Las OPV cripto se hunden hasta un 74% mientras triunfa la IA

Kraken, Consensys, Ledger y Grayscale aplazan sus salidas a Bolsa ante la caída de Bitcoin, el castigo a las últimas debutantes y la rotación del capital hacia la inteligencia artificial.
Bitcoin cc pexels-rdne-8369594
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Wall Street está cerca de batir su récord histórico de colocaciones, pero las empresas de criptomonedas se han quedado fuera de la fiesta.
Las salidas a Bolsa estadounidenses han captado 141.200 millones de dólares en 2026, apenas por debajo del máximo de 2021.
Sin embargo, BitGo acumula una caída próxima al 74% desde su OPV y Bullish pierde alrededor del 39%.
El dinero existe. Lo que ha desaparecido es la disposición a financiar compañías excesivamente dependientes del ciclo de Bitcoin.

Un atasco exclusivamente cripto

El frenazo no responde a un cierre general del mercado. Estados Unidos había captado a mediados de julio 141.200 millones de dólares mediante salidas a Bolsa, frente al récord anual de 142.400 millones registrado en 2021. El auge de la inteligencia artificial, los semiconductores y los centros de datos explica buena parte de esa actividad.

El contraste con las criptomonedas resulta demoledor. Kraken, Consensys, Ledger y Grayscale han retrasado sus planes, mientras esperan mejores condiciones financieras. Blockchain.com y FalconX han presentado documentación confidencial, pero todavía no han concretado calendario ni valoración.

La regulación ya no es el principal obstáculo. El problema es el acceso al capital.

BitGo pierde tres cuartas partes

BitGo parecía destinada a inaugurar un nuevo ciclo de OPV cripto cuando debutó en enero. La compañía colocó sus acciones a 18 dólares, recaudó aproximadamente 213 millones y alcanzó inicialmente una valoración cercana a los 2.100 millones de dólares.

Seis meses después, sus títulos cotizaban a apenas 4,75 dólares, lo que supone una pérdida del 73,6% respecto al precio de emisión. Su capitalización había quedado reducida a unos 467 millones de dólares al cierre del 17 de julio.

Este desplome ha enviado una señal inequívoca a las empresas que preparaban su debut: una colocación puede completarse, pero encontrar compradores estables en el mercado secundario es mucho más difícil.

Bullish también cae bajo la emisión

Bullish protagonizó en agosto de 2025 uno de los estrenos más espectaculares del sector. La plataforma fijó su OPV en 37 dólares, abrió a 90 y llegó a alcanzar los 118 durante su primera sesión. La euforia, sin embargo, duró poco.

A mediados de julio de 2026, la acción se negociaba alrededor de 22,41 dólares, casi un 40% por debajo del precio pagado por los inversores de la colocación.

La consecuencia es clara. Los fondos institucionales ya no valoran únicamente el crecimiento de los volúmenes cripto. Exigen ingresos diversificados, beneficios previsibles y negocios capaces de resistir una caída prolongada de los activos digitales.

Circle resiste como excepción

Circle ofrece una imagen menos negativa. La emisora de USDC salió a Bolsa en junio de 2025 a 31 dólares y sus acciones cotizaban el 17 de julio cerca de 60,46 dólares, todavía un 95% por encima de la colocación. Su capitalización superaba los 16.100 millones de dólares.

La diferencia está en el modelo. Circle obtiene buena parte de sus ingresos de los intereses generados por las reservas de USDC, un negocio más próximo a la infraestructura de pagos que a la especulación con tokens.

Este hecho revela qué busca ahora Wall Street: empresas vinculadas al ecosistema blockchain, pero con flujos de caja reconocibles y utilidad financiera concreta.

La IA absorbe el capital

Los inversores minoristas que impulsaron las criptomonedas han desplazado parte de su atención hacia la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas. CoinDesk señala que esta rotación, unida a la volatilidad y al desapalancamiento global, ha reducido la demanda de nuevas acciones cripto.

Mientras las debutantes digitales retroceden, fabricantes de chips y operadores de centros de datos preparan colocaciones multimillonarias. El mercado está premiando el gasto en computación, energía e infraestructura, aunque también empiezan a aparecer dudas sobre las elevadas valoraciones del sector.

La criptomoneda ha perdido temporalmente su condición de narrativa dominante.

Bitcoin marca el calendario

Bitcoin cotizaba alrededor de 63.954 dólares el 18 de julio, lejos de los niveles que habían alimentado las expectativas de una oleada de OPV.

Christian Lopez, responsable de activos digitales de Cohen & Company Capital Markets, considera que el mercado podría no reabrirse de forma significativa hasta 2027. Su argumento es que los inversores temen que las nuevas acciones carezcan de apoyo después del estreno y sufran el mismo castigo que BitGo o Bullish.

El diagnóstico es incómodo: las compañías necesitan salir a Bolsa para financiar su crecimiento, pero hacerlo ahora puede obligarlas a aceptar valoraciones deprimidas.

La infraestructura será el filtro

La paralización no implica el final de las finanzas digitales. Nasdaq, la Bolsa de Nueva York y grandes entidades tradicionales continúan desarrollando sistemas de tokenización, stablecoins y liquidación casi instantánea. Una red mencionada por Cohen & Company reúne ya a más de 140 instituciones financieras y empresas de pagos.

Los próximos candidatos deberán demostrar que son algo más que una apuesta indirecta por el precio de Bitcoin. Custodia, pagos, tokenización y servicios institucionales cuentan con mayores posibilidades que los negocios construidos alrededor de un único token.

Wall Street no ha cerrado la puerta a las criptomonedas. Simplemente ha dejado de financiar la promesa sin exigir beneficios.

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