ALFREDO JALIFE avisa al Nasdaq: "A EEUU no le está yendo bien ni en Ucrania con Rusia, ni en Oriente Medio con Irán"

Entrevista con el Dr. Alfredo Jalife en la que se profundiza sobre la tensa relación entre Estados Unidos, Irán y Rusia, y cómo esta crisis geopolítica impacta en el mercado mundial de la energía, especialmente el petróleo. El índice tecnológico cierra en 25.520,24 puntos mientras la amenaza sobre Ormuz y Bab el-Mandeb dispara el petróleo y agrava la corrección de la inteligencia artificial.
Alfredo Jalife durante entrevista en Negocios TV abordando temas de geopolítica y energía<br>                        <br>                        <br>                        <br>
ALFREDO JALIFE avisa al Nasdaq: "A EEUU no le está yendo bien ni en Ucrania con Rusia, ni en Oriente Medio con Irán"

El mercado tecnológico estadounidense ha encontrado un adversario que no puede resolver con más chips ni centros de datos. El Nasdaq Composite cayó 361,70 puntos, un 1,4%, y cerró el viernes en 25.520,24 puntos. La presión sobre las empresas de inteligencia artificial coincidió con una nueva subida del petróleo ante la escalada entre Estados Unidos e Irán.
Alfredo Jalife advierte de un riesgo todavía mayor: que la tensión se extienda simultáneamente al estrecho de Ormuz y a Bab el-Mandeb.
El primero amenaza el suministro; el segundo, las rutas necesarias para distribuirlo.

El Nasdaq acusa el golpe

El Nasdaq acumuló una pérdida semanal del 2,9%, superior al descenso del 1,6% registrado por el S&P 500 y al 0,9% del Dow Jones. Pese a conservar un avance del 9,8% durante 2026, el índice comienza a reflejar un cambio profundo en la percepción del riesgo.

Las grandes tecnológicas ya no afrontan únicamente dudas sobre sus valoraciones. También deben absorber petróleo más caro, posibles retrasos en las bajadas de tipos y una inestabilidad internacional capaz de reducir la inversión empresarial. La geopolítica empieza a descontarse directamente en el precio de la inteligencia artificial.

Dos frentes para Washington

La tesis de Jalife parte de una dificultad evidente: Estados Unidos mantiene abiertas simultáneamente la confrontación estratégica con Rusia y la campaña militar contra Irán. Son conflictos distintos, pero ambos consumen recursos políticos, militares y financieros.

Washington conserva una capacidad muy superior a la de sus adversarios. Sin embargo, la multiplicación de frentes reduce su margen para controlar todas las consecuencias. En Ucrania debe sostener a sus aliados europeos; en Oriente Medio necesita proteger bases, rutas marítimas y productores energéticos. La superioridad militar no garantiza la estabilidad económica.

Ormuz concentra el peligro

Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. También constituye una salida esencial para el gas natural licuado de Qatar y para las exportaciones de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait.

Un cierre prolongado no afectaría solamente al volumen disponible. Las aseguradoras elevarían las primas, las navieras evitarían la zona y los compradores competirían por cargamentos alternativos. El mercado ya incorpora parte de esa amenaza: el WTI cerró en 82,49 dólares y el Brent en 88,10, ambos con ganancias semanales próximas al 16%.

Bab el-Mandeb completa la pinza

Bab el-Mandeb conecta el golfo de Adén con el mar Rojo, el canal de Suez y el Mediterráneo. Su bloqueo no eliminaría necesariamente toda la oferta, pero obligaría a numerosos petroleros y mercantes a rodear el cabo de Buena Esperanza.

La ruta alternativa añade tiempo, combustible y costes logísticos. Además, su importancia ha aumentado conforme Arabia Saudí utiliza oleoductos hacia el mar Rojo para reducir la dependencia de Ormuz. Cerrar ambos corredores convertiría la solución alternativa en parte del problema.

Por ahora, una operación coordinada sigue siendo un escenario de riesgo, no un hecho consumado. Las informaciones disponibles apuntan a que los hutíes podrían intensificar la presión si Estados Unidos amplía sus ataques contra la infraestructura iraní.

El diésel sería el primer aviso

El impacto más inmediato podría aparecer en los combustibles refinados. El diésel resulta imprescindible para camiones, maquinaria agrícola, construcción y transporte marítimo. Una subida sostenida termina trasladándose a prácticamente todos los productos.

Las existencias internacionales ofrecen cierto margen, pero no una protección ilimitada. Rusia también ha reducido su capacidad de refino y sus exportaciones de diésel, lo que estrecha todavía más el mercado.

La consecuencia es clara: la crisis energética puede reaparecer antes en la logística que en las gasolineras, elevando costes empresariales y deteriorando márgenes.

La tecnología depende del petróleo

La relación entre el Nasdaq y Oriente Medio parece indirecta, pero es inmediata. La energía cara alimenta la inflación; la inflación mantiene elevados los tipos; y unos tipos altos reducen el valor presente de los beneficios futuros.

Ese mecanismo castiga especialmente a las compañías tecnológicas, cuyas valoraciones descansan en ganancias esperadas durante varios años. Los centros de datos añaden otra vulnerabilidad: necesitan electricidad abundante, redes reforzadas y grandes inversiones iniciales.

El Nasdaq no cayó únicamente por la guerra, pero el petróleo amplificó una corrección que ya afectaba a fabricantes de chips y empresas vinculadas a la IA.

El mercado pierde su cortafuegos

La economía mundial ha resistido mejor que durante las crisis petroleras de los años setenta gracias a una menor intensidad energética, mayores reservas y algunas rutas alternativas. Esa resistencia, sin embargo, puede generar una falsa sensación de seguridad.

El cierre del Nasdaq en 25.520,24 puntos muestra dónde comienza a romperse el equilibrio. Si Ormuz continúa bajo presión y Bab el-Mandeb se convierte en un segundo frente, Wall Street deberá descontar inflación, menor crecimiento y tipos elevados durante más tiempo.

La amenaza no consiste únicamente en que falte petróleo. Consiste en que las dos puertas de salida de Oriente Medio dejen de ofrecer una ruta fiable hacia la economía mundial.

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