Corea del Norte amenaza y China lanza un aviso demoledor a Japón
Asia-Pacífico entra en otra semana de máxima tensión militar. Corea del Norte ha prometido responder con una «disuasión de nuevo nivel» a los ejercicios conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, mientras China endurece su discurso contra el rearme japonés y multiplica su presencia alrededor de las islas disputadas del mar de China Oriental.
Hay, sin embargo, una precisión importante: los ejercicios Ulchi Freedom Shield todavía no han comenzado. Arrancarán el lunes 17 de agosto y se prolongarán durante 11 días. La coincidencia con las nuevas fricciones entre China y Japón dibuja un escenario donde el peligro no reside únicamente en una guerra deliberada, sino también en un error de cálculo.
18.000 soldados y 11 días de maniobras
Estados Unidos y Corea del Sur movilizarán aproximadamente 18.000 militares surcoreanos, junto a efectivos del contingente estadounidense desplegado permanentemente en el país, que asciende a unos 28.500 soldados. Las maniobras incluirán ejercicios con fuego real, operaciones conjuntas, movimientos logísticos y simulaciones de escenarios complejos.
Washington y Seúl defienden que se trata de actividades estrictamente defensivas y que su tamaño será comparable al de ediciones anteriores.
Pero existe una novedad relevante: el entrenamiento incorporará lecciones extraídas de conflictos recientes, incluida la experiencia adquirida por militares norcoreanos vinculados a la guerra de Ucrania.
Pyongyang amenaza con subir la apuesta
Corea del Norte interpreta exactamente el mismo despliegue de manera opuesta. Su Ministerio de Exteriores ha definido Ulchi Freedom Shield como «un ensayo para una guerra agresiva» y sostiene que las maniobras son más peligrosas que las del año pasado.
La amenaza llega después de nuevas pruebas balísticas norcoreanas. Seúl, Washington y Tokio detectaron recientemente lanzamientos desde Corea del Norte, y los analistas contemplan la posibilidad de que Pyongyang utilice los ejercicios aliados como justificación para intensificar sus ensayos.
El patrón es conocido: maniobras militares, respuesta norcoreana, nuevas pruebas armamentísticas y otra vuelta de tuerca a la tensión.
China acusa a Japón de «neomilitarismo»
El otro frente se encuentra entre Pekín y Tokio. Aquí conviene corregir otra cuestión: es China quien acaba de acusar a Japón de avanzar hacia una peligrosa remilitarización, mientras Japón denuncia paralelamente el crecimiento militar chino.
El Ministerio de Defensa chino afirmó este viernes que el «neomilitarismo» japonés está mostrando sus verdaderas ambiciones y pidió detener lo que considera una expansión peligrosa de sus capacidades ofensivas. Pekín señala especialmente el proyecto japonés de solicitar alrededor de 8,9 billones de yenes para Defensa en el ejercicio fiscal de 2027.
La declaración llega precisamente en vísperas del 81º aniversario de la rendición japonesa en la Segunda Guerra Mundial, amplificando la carga histórica del enfrentamiento.
Tokio responde señalando a Pekín
Japón presenta una fotografía radicalmente diferente. Su Libro Blanco de Defensa de 2026 define la actividad militar china como un «desafío estratégico sin precedentes y de la mayor magnitud» para su seguridad.
Tokio señala la rápida expansión de las capacidades navales, aéreas, nucleares y de misiles de Pekín, además de sus operaciones alrededor de Taiwán y del archipiélago japonés.
Japón, por su parte, está acelerando su objetivo de elevar el gasto en defensa hacia el 2% del PIB. En 2026, su presupuesto relacionado con Defensa ya superó los 9 billones de yenes, en un giro histórico para un país cuya política militar de posguerra había sido especialmente restrictiva.
Las Senkaku vuelven al centro del choque
Este viernes, una formación de la Guardia Costera china encabezada por el CCGS Meishan volvió a patrullar alrededor de las islas que Japón administra como Senkaku y China denomina Diaoyu. Pekín sostiene que actuó dentro de sus propias aguas territoriales; Tokio considera esas incursiones una vulneración de su soberanía.
Las islas están deshabitadas, ocupan apenas unos siete kilómetros cuadrados y se sitúan aproximadamente a 150 kilómetros al noreste de Taiwán. Su valor va mucho más allá del tamaño: posición estratégica, pesca y posibles recursos energéticos convierten el archipiélago en un punto extraordinariamente sensible.
El verdadero peligro está en un accidente
La concentración militar no significa que un conflicto abierto sea inevitable. Pero incrementa las posibilidades de un incidente.
Japón movilizó cazas esta misma semana después de detectar un avión chino sobre el mar de China Oriental. Semanas antes había denunciado ejercicios con fuego real de un destructor chino dentro de una zona económica exclusiva reclamada por Tokio.
A ello se suman Corea del Norte, Taiwán y la creciente cooperación militar entre China y Rusia.
Asia-Pacífico no está ante una única crisis, sino ante varias líneas de fricción que empiezan a superponerse. El problema llegará si una maniobra diseñada para demostrar fuerza termina obligando al adversario a demostrar todavía más.