El crédito de Bitcoin supera los 15.000 millones tras su primer desplome
El experimento financiero construido alrededor de las tesorerías corporativas de Bitcoin acaba de superar su primera gran crisis.
Las acciones preferentes emitidas para financiar compras de la criptomoneda ya mueven más de 15.000 millones de dólares, aunque sus rentabilidades alcanzan niveles propios de la deuda de alto riesgo.
La caída de Bitcoin por debajo de 60.000 dólares provocó liquidaciones, ventas forzadas y descuentos de casi el 30% frente al valor nominal.
El mercado no se ha roto. Sin embargo, su prometida estabilidad ha quedado seriamente cuestionada.
Un mercado de 15.000 millones
Strategy, la compañía presidida por Michael Saylor, concentra la mayor parte de este nuevo mercado. La empresa mantiene en circulación alrededor de 15.000 millones de dólares en acciones preferentes, de los cuales más de 10.000 millones corresponden a STRC, su producto estrella.
Estos títulos perpetuos combinan características de la renta fija y de las acciones: pagan dividendos elevados, carecen de vencimiento y se sitúan por detrás de los acreedores tradicionales. Strategy utilizó los fondos captados para comprar Bitcoin, hasta acumular más de 843.000 unidades, cerca del 4% de la oferta existente.
El atractivo inicial resultaba evidente. Los inversores obtenían rendimientos superiores al 10%, mientras la empresa conseguía capital permanente sin emitir únicamente acciones ordinarias. El problema aparece cuando el coste del dividendo crece más rápido que el activo que respalda la operación.
La falsa estabilidad de STRC
STRC fue diseñada para cotizar alrededor de los 100 dólares. Strategy ajustaba periódicamente su dividendo con la intención de sostener ese nivel, una arquitectura que llevó a numerosos inversores a tratar el producto como una alternativa estable a los bonos.
La tranquilidad desapareció en junio. El descenso de Bitcoin, unido a la elevada presencia de inversores minoristas —aproximadamente el 80% de los tenedores—, desencadenó ventas aceleradas. Muchos compradores habían utilizado financiación para multiplicar el rendimiento del dividendo. Cuando STRC comenzó a caer, las garantías dejaron de ser suficientes y llegaron los margin calls.
El título llegó a marcar mínimos cercanos a 71 dólares. El mecanismo pensado para generar ingresos estables terminó amplificando la volatilidad que pretendía evitar. El apalancamiento convirtió una corrección en una cascada de liquidaciones.
Una recuperación todavía incompleta
A cierre del 17 de julio, STRC cotizaba en torno a 85,29 dólares, todavía un 14,7% por debajo de su valor nominal. SATA, la preferente emitida por Strive, mostraba una recuperación más sólida y alcanzaba los 97,73 dólares. Bitcoin, por su parte, se situaba cerca de 63.955 dólares.
La diferencia entre ambas emisiones revela que el mercado ha comenzado a discriminar entre estructuras, balances y políticas de dividendos. Ya no basta con incorporar Bitcoin a la tesorería y prometer una rentabilidad de dos dígitos.
También existe otra lectura. Pese a la brusca corrección, las negociaciones continuaron y los dividendos no fueron suspendidos. El mercado secundario absorbió las posiciones liquidadas, demostrando una profundidad mayor de la esperada. Sobrevivir al desplome, sin embargo, no equivale a recuperar la confianza.
El dividendo se dispara al 12%
Strategy reaccionó elevando el dividendo anual de STRC desde el 11,5% hasta el 12%. La medida busca atraer compradores y devolver la cotización hacia los 100 dólares, pero incrementa de forma significativa la factura financiera.
La compañía afronta alrededor de 1.760 millones de dólares anuales entre dividendos e intereses. Para contener las dudas, reforzó inicialmente su reserva de liquidez hasta 2.550 millones, suficiente para cubrir unos 17 meses de obligaciones, y posteriormente la acercó a los 3.000 millones.Cuanto mayor es la rentabilidad exigida por los inversores, menos eficiente resulta emitir preferentes para comprar Bitcoin. Con STRC muy por debajo de la par, colocar nuevos títulos supondría financiarse a un coste efectivo todavía superior.
Del «nunca vender» a gestionar liquidez
Lo más grave para la narrativa original ha sido el cambio de Strategy respecto a sus reservas. La empresa ha autorizado ventas de Bitcoin por hasta 1.250 millones de dólares, destinadas a reforzar liquidez, pagar dividendos o recomprar títulos cotizados con descuento.
La decisión rompe con la doctrina de acumulación permanente defendida durante años por Saylor. Strategy incluso vendió Bitcoin para atender obligaciones financieras y ha reducido temporalmente el ritmo de compras.
«Strategy está evolucionando desde la emisión unidireccional hacia una gestión activa del capital», aseguró su consejero delegado, Phong Le. El giro resulta racional desde el punto de vista financiero, pero confirma que Bitcoin ya no funciona solamente como reserva: también se ha convertido en la última fuente de liquidez del sistema.
Europa y Asia observan el modelo
La crisis no ha detenido la expansión internacional. La británica Smarter Web Company y la francesa Capital B han estudiado emisiones similares para captar inversores interesados en rentas elevadas, mientras las empresas asiáticas exploran instrumentos tokenizados y liquidaciones permanentes.
El contraste con el mercado tradicional resulta demoledor. Las preferentes de grandes bancos estadounidenses ofrecen rendimientos cercanos al 6%; las de Strategy se mueven entre el 10% y el 16%. Esa diferencia no representa una anomalía generosa, sino el precio asignado al riesgo de Bitcoin, a la subordinación del instrumento y a la ausencia de beneficios operativos suficientes para cubrir los pagos.
El crédito corporativo vinculado a Bitcoin seguirá creciendo mientras exista demanda por rentabilidades de dos dígitos. Pero junio ha dejado una lección: no es renta fija digital, sino riesgo criptográfico vestido de dividendo.