, la consecuencia podría ser una fragmentación de la cadena global de suministro, con costes crecientes y nuevas incertidumbres sobre la disponibilidad de componentes. Lo que hoy se celebra como protección de la industria doméstica podría derivar mañana en tensiones comerciales más profundas y presión sobre márgenes.
El mercado, al menos en esta sesión, ha decidido mirar el lado luminoso de la noticia. Pero la experiencia reciente muestra que estos episodios de euforia pueden darse la vuelta con rapidez cuando llegan los primeros efectos colaterales en forma de represalias o de ralentización de la inversión en determinados mercados.

