El Nasdaq gana 474 puntos ante el optimismo por un acuerdo con Irán
El Nasdaq 100 avanza un 1,62% impulsado por Micron y el abaratamiento del petróleo, mientras Trump abre la puerta a una negociación con Teherán.
Wall Street cerró la sesión del jueves en positivo pese al aumento de la tensión entre Estados Unidos e Irán. El mercado optó por comprar riesgo después de que Donald Trump asegurase que Teherán desea alcanzar un acuerdo, una declaración que rebajó parcialmente el temor a una escalada militar.
El movimiento estuvo liderado por las compañías tecnológicas y, en especial, por los fabricantes de semiconductores. Micron Technology se disparó un 7%, mientras el Nasdaq 100 ganó 474 puntos. La caída del petróleo completó un escenario favorable para la renta variable: menos presión energética, menor riesgo inflacionista y más margen para los activos de crecimiento.
Los chips vuelven a liderar Wall Street
El sector de los semiconductores recuperó el protagonismo tras varias sesiones marcadas por la cautela. Micron Technology avanzó alrededor de un 7%, confirmando que los inversores siguen dispuestos a pagar una prima por las compañías vinculadas a centros de datos, inteligencia artificial y memoria avanzada.
El impulso se extendió al conjunto del mercado tecnológico. El Nasdaq 100 subió un 1,62%, su mejor comportamiento entre los grandes índices estadounidenses durante la jornada.
La lectura es relevante. Pese a las dudas sobre las valoraciones del sector, cualquier señal de solidez empresarial continúa atrayendo capital. La inteligencia artificial sigue actuando como el principal argumento de crecimiento de Wall Street, aunque la elevada concentración de las ganancias aumenta la vulnerabilidad ante cualquier decepción.
Micron reactiva el apetito por el riesgo
La subida de Micron no fue un movimiento aislado. La compañía se ha convertido en uno de los principales termómetros de la demanda tecnológica, especialmente por su exposición a las memorias utilizadas en infraestructuras de inteligencia artificial.
Una revalorización del 7% en una sola sesión refleja que el mercado sigue anticipando inversiones intensivas en capacidad informática. Sin embargo, también revela hasta qué punto los índices dependen de un grupo reducido de empresas.
Cuando los semiconductores avanzan, el Nasdaq acelera. Cuando corrigen, el ajuste se propaga con rapidez. Este hecho explica por qué los inversores vigilan cada previsión de ventas, márgenes y gasto tecnológico con una sensibilidad cada vez mayor.
El petróleo rebaja la tensión inflacionista
La caída del precio del crudo proporcionó un segundo apoyo decisivo. Un petróleo más barato reduce los costes de transporte y producción, mejora los márgenes empresariales y disminuye la presión sobre los precios al consumo.
La consecuencia es clara: si la energía no vuelve a dispararse, la Reserva Federal dispone de más margen para mantener una política monetaria menos restrictiva. Esa expectativa beneficia especialmente a las empresas tecnológicas, cuyas valoraciones dependen en buena medida de los tipos de interés futuros.
Sin embargo, el alivio sigue siendo frágil. Una escalada entre Washington y Teherán podría alterar rápidamente las rutas energéticas y provocar un repunte del barril, neutralizando parte de las ganancias bursátiles.
Trump abre una ventana de negociación
El mercado también reaccionó a las declaraciones del presidente estadounidense. Trump afirmó que Irán quiere alcanzar un acuerdo «desesperadamente», una frase interpretada como una posible vía para reanudar las conversaciones entre ambos países.
La diplomacia redujo momentáneamente la prima de riesgo geopolítico, aunque sin eliminarla. Los inversores parecen asumir que ninguna de las partes desea una confrontación abierta capaz de desestabilizar Oriente Próximo y los mercados energéticos.
Lo más grave sería que las declaraciones no se traduzcan en contactos verificables. En ese caso, la tregua bursátil podría resultar efímera. Wall Street está comprando una expectativa política, no una resolución definitiva del conflicto.
El Nasdaq supera al Dow Jones
El contraste entre índices volvió a ser significativo. El Dow Jones avanzó un modesto 0,27%, mientras el S&P 500 ganó un 0,81% y el Nasdaq 100 se disparó un 1,62%.
Cisco Systems destacó dentro del Dow con una subida del 3,83%. En el S&P 500 y el Nasdaq, Lumentum Holdings registró un avance del 11,13%, confirmando el renovado interés por las compañías ligadas a redes ópticas y transmisión de datos.
La diferencia revela una preferencia clara por los negocios tecnológicos frente a los valores más tradicionales. El dinero vuelve a concentrarse donde el mercado espera mayor crecimiento, aunque también donde las valoraciones son más exigentes.
El dólar pierde terreno frente al euro
En el mercado de divisas, el euro avanzó un 0,11% frente al dólar y se intercambió en torno a 1,14283 dólares. El movimiento fue limitado, pero coherente con una jornada de mayor apetito por el riesgo.
La debilidad moderada del billete verde sugiere que los inversores no buscaron refugio de forma masiva. Tampoco percibieron, al menos durante la sesión, una amenaza inmediata capaz de alterar el equilibrio financiero internacional.
El diagnóstico es inequívoco: Wall Street cerró al alza porque coincidieron tres factores favorables —semiconductores, petróleo y diplomacia—. Pero los tres pueden cambiar con rapidez.
Una subida sostenida sobre bases frágiles
La sesión demuestra que la Bolsa estadounidense mantiene una elevada capacidad de resistencia. Incluso con tensión geopolítica, los inversores siguen comprando cuando aparecen señales de crecimiento tecnológico o moderación inflacionista.
No obstante, la concentración de las ganancias obliga a mantener la prudencia. Un reducido grupo de compañías continúa sosteniendo buena parte del avance de los índices, mientras el petróleo y las decisiones políticas condicionan el sentimiento diario.
El mercado ha descontado que habrá negociación con Irán, que la energía seguirá contenida y que la inteligencia artificial mantendrá el ciclo inversor. Cualquier ruptura de esas tres premisas podría transformar rápidamente el optimismo en volatilidad.