La inteligencia artificial presiona al sotfware europeo

SAP se hunde en Bolsa más de un 16% tras alertar de una desaceleración en su negocio en la nube

SAP registra su mayor caída en Bolsa desde 2020 tras presentar resultados y advertir de una desaceleración en su negocio en la nube para 2026, en un contexto marcado por el auge de la inteligencia artificial.
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La jornada bursátil ha dejado una imagen clara del momento que vive el sector tecnológico europeo: mientras algunos valores vinculados de forma directa a la inteligencia artificial continúan marcando máximos, otros gigantes históricos comienzan a sufrir el cambio de ciclo. Ese contraste se ha hecho evidente con ASML y SAP, dos de los grandes nombres tecnológicos del continente con comportamientos radicalmente opuestos en el parqué.

De la euforia de ASML al desplome de SAP

Si ayer el mercado celebraba con entusiasmo los resultados de ASML, que impulsaron al fabricante de semiconductores a nuevos máximos históricos gracias a su estrecha relación con la expansión de la IA, hoy el protagonismo ha sido para SAP, pero en sentido contrario. Las cuentas presentadas por el gigante alemán del software empresarial han provocado su mayor desplome bursátil desde octubre de 2020, en los momentos más duros de la pandemia.

Las acciones de SAP llegaron a caer más de un 16% en la Bolsa de Fráncfort, un movimiento de tal magnitud que durante la sesión fue necesaria la activación de una subasta de volatilidad ante la dificultad de casar las órdenes de venta con las de compra. El nerviosismo se apoderó del mercado en cuestión de minutos.

Un castigo que borra miles de millones en capitalización

El varapalo de hoy no es un hecho aislado, sino que agrava una corrección que ya venía gestándose desde los máximos alcanzados por la compañía en 2025. Desde esos récords, SAP ha visto evaporarse más de 130.000 millones de euros de su capitalización bursátil, una cifra que refleja el cambio de percepción de los inversores sobre su capacidad de crecimiento en el nuevo entorno tecnológico.

La presión vendedora se explica, en gran medida, por la rotación hacia valores más directamente expuestos al boom de la inteligencia artificial. Frente a compañías de hardware y semiconductores, vistas como grandes beneficiarias de esta revolución, el software empresarial tradicional se enfrenta a crecientes dudas sobre su modelo de negocio a medio y largo plazo.

Resultados en línea, pero sin convencer al mercado

En términos puramente financieros, los resultados de SAP no han sido especialmente negativos. La compañía cerró el cuarto trimestre de 2025 con unos ingresos totales de 9.700 millones de euros, una cifra en línea con las expectativas del mercado. De ese total, 5.600 millones procedieron de los servicios en la nube, uno de los pilares estratégicos del grupo.

Sin embargo, el mercado no ha castigado tanto las cifras actuales como las perspectivas futuras. SAP ha avanzado que el crecimiento de su cartera de pedidos en la nube se desacelerará ligeramente en 2026, después de haber registrado un sólido avance del 25% en 2025. Esa previsión ha sido el detonante del desplome.

La nube y la IA, en el centro de las dudas

La inteligencia artificial está reconfigurando el sector tecnológico a gran velocidad, y los inversores buscan compañías capaces de capitalizar este cambio de forma clara y directa. En el caso de SAP, la percepción es que su transición hacia la nube y la integración de soluciones de IA no avanza al ritmo que exige el mercado.

Los analistas de Citi resumen bien este sentimiento al señalar que “SAP necesitaba una aceleración generalizada para luchar contra el sentimiento negativo” que pesa tanto sobre la compañía como sobre el conjunto del sector del software empresarial. En lugar de esa aceleración, la guía ofrecida para 2026 apunta a una moderación del crecimiento.

Un sentimiento negativo difícil de revertir

Lejos de disipar las dudas, la previsión de desaceleración ha reforzado la idea de que SAP podría quedarse rezagada frente a competidores más ágiles o con una propuesta más centrada en la IA. Este escenario reduce las esperanzas de una recuperación rápida en Bolsa y explica la virulencia de la reacción del mercado.

El castigo sufrido por SAP sirve también como advertencia para el conjunto del sector tecnológico europeo. En un entorno dominado por la inteligencia artificial, los inversores penalizan con dureza cualquier señal de debilidad en el crecimiento futuro, incluso en compañías consolidadas y con resultados sólidos.

Un punto de inflexión para el gigante alemán

La sesión de hoy puede marcar un punto de inflexión para SAP. La compañía se enfrenta ahora al reto de convencer al mercado de que su estrategia en la nube y en inteligencia artificial es capaz de sostener un crecimiento atractivo en los próximos años. De lo contrario, el gigante alemán corre el riesgo de seguir perdiendo terreno frente a los grandes ganadores del nuevo ciclo tecnológico.

Para los inversores, el mensaje es claro: en la era de la IA, ya no basta con cumplir expectativas. Es necesario superarlas y demostrar una vinculación directa con las grandes tendencias que están redefiniendo el mercado tecnológico global.

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