Mamdani renuncia a detener a Netanyahu y desafía a Washington

El alcalde de Nueva York admite que carece de autoridad para ejecutar la orden de la CPI, pero declara al primer ministro israelí «no bienvenido» y reclama la intervención federal.

Zohran Mamdani
Zohran Mamdani

Zohran Mamdani ha descartado ordenar la detención de Benjamin Netanyahu si el primer ministro israelí visita Nueva York. No por falta de voluntad política, sino por una limitación jurídica que su Administración considera insalvable: el Ayuntamiento carece de autoridad independiente para ejecutar una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI).

El alcalde, que había prometido durante su campaña estudiar el arresto, mantiene, sin embargo, el enfrentamiento. Ha calificado a Netanyahu de «criminal de guerra», le ha responsabilizado de la devastación de Gaza y ha advertido de que «no es bienvenido en Nueva York». La consecuencia es clara: Mamdani abandona la vía policial, pero traslada el desafío directamente al Gobierno federal.

Una promesa bloqueada por la ley

La Administración municipal asegura haber revisado todas las alternativas disponibles antes de concluir que el Departamento de Policía de Nueva York no puede actuar por iniciativa propia.

Estados Unidos no forma parte del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI. Por tanto, sus autoridades no están sometidas a las mismas obligaciones que los 125 Estados miembros del tribunal. Además, la política exterior, las inmunidades internacionales y la cooperación con organismos judiciales extranjeros dependen principalmente de Washington, no de los ayuntamientos.

El diagnóstico es inequívoco: una orden de Mamdani habría provocado una batalla judicial inmediata y probablemente habría sido suspendida antes de ejecutarse.

Netanyahu, «no bienvenido»

El retroceso jurídico no ha moderado el discurso político. Mamdani ha definido a Netanyahu como «el arquitecto de un genocidio horrible» y le atribuye responsabilidad por más de 73.000 muertes, ataques contra instalaciones sanitarias, restricciones a la ayuda humanitaria y el fallecimiento de centenares de trabajadores humanitarios y periodistas.

«Cualquiera que tenga ojos, corazón y conciencia debería reconocer la devastación que ha causado y entender que debe comparecer ante un tribunal», afirmó el alcalde.

La formulación persigue separar dos planos: Nueva York no puede detenerlo, pero su alcalde tampoco está dispuesto a recibirlo como un dirigente extranjero ordinario.

La orden de la CPI

La Corte Penal Internacional emitió el 21 de noviembre de 2024 órdenes de arresto contra Netanyahu y el entonces ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant. El tribunal aprecia motivos razonables para sospechar de crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con la ofensiva sobre Gaza.

Las acusaciones incluyen el presunto uso del hambre como método de guerra, asesinatos, persecución y otros actos inhumanos cometidos, al menos, entre el 8 de octubre de 2023 y el 20 de mayo de 2024.

Israel rechaza la jurisdicción de la CPI y niega las acusaciones, mientras sostiene que sus operaciones militares se dirigen contra Hamás.

La presión se traslada a Washington

Mamdani reclama ahora que Estados Unidos se adhiera a la CPI y que el Gobierno federal coopere con la ejecución de la orden. Es una petición políticamente contundente, pero con pocas posibilidades de prosperar bajo una Administración abiertamente alineada con Netanyahu.

El contraste resulta demoledor: el alcalde de la ciudad que alberga la sede de Naciones Unidas reclama la detención, mientras Washington garantiza al dirigente israelí que podrá entrar en territorio estadounidense sin ser arrestado.

Nueva York queda así atrapada entre su relevancia diplomática mundial y una capacidad legal mucho más limitada de lo que sugerían las promesas electorales.

Un conflicto con impacto local

La disputa también amenaza con profundizar las divisiones dentro de una ciudad con importantes comunidades judías, musulmanas, israelíes, palestinas y árabes.

Los adversarios de Mamdani le reprochan utilizar la Alcaldía para intervenir en política exterior y omitir los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Sus defensores consideran, en cambio, que el alcalde está utilizando su posición para exigir que el derecho internacional se aplique sin excepciones.

Este hecho revela el verdadero alcance del episodio: aunque no habrá una detención municipal, la visita de Netanyahu podría convertirse en una prueba política para la ciudad, con manifestaciones, medidas extraordinarias de seguridad y una enorme exposición mediática.

Una rectificación sin marcha atrás

Mamdani ha rectificado la promesa más difícil de cumplir, pero no el argumento que la sostenía. Ha aceptado los límites de su cargo al tiempo que eleva el coste político de cualquier futura visita de Netanyahu.

La paradoja es evidente. Nueva York no puede ejecutar la orden, pero sí puede transformar cada desplazamiento del primer ministro israelí en un conflicto institucional entre la Alcaldía, la Casa Blanca y la CPI.

Mamdani gobierna la ciudad desde el 1 de enero de 2026 y es su alcalde número 112. Su decisión muestra una combinación de pragmatismo legal y confrontación política: renuncia al arresto que prometió, pero mantiene intacta la acusación.

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