China reactiva su alianza con Corea del Norte 65 años después

El primer ministro norcoreano, Pak Thae-song, visita Pekín hasta el 12 de julio para reforzar una relación estratégica marcada por el comercio, la seguridad regional y el acercamiento de Pyongyang a Rusia.

Primer ministro de Corea del Norte, Pak Thae-song
Primer ministro de Corea del Norte, Pak Thae-song

El primer ministro de Corea del Norte, Pak Thae-song, ha llegado este viernes a Pekín para una visita oficial de tres días que pretende relanzar la alianza política entre ambos países. El viaje coincide con el 65º aniversario del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua, firmado en 1961 y todavía considerado la principal garantía diplomática de Pyongyang.

La delegación permanecerá en China entre el 10 y el 12 de julio, en un momento especialmente delicado para el equilibrio asiático. Corea del Norte ha estrechado sus vínculos militares y económicos con Rusia, mientras Pekín trata de preservar su influencia sobre un vecino que continúa siendo esencial para su seguridad fronteriza.

Una visita cargada de simbolismo

Pak encabeza una delegación del partido y del Gobierno norcoreano invitada por el Comité Central del Partido Comunista Chino y por el Ejecutivo de Pekín. Además de dirigir el gabinete, el dirigente ocupa puestos relevantes en la estructura política de Corea del Norte, entre ellos la vicepresidencia de la Comisión de Asuntos Estatales.

No se trata, por tanto, de una visita protocolaria menor. La elección de una figura de este nivel revela la intención de ambos gobiernos de elevar el perfil de sus contactos y escenificar que la relación bilateral mantiene una relevancia estratégica seis décadas después.

El tratado que sostiene la alianza

El acuerdo firmado en 1961 contempla compromisos de cooperación política, económica y defensiva. Aunque su aplicación práctica ha variado con el paso del tiempo, sigue siendo uno de los escasos tratados formales de asistencia mutua conservados por Corea del Norte.

Pekín ha anunciado actos conmemorativos de alto nivel y ha reiterado que mantener y desarrollar las relaciones con Pyongyang constituye una política firme del Partido Comunista y del Gobierno chino. En abril, el ministro de Exteriores Wang Yi ya había destacado que 2026 marca el 65º aniversario del pacto.

China protege su influencia

El diagnóstico es inequívoco: China no quiere perder capacidad de interlocución con Corea del Norte. Durante años, Pekín ha sido su principal socio comercial, proveedor energético y respaldo diplomático frente a las sanciones internacionales.

En 2023, alrededor del 97% del comercio exterior norcoreano se realizó con China, frente a apenas un 1,2% con Rusia. Esa diferencia muestra el peso económico chino, aunque la creciente cooperación entre Moscú y Pyongyang ha introducido un nuevo factor de competencia estratégica.

La sombra del acercamiento a Rusia

Lo más grave para Pekín no es que Corea del Norte rompa su alianza tradicional, sino que gane margen de maniobra gracias a Moscú. La cooperación ruso-norcoreana se ha intensificado desde la invasión de Ucrania, especialmente en los ámbitos militar, logístico y tecnológico.

Ese acercamiento reduce la dependencia política de Pyongyang respecto de China. La consecuencia es clara: Kim Jong-un dispone ahora de más alternativas para obtener energía, financiación y tecnología, lo que obliga al Gobierno chino a reforzar sus mecanismos de influencia sin provocar una desestabilización en la península.

Un mensaje para Washington y Seúl

La visita también proyecta una señal hacia Estados Unidos, Corea del Sur y Japón. China presenta su relación con Pyongyang como un instrumento de estabilidad, pero al mismo tiempo conserva una importante capacidad de presión en cualquier negociación sobre el programa nuclear norcoreano.

El viaje llega en un contexto de fuertes tensiones regionales, marcado por las pruebas armamentísticas de Corea del Norte y por la coordinación militar entre Washington, Seúl y Tokio. Cada gesto diplomático entre Pekín y Pyongyang adquiere así una dimensión que desborda la relación bilateral.

Qué busca Pekín ahora

China aspira a consolidar la comunicación estratégica, ampliar los intercambios institucionales y evitar que Corea del Norte quede plenamente integrada en la órbita rusa. También necesita preservar la estabilidad en su frontera nororiental, donde cualquier crisis política o económica podría provocar movimientos migratorios y una mayor presencia militar estadounidense.

La visita de Pak servirá para medir hasta dónde están dispuestas a llegar ambas partes. Una eventual reunión con el presidente Xi Jinping elevaría considerablemente el alcance político del viaje, aunque el calendario divulgado inicialmente no confirmó ese encuentro.

El equilibrio más delicado de Asia

El desplazamiento del primer ministro norcoreano confirma que la alianza sigue activa, pero también que atraviesa una fase de reajuste. China continúa siendo el socio económico imprescindible; Rusia, en cambio, ofrece a Pyongyang una cooperación militar más directa.

Pekín necesita a Corea del Norte como Estado amortiguador, pero no desea una potencia nuclear imprevisible y excesivamente autónoma en su frontera. Pyongyang, por su parte, tratará de aprovechar la rivalidad entre sus dos principales aliados para obtener mayores concesiones. Ese equilibrio, más que las ceremonias del aniversario, determinará el verdadero resultado de la visita.

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