Dow Jones cae mientras Trump mueve ficha antes de las elecciones
La política y Wall Street vuelven a cruzarse en una jornada especialmente sensible para Donald Trump. El Dow Jones caía este viernes alrededor de 131 puntos, un 0,2%, después de haber cerrado la víspera en 53.839,99 puntos, mientras el mercado digiere una inesperada caída del consumo y la Casa Blanca reorganiza uno de sus principales centros de poder: su aparato de comunicación.
Apenas faltan unos meses para las elecciones de noviembre y Trump afronta simultáneamente la salida de su portavoz, Karoline Leavitt, y una ofensiva política en Nueva York en apoyo del republicano Bruce Blakeman. La economía, además, empieza a enviar señales contradictorias.
El Dow Jones pierde fuerza
Wall Street ha frenado después de alcanzar nuevos máximos. A primera hora de la tarde estadounidense, el S&P 500 perdía alrededor de un 0,3%, el Nasdaq retrocedía cerca del 0,5% y el Dow Jones cedía unos 131 puntos.
La principal inquietud llegó del consumo. Las ventas minoristas estadounidenses descendieron un inesperado 0,6% en julio, su mayor caída desde mayo de 2025, frente al avance revisado del 0,2% registrado en junio.
Para Trump es una señal incómoda. Un consumo más débil puede reducir la presión sobre la Reserva Federal, pero también amenaza con cuestionar la fortaleza de una economía que será decisiva en noviembre.
Leavitt deja un vacío inesperado
A esa incertidumbre económica se suma un cambio importante dentro de la Casa Blanca. Karoline Leavitt abandonará su puesto de secretaria de prensa a finales de agosto para dedicar más tiempo a sus hijos, aunque Trump ha anunciado que seguirá formando parte de su círculo como asesora externa.
La salida sorprendió a la Administración y, por ahora, no existe un sucesor inmediato designado. Según The Independent, la Casa Blanca contempla recurrir temporalmente a figuras como JD Vance, Marco Rubio o Scott Bessent para comparecencias ante los medios.
El momento difícilmente podría ser más delicado: el mensaje económico y electoral empieza a ser tan importante como las propias políticas.
No existe todavía el sustituto
Las últimas horas han producido una cascada de nombres: Scott Jennings, Alina Habba, Monica Crowley, Jason Miller, Anna Kelly o Katie Miller han aparecido en diferentes informaciones. Pero la Casa Blanca no ha comunicado oficialmente una elección definitiva.
Conviene además matizar una versión que ha circulado con rapidez: no existen evidencias públicas de que todos los candidatos hayan sido descartados. La información más concreta apunta a Katie Miller, cuya candidatura fue rechazada por una fuente de la Casa Blanca con un tajante «not happening».
El resto continúa formando parte de un proceso abierto.
Trump vuelve a apostar por Blakeman
Mientras reorganiza Washington, Trump vuelve a mirar hacia Nueva York. El presidente ha reiterado su «completo y total respaldo» a Bruce Blakeman, ejecutivo del condado de Nassau y candidato republicano a gobernador.
No se trata técnicamente de un respaldo nuevo: Trump ya había apoyado a Blakeman después de que Elise Stefanik abandonase la carrera a finales de 2025. La novedad es la intensidad con la que ahora intenta impulsar su candidatura, coincidiendo con una visita a Long Island.
Trump busca convertir inmigración, delincuencia, impuestos y energía en los grandes ejes de la campaña republicana.
Nueva York empieza a estrecharse
El movimiento cobra relevancia porque Blakeman está reduciendo distancias. La última encuesta de Siena College concede a la gobernadora demócrata Kathy Hochul un 49%, frente al 39% del republicano.
Son todavía 10 puntos de ventaja, pero en junio la diferencia era de 20: Hochul tenía entonces un 52% y Blakeman un 32%.
Nueva York sigue siendo un territorio complicado para los republicanos, pero estrechar esa distancia ofrece a Trump una oportunidad política: demostrar que su agenda puede ganar terreno incluso en estados históricamente favorables a los demócratas.
Wall Street también vota expectativas
Ahí aparece la conexión con el Dow Jones. Los inversores no votarán en noviembre como bloque, pero sí descuentan diariamente crecimiento, tipos, inflación y estabilidad política.
El jueves, el Dow había avanzado hasta 53.839,99 puntos y el S&P 500 alcanzó un récord de 7.798,99. Apenas 24 horas después, las débiles ventas minoristas han enfriado el entusiasmo.
Trump afronta así dos termómetros simultáneos. Uno está en las encuestas y muestra a Blakeman acercándose. El otro está en Wall Street y empieza a preguntar si el consumidor estadounidense puede mantener el ritmo.
La Casa Blanca puede encontrar un nuevo portavoz. Mucho más difícil será controlar el mensaje si el Dow Jones y la economía comienzan a contar una historia distinta durante la campaña.