Cuatro republicanos se rebelan contra Trump y votan para frenar la guerra con Irán

Cuatro republicanos dan un giro inesperado y votan para frenar la guerra con Irán desafiando a Trump descubre qué los motivó y cómo impacta esta rebelión en la política actual

OF TRUMP NETANYAHU OKK
OF TRUMP NETANYAHU OKK

La guerra entre Estados Unidos e Irán ha abierto una grieta dentro del Partido Republicano. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, ha aprobado una resolución que exige al presidente Donald Trump retirar a las Fuerzas Armadas estadounidenses de las hostilidades contra Irán mientras el Congreso no autorice expresamente la intervención.

La propuesta salió adelante por un estrecho margen: 214 votos a favor y 208 en contra. Los 210 representantes demócratas presentes votaron a favor y recibieron el apoyo de cuatro republicanos, suficientes para superar a la mayoría alineada con la Casa Blanca.

La resolución dirige al presidente, al amparo de la War Powers Resolution de 1973, a poner fin a la participación militar estadounidense contra Irán salvo que exista una declaración formal de guerra o una autorización específica para utilizar la fuerza.

El texto no impide que Estados Unidos responda ante un ataque inminente, pero rechaza que la campaña militar pueda mantenerse indefinidamente sin la intervención del poder legislativo.

Los cuatro republicanos que votaron contra Trump

Los representantes republicanos que rompieron con la posición mayoritaria de su partido fueron Thomas Massie, de Kentucky; Brian Fitzpatrick, de Pensilvania; Tom Barrett, de Michigan, y Warren Davidson, de Ohio.

Los cuatro aparecen registrados oficialmente entre los votos favorables a la resolución.

Su apoyo no permite afirmar que los republicanos estén abandonando a Trump “en masa”. De los miembros republicanos que participaron, 207 votaron contra la resolución y únicamente cuatro lo hicieron a favor.

Sin embargo, la relevancia política se encuentra en la estrechísima mayoría de la Cámara. En un Congreso dividido, cuatro deserciones pueden bastar para que la Casa Blanca pierda una votación.

La resolución fue presentada por la congresista demócrata Pramila Jayapal, quien sostuvo después de su aprobación que “una mayoría de este Congreso votó nuevamente para terminar la guerra” y reclamó que los legisladores defendieran las competencias constitucionales de la institución.

El Congreso no ha autorizado específicamente esta guerra

El centro del debate no es únicamente si la intervención resulta conveniente, sino quién tiene la autoridad para mantenerla.

La Constitución estadounidense concede al Congreso la facultad de declarar la guerra. La Presidencia, por su parte, ejerce como mando supremo de las Fuerzas Armadas y dispone de margen para responder a amenazas y dirigir operaciones militares.

El problema aparece cuando una intervención prolongada se desarrolla sin una declaración de guerra ni una autorización específica para el uso de la fuerza.

La resolución aprobada sostiene precisamente que Estados Unidos mantiene tropas involucradas en hostilidades contra Irán sin que el Congreso haya aprobado formalmente esa campaña. El texto ordena retirar las fuerzas salvo que se obtenga esa autorización.

La norma invocada es la War Powers Resolution, aprobada en 1973 después de la guerra de Vietnam para limitar la capacidad del presidente de implicar al país en conflictos armados prolongados sin supervisión legislativa.

El material que sirve de base a esta información lo resume así: “El Congreso de los Estados Unidos nunca ha autorizado esta guerra”.

La medida de la Cámara no detiene inmediatamente los bombardeos

Aunque el resultado supone una derrota política para Trump, no significa que las operaciones militares se paralicen automáticamente.

La Cámara ha aprobado una resolución concurrente, no una ley que haya completado todo el procedimiento legislativo. Para adquirir el peso institucional previsto, necesitaría también el respaldo del Senado.

Precisamente ahí encontró su principal obstáculo.

Horas después de la votación en la Cámara de Representantes, el Senado rechazó avanzar con una resolución similar. La iniciativa recibió 47 votos favorables y 49 contrarios.

La republicana Susan Collins votó junto a los demócratas, mientras que el demócrata John Fetterman se opuso. Los republicanos Rand Paul y Lisa Murkowski, que anteriormente habían respaldado medidas destinadas a limitar la guerra, no participaron en la votación.

Por tanto, el Congreso no ha aprobado de manera conjunta una orden efectiva para terminar la intervención.

La votación de la Cámara constituye sobre todo una censura política y constitucional contra la estrategia de Trump.

Es la segunda vez que la Cámara aprueba una resolución similar

La rebelión no es completamente nueva.El 3 de junio, la Cámara ya había aprobado otra resolución sobre los poderes de guerra por 215 votos contra 208, también con el respaldo de cuatro republicanos. Antes se habían producido otros intentos que no alcanzaron la mayoría. El 16 de abril, una propuesta semejante fracasó por un solo voto, con 213 apoyos y 214 votos en contra. El 14 de mayo volvió a quedarse a las puertas, esta vez con un empate a 212.

La evolución muestra que el rechazo legislativo a la guerra ha ido ganando apoyos suficientes para imponerse en dos ocasiones en la Cámara baja.

Es la quinta votación en la Cámara para frenar la guerra de Irán”, destaca el contenido facilitado.

El dato importante no es únicamente el número de intentos, sino que una mayoría de representantes ha votado ya dos veces contra la continuidad de unas hostilidades no autorizadas expresamente.

Trump estudia una ofensiva todavía mayor

La votación se produce mientras Donald Trump valora una nueva escalada militar.

El presidente aseguró en una entrevista con Axios que se encontraba cerca de tomar una decisión sobre un “ataque masivo” contra Irán y que Estados Unidos estaba preparado para ejecutarlo. Días antes, Trump había celebrado una reunión en la Sala de Situaciones para analizar una ofensiva de mayor alcance que los ataques concentrados alrededor del estrecho de Ormuz. Entre los posibles objetivos estudiados figuraban infraestructuras militares y estratégicas iraníes.

La declaración presidencial recogida en el material es especialmente contundente: “Estoy considerando un ataque masivo, más grande que nunca antes”.

No obstante, que Trump esté estudiando una operación no significa que haya adoptado una decisión definitiva ni que todos los escenarios planteados vayan a ejecutarse.

Una guerra que se acerca a su quinto mes

El conflicto comenzó a finales de febrero y ha atravesado distintas fases de ataques, treguas y nuevas escaladas.

En abril, Estados Unidos e Irán alcanzaron un alto el fuego temporal de dos semanas mediante la mediación de Pakistán, pero las hostilidades se reanudaron posteriormente.

Durante julio, Estados Unidos ha intensificado sus operaciones contra instalaciones militares iraníes después de nuevos ataques contra tropas estadounidenses y objetivos marítimos en la región.

La ausencia de una salida clara es uno de los argumentos utilizados por quienes reclaman que el Congreso recupere el control sobre la intervención.

Jayapal sostiene que la guerra no tiene “una misión clara, una estrategia ni un objetivo final” y acusa a la Administración de haber implicado al país en un conflicto del que no sabe cómo salir.

El coste político se acerca a las elecciones legislativas

Las elecciones de medio mandato de noviembre convierten cada votación en una prueba política para los congresistas.

Trump llegó a la Casa Blanca defendiendo el final de las llamadas guerras eternas y criticando el coste económico y humano de las intervenciones prolongadas en el extranjero.

Ahora, algunos representantes republicanos deben explicar por qué respaldan una guerra que lleva meses abierta, aumenta el gasto militar y continúa sin una autorización formal del Congreso.

Los cuatro republicanos que votaron a favor de la resolución pueden presentar su decisión como una defensa de las competencias constitucionales del poder legislativo y de las promesas de reducir la intervención internacional.

La mayoría del partido, en cambio, sostiene que el presidente necesita margen para responder a Irán, proteger a las tropas estadounidenses y evitar que Teherán desarrolle armas nucleares. Pese al malestar creciente, la mayor parte de los legisladores republicanos continúa apoyando a Trump.

No existe todavía una rebelión masiva contra Trump

La aprobación de la resolución supone una derrota para la Casa Blanca, pero conviene dimensionarla correctamente.

Cuatro votos republicanos fueron decisivos. No obstante, más de 200 representantes del partido continuaron respaldando la posición del presidente.

En el Senado, solo una republicana votó para avanzar con la propuesta de retirada, mientras que la iniciativa terminó bloqueada.

Por tanto, no puede hablarse aún de un abandono generalizado de Trump dentro de su partido.

Sí existe una minoría republicana capaz de inclinar votaciones muy ajustadas, especialmente cuando se une a todos los demócratas. Esa minoría ha conseguido que la Cámara repruebe dos veces la intervención militar.

Cuatro diputados no derriban a un presidente”, señala el contenido de partida, pero esos votos constituyen una advertencia en una Cámara donde cada escaño puede resultar decisivo.

El conflicto constitucional continúa abierto

La cuestión de fondo seguirá sin resolverse mientras la Cámara y el Senado mantengan posiciones distintas.

La Cámara ha ordenado políticamente detener las hostilidades no autorizadas. El Senado ha impedido que una iniciativa similar avance. Trump, mientras tanto, continúa dirigiendo las operaciones y estudiando nuevos ataques.

La Casa Blanca puede argumentar que el presidente dispone de autoridad para proteger al país y responder a amenazas. Sus críticos sostienen que una campaña de varios meses supera ampliamente una respuesta inmediata y requiere la autorización del Congreso.

La votación del 23 de julio no termina la guerra. Tampoco obliga por sí sola a Trump a retirar las tropas.

Pero sí deja una imagen políticamente poderosa: una Cámara de Representantes controlada por los republicanos ha aprobado, con votos de ambos partidos, exigir el final de unas hostilidades que el Congreso nunca autorizó expresamente.

El Senado ha evitado que esa posición se convierta en una decisión conjunta del poder legislativo. La grieta, sin embargo, ya está abierta y puede hacerse más visible a medida que aumenten la duración, el coste y las consecuencias de la guerra.

Comentarios