Muniesa (Caixabank) advierte de los efectos de "segunda ronda" procedentes de la inestabilidad política
En un contexto de creciente volatilidad internacional, el presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa, ha protagonizado junto a Ángel Asensio, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid, el Desayuno Ejecutivo sobre "Riesgos geopolíticos: cómo afectan a la estabilidad financiera". Un encuentro en el que Muniesa ha ofrecido una lectura lúcida y directa sobre el momento que atraviesa la economía global, los retos del tejido empresarial español y el papel irrenunciable de la banca como soporte de la sociedad.
Un nuevo desorden mundial: la paradoja histórica entre Estados Unidos y China marca el escenario financiero global
Tomás Muniesa ha arrancado su intervención con una reflexión que sintetiza con precisión la complejidad del momento actual: Estamos viviendo una paradoja histórica donde el país líder, Estados Unidos, busca cambiar el statu quo y el país emergente, China, quiere mantenerlo. Una inversión de roles que, a juicio del presidente de CaixaBank, define el nuevo desorden mundial en el que operan hoy empresas, inversores e instituciones financieras.
En este escenario, Muniesa ha destacado un dato que considera especialmente relevante: a pesar del aluvión de malas noticias que se producen casi semanalmente, los mercados financieros están demostrando una capacidad de resistencia notable. El mercado está aguantando el tipo. Creen que esto se va a solucionar. "El sentido común acabará imperando", ha afirmado, transmitiendo un mensaje de cautela pero también de confianza moderada en la resolución de las tensiones actuales.
Desde el punto de vista europeo, el presidente de CaixaBank ha descrito un continente que llega a este momento de turbulencia desde una posición de crecimiento suave, inflación controlada y estabilidad moderada, aunque con tensiones políticas internas que no conviene ignorar. En el caso de España, el diagnóstico es más favorable: el país se encuentra en mejor posición relativa que la mayoría de sus socios europeos, con una economía más electrificada, un nivel de endeudamiento de familias y empresas por debajo de la media de la eurozona —frente a la posición de máximo endeudamiento que ocupaba hace dos décadas— y una menor exposición directa a los aranceles comerciales.
No obstante, Muniesa ha advertido sobre el verdadero riesgo: los efectos de segunda ronda. "Son muy difíciles de calcular, pero es donde está la clave", ha subrayado, en referencia a los impactos indirectos que la inestabilidad geopolítica —incluyendo el conflicto en Oriente Medio— puede generar sobre la economía española a través de sus socios comerciales, las cadenas de suministro o la confianza inversora.
La banca como soporte de la sociedad: CaixaBank financia uno de cada cuatro euros que se prestan en España
Más allá del diagnóstico macroeconómico, Tomás Muniesa ha reivindicado con claridad el papel social de la banca en momentos de incertidumbre. "Los bancos estamos para ser el soporte de la sociedad", ha afirmado, añadiendo con ironía que "nuestro mayor interés es prestar y el segundo mayor interés que nos devuelvan el préstamo".
Detrás de esa reflexión hay datos concretos: CaixaBank financia uno de cada cuatro euros que se prestan en España, con un crecimiento del 8% en el canal de empresas. Sin embargo, Muniesa ha reconocido que ya se empieza a percibir una desaceleración en la demanda de crédito. La incertidumbre retrasa las decisiones. "Se empieza a notar, poco, pero ya se siente", ha advertido, en una señal de que el impacto del entorno geopolítico comienza a trasladarse al comportamiento real de empresas y familias.
En este punto, el presidente de CaixaBank ha subrayado la importancia de que las empresas refuercen su resiliencia financiera y su capacidad de anticipación frente a los riesgos. La digitalización y la inteligencia artificial (IA) se presentan como herramientas fundamentales en este proceso de transformación, poniendo como ejemplo concreto el proyecto Cosmos de CaixaBank, una iniciativa orientada a incorporar la IA de forma estructural en la operativa del banco.
Talento, tamaño empresarial e inmigración: los tres grandes retos estructurales de la economía española
Más allá del corto plazo, Muniesa ha situado sobre la mesa tres desafíos de calado estructural que condicionarán la competitividad de España en los próximos años.
El primero es el tamaño empresarial. En un entorno cada vez más complejo y competitivo, las pequeñas empresas que no ganen escala quedarán en desventaja. Las empresas pequeñas se deberán asociar y crecer. "Será una de las grandes transformaciones en el tejido empresarial español", ha señalado Muniesa. La capacidad de ganar tamaño, combinada con mayor agilidad y una gestión eficaz del liderazgo y el talento, se convierte así en una cuestión de supervivencia para buena parte del tejido productivo nacional.
El segundo gran reto es el talento, y está íntimamente ligado al tercero: la inmigración. Muniesa ha apelado a los datos del INE para ilustrar la magnitud del problema: en los próximos diez años se jubilarán diez millones de personas en España, mientras que solo 1,8 millones alcanzarán la edad de trabajar. Una brecha demográfica de proporciones históricas que hace inevitable recurrir a la inmigración para sostener el mercado laboral y el sistema productivo.
Sin embargo, el presidente de CaixaBank ha matizado que la inmigración que ha llegado en los últimos tiempos se ha concentrado en sectores de baja productividad, como la agricultura o la hostelería, cuando lo que España necesita con urgencia es mano de obra cualificada en sectores de alto valor añadido. "La pelea por el talento será brutal en los próximos años", ha advertido Muniesa, añadiendo que para abordar este desafío con garantías "se necesita un pacto de Estado" y aprender de la experiencia de países vecinos como Francia. Su conclusión ha sido rotunda: "La inacción no es una opción".
Un mensaje que resume bien el tono general de su intervención: el de un directivo que no rehúye la complejidad del momento, que señala los riesgos con claridad, pero que confía en que la capacidad de adaptación de empresas, instituciones y ciudadanos acabará marcando la diferencia en un mundo que ha cambiado de manera irreversible.