Mientras Ucrania fabrica millones de drones, Europa no consigue fabricar un caza común
|
Hay jornadas en las que la actualidad se ordena sola, y esta es una de ellas. Dos guerras que hasta hace una semana discurrían por carriles paralelos —la del Golfo y la de Ucrania— acaban de tocarse, y lo han hecho en el lugar más inesperado y más revelador: el mar Caspio. Kiev ha atacado un buque iraní que, según su propia embajada en Israel, transportaba drones y componentes militares hacia Rusia. Teherán promete represalias. Se acabó la ficción de los compartimentos estancos: hay un solo teatro, y quien lo alimenta desde hace años tiene nombre y apellidos. |
|
|
Mientras tanto, Washington y Teherán mantienen un tercer día sin intercambio de fuego y los mediadores de Doha e Islamabad hablan de progresos. No conviene confundir una pausa táctica con una paz. El propio portavoz de la diplomacia iraní ha recordado ayer, con una franqueza que hay que agradecerle, que la situación en el estrecho de Ormuz no ha cambiado y que sigue cerrado. Y las milicias delegadas (proxies) del régimen han disparado contra Abqaiq, contra el oleoducto que lleva el crudo saudí hasta Yanbu, contra Riad, contra Jordania y contra la frontera israelí. Todo ello, insisto, durante el alto el fuego. |
|
|
Al mismo tiempo, en Washington se juega hoy una partida de enorme calado: Volodímir Zelenski entra en el Despacho Oval mientras el Senado vota el paquete de sanciones que fue el último servicio público del senador Lindsey Graham. Y en Europa, dos imágenes que resumen nuestra tragedia contemporánea: un primer ministro británico estrenándose en política exterior sobre la cubierta del HMS Queen Elizabeth, y un programa de caza de sexta generación —cien mil millones de euros— reducido a escombros por una disputa de reparto industrial (workshare) entre dos empresas. Cerramos con Kaduna, donde treinta personas fueron asesinadas en la madrugada del domingo sin que el mundo se haya dado por enterado. |
|
|
|
|
II. LAS NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS |
|
1. Abqaiq, otra vez: los delegados de Teherán atacan el corazón energético saudí durante el alto el fuego |
|
|
Hechos |
|
|
El Ministerio de Defensa saudí anunció el lunes 27 de julio que sus sistemas antiaéreos interceptaron y destruyeron varios drones dirigidos contra instalaciones petrolíferas de la Provincia Oriental y contra la región de Riad. El portavoz militar, el general de división Turki al Maliki, precisó que los aparatos partieron de territorio iraquí y atribuyó el ataque a milicias terroristas afiliadas a Irán. Riad calificó las acciones de terroristas, exigió al Gobierno iraquí que impida que su territorio sea utilizado como plataforma de lanzamiento y se reservó expresamente el derecho a responder en el momento y el lugar oportunos. El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, ordenó a continuación una investigación. |
|
|
De forma paralela, y en una reivindicación que Riad no acepta, el portavoz militar hutí, el general de brigada Yahya Sari, afirmó haber golpeado con drones los puntos sensibles de suministro y transporte de crudo que conectan el este saudí con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, alegando incursiones saudíes en el espacio aéreo yemení. Imágenes difundidas en redes y detecciones térmicas del sistema FIRMS de la NASA apuntaron a la planta de procesamiento de Abqaiq, propiedad de Aramco. El episodio se inscribe en una espiral abierta el 20 de julio, cuando los hutíes proclamaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí; tres días después reivindicaron ataques con misiles y drones contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo, y Riad respondió con bombardeos sobre la provincia de Hodeida. Arabia Saudí ha comenzado a desviar exportaciones hacia la ruta de Suez. |
|
|
La misma jornada, las Fuerzas de Defensa de Israel derribaron dos drones sobre la frontera jordana, cerca del mar Muerto; la Real Fuerza Aérea Jordana abatió otros dos; y fuentes de seguridad iraquíes informaron de una serie de ataques con drones contra campamentos de la oposición kurda iraní en el norte del país. Jordania, Qatar y Egipto condenaron los ataques y pidieron contención. |
|
|
Implicaciones |
|
|
Conviene decirlo sin eufemismos: durante una pausa de hostilidades que el propio Teherán presenta como gesto de buena voluntad, sus delegados han atacado simultáneamente el corazón energético de Arabia Saudí desde Irak y desde Yemen. Esta es, exactamente, la arquitectura de poder que llevamos años describiendo: un Estado terrorista que se reserva la negociación para sus diplomáticos y la violencia para sus franquicias, de modo que siempre pueda negar la autoría y siempre pueda cobrar el rédito. La discrepancia entre la versión saudí —drones procedentes de Irak— y la reivindicación hutí no es una contradicción; es el propio diseño del sistema, la negación plausible (plausible deniability) elevada a doctrina de Estado. |
|
|
El objetivo elegido no es casual. Abqaiq es el mayor complejo de procesamiento de crudo del planeta y fue golpeado ya en septiembre de 2019. Volver sobre él, y hacerlo mientras Ormuz permanece cerrado y Bab el Mandeb amenazado, equivale a comunicar a los mercados que Irán conserva la capacidad de estrangular tres cuellos de botella a la vez. Es el sistema de extorsión sobre las rutas energéticas que hemos venido llamando, en estos informes, la geopolítica del peaje. |
|
|
Hay un tercer elemento, más grave si cabe. Bagdad ha vuelto a demostrar que no controla su propio territorio. Un Estado que no puede impedir que desde su suelo se lancen drones contra un vecino no es un Estado soberano: es un corredor. Y la reactivación del frente saudí-hutí, tras años de una tregua expirada pero respetada de facto, entierra el proceso yemení que Riad venía sosteniendo con enorme paciencia y un coste político considerable. |
|
|
Perspectivas y escenarios |
|
|
Escenario más probable (55%): represalia saudí calibrada y verificable contra objetivos hutíes en Hodeida o al Yauf, sin tocar suelo iraquí para no comprometer a Bagdad, y presión diplomática intensa sobre al Zaidi. Riad ha aprendido que la escalada abierta le perjudica más que a nadie. |
|
|
Escenario de riesgo (30%): un impacto que atraviese la defensa antiaérea y dañe efectivamente la capacidad de procesamiento de Abqaiq. Bastaría una sola avería seria para que el barril rompa al alza de manera desordenada y para que la pausa entre Washington y Teherán salte por los aires en cuarenta y ocho horas. |
|
|
Escenario menos probable pero decisivo (15%): que Riad haga públicas pruebas de la cadena de mando iraní y solicite formalmente cobertura estadounidense. Sería el momento en que el acuerdo nuclear civil entre Washington y Riad —que en este informe hemos aplaudido sin reservas— revelaría su verdadera dimensión disuasoria. |
|
|
|
|
2. Ahmad Vahidi: el hombre que decide de verdad mientras los diplomáticos negocian en Doha |
|
|
Hechos |
|
|
Estados Unidos e Irán completaron el lunes su tercera noche consecutiva sin intercambio de fuego. Dos responsables regionales, bajo condición de anonimato, confirmaron a la agencia Associated Press que los mediadores encabezados por Qatar y Pakistán trabajan para recomponer el acuerdo interino que saltó por los aires con los últimos intercambios. El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, declaró a Fox News que el presidente Trump está dando espacio a la vía negociadora. El portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, confirmó el intercambio de mensajes a través de Islamabad y Doha, pero acusó a Washington de haber destruido el terreno propicio para el diálogo, y sostuvo que la situación en el estrecho de Ormuz no ha cambiado y que sigue cerrado. |
|
|
Por encima de esa coreografía diplomática se sitúa un hombre que no aparece en las fotografías: el general de división Ahmad Vahidi, comandante en jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica desde el 1 de marzo de 2026, tras la muerte de su predecesor, Mohammad Pakpour, en los ataques iniciales del 28 de febrero. Vahidi fue el primer jefe de la Fuerza Quds —predecesor de Soleimani—, ministro de Defensa con Ahmadineyad, ministro del Interior con Raisí y miembro del Consejo de Discernimiento. Pesa sobre él una notificación roja de Interpol por su presunta implicación en el atentado contra la AMIA de Buenos Aires en 1994. Dirigió las fuerzas de seguridad interior durante la sangrienta represión de las protestas de 2022. Había sido nombrado número dos del CGRI el 31 de diciembre de 2025 con el encargo expreso de preparar a las fuerzas iraníes para la confrontación. Fue uno de los principales impulsores de la designación de Moytaba Jamenei como Líder Supremo y bloquea, según diversas fuentes, los intentos del presidente Pezeshkian de nombrar un nuevo ministro de Inteligencia. |
|
|
Implicaciones |
|
|
Aquí está el nudo del asunto, y conviene formularlo con claridad. Los negociadores de Doha —Gharibabadi, Araghchi, Ghalibaf— pueden firmar lo que quieran; quien controla los misiles balísticos, las lanchas rápidas del Golfo y la red de milicias delegadas es Vahidi. Es precisamente lo que en estos informes hemos venido denominando la paradoja del descabezamiento: los ataques del 28 de febrero eliminaron a la cúpula visible del régimen —el propio Jamenei, Pakpour, Nasirzadeh, Mousaví, Shamjaní— y el resultado no ha sido un régimen decapitado y dócil, sino un régimen en el que la autoridad ha migrado hacia abajo y hacia el uniforme. Se ha matado al arquitecto y se ha ascendido al capataz. |
|
|
La consecuencia práctica es sombría. Un acuerdo con Teherán vale exactamente lo que Vahidi decida que valga. Y Vahidi no es un pragmático: es el hombre de la AMIA, el hombre de la represión de 2022, el hombre que fundó en la Universidad Suprema de Defensa Nacional una escuela destinada a que la próxima generación de dirigentes políticos iraníes salga del cuartel. Su proyecto no es negociar la salida del régimen; es militarizar definitivamente su sucesión. |
|
|
Que un personaje así maneje simultáneamente el cierre de Ormuz, las milicias iraquíes y a los hutíes, mientras Occidente discute si conceder o no el desbloqueo de fondos, dice mucho de la escasa seriedad con que se ha abordado el día después. Lo hemos advertido desde el primer momento: aplaudimos los ataques contra la infraestructura nuclear y militar del régimen, pero denunciamos la ausencia absoluta de un plan para lo que viniera después. Vahidi es la factura de esa imprevisión. |
|
|
Perspectivas y escenarios |
|
|
Escenario más probable (50%): acuerdo interino parcial y precario, con reapertura tutelada de Ormuz y liberación gradual de fondos, que Vahidi tolerará mientras le sirva para reconstituir capacidades. Una tregua para rearmarse. |
|
|
Escenario alternativo (35%): ruptura de la mediación por un incidente de sus delegados —Abqaiq, un buque, una base estadounidense— seguida de una nueva oleada de ataques norteamericanos. Es el patrón que se repite desde febrero. |
|
|
Escenario de ruptura interna (15%): fractura abierta entre el aparato civil de Pezeshkian y el mando del CGRI. Sería la mejor noticia posible para el pueblo iraní y la peor para quienes creen que la estabilidad es un valor superior a la libertad. |
|
|
|
|
3. Zelenski en el Despacho Oval y la ley Graham en el Senado: la sanción que puede cambiar la ecuación |
|
|
Hechos |
|
|
El presidente ucraniano se reúne hoy, martes 28 de julio, con Donald Trump en la Casa Blanca a las 9:30 hora de Washington, a puerta cerrada. A las 11:00 está prevista la reunión del presidente estadounidense con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Ambos asistirán después al funeral del senador republicano Lindsey Graham, fallecido este mes de forma inesperada por un desgarro de aorta. Zelenski tiene previsto reunirse además con senadores por la tarde, según recogió Reuters citando a dos asesores del Senado. |
|
|
El mismo día, la Cámara Alta puede votar el paquete de sanciones contra Rusia que Graham impulsó durante meses y que negoció en su último viaje a Kiev, el 10 de julio. La ley impondría aranceles del cien por cien a las mercancías procedentes de los cinco mayores compradores de petróleo y gas rusos, entre ellos China y la India, y cuenta con decenas de patrocinadores de ambos partidos. En una intervención de última hora, el presidente Trump ha pretendido incorporar al mismo texto sanciones contra Irán; Zelenski, preguntado por ello, lo calificó de excelente idea. |
|
|
En el terreno militar, ambos países acordaron a principios de mes la producción conjunta de interceptores Patriot y avanzan hacia un acuerdo de fabricación conjunta de drones. Ucrania producirá este año entre seis y siete millones de drones de ataque de corto alcance; el programa del Pentágono, dotado con 1100 millones de dólares, habrá encargado poco menos de doscientos mil aparatos acumulados en febrero de 2027. |
|
|
Implicaciones |
|
|
La ley Graham es, con mucho, el instrumento de presión más serio que Occidente ha puesto sobre la mesa desde 2022, y merece decirse que llega tres años tarde. Aranceles del cien por cien a los grandes compradores de hidrocarburos rusos significa, en la práctica, obligar a Pekín y a Nueva Delhi a elegir. Ahí está su fuerza y ahí está su riesgo: es una medida que castiga a Moscú a través de terceros y que, mal calibrada, puede empujar a la India —socio indispensable en la contención del expansionismo chino— hacia una posición incómoda. Washington debería tratar a Nueva Delhi con una delicadeza que no siempre ha demostrado. |
|
|
La maniobra de incorporar a Irán al mismo texto es reveladora del método de esta Casa Blanca: intuitiva, transaccional, apresurada. Puede funcionar; también puede hacer descarrilar una votación laboriosamente construida durante meses. Es la diferencia entre la política exterior aconsejada por Marco Rubio, que ha cosechado éxitos diplomáticos innegables en menos de un año —Camboya y Tailandia, Gaza, Azerbaiyán y Armenia—, y la política exterior improvisada sobre la marcha. Confiamos, una vez más, en que el sistema y la sensatez de quienes rodean al presidente acaben imponiéndose. |
|
|
La cifra de drones merece un párrafo aparte, porque resume una revolución militar que Europa se niega a mirar de frente. Ucrania fabricará este año treinta y cinco veces más drones de ataque que el programa entero del Pentágono. El país invadido, arruinado y bombardeado se ha convertido en la primera potencia mundial de guerra no tripulada, y hoy es Estados Unidos quien va a aprender de Kiev, y no al revés. |
|
|
Perspectivas y escenarios |
|
|
Escenario más probable (55%): aprobación de la ley Graham con amplia mayoría bipartidista, con la enmienda iraní o sin ella, y aplicación diferida o gradual que permita a la Casa Blanca administrar los plazos con China y la India. |
|
|
Escenario de bloqueo (25%): la incorporación de Irán fractura el consenso y retrasa la votación, con el consiguiente coste simbólico en el día del funeral de su promotor. |
|
|
Escenario de ruptura estratégica (20%): Pekín y Nueva Delhi articulan mecanismos de elusión —triangulación, pagos en divisas alternativas, flota en la sombra (shadow fleet)— que vacíen la ley de contenido en seis meses. Es lo que ha ocurrido con casi todos los paquetes anteriores. |
|
|
|
|
4. El Caspio: los dos teatros de guerra convergen y la ficción de los compartimentos estancos se derrumba |
|
|
Hechos |
|
|
El sábado 25 de julio, fuerzas ucranianas atacaron un buque iraní en el mar Caspio. El embajador de Ucrania en Israel, Yevgen Korniychuk, sostuvo que la nave transportaba drones y componentes militares desde Irán hacia Rusia. Teherán, que califica el barco de mercante civil y ha denunciado víctimas mortales, ha prometido represalias contra Kiev. Los dos escenarios bélicos, separados por unos dos mil quinientos kilómetros, han quedado formalmente conectados. |
|
|
El antiguo embajador estadounidense en Kazajistán y Georgia, William Courtney, señaló a Al Jazeera que al atacar buques iraníes Kiev no sólo se defiende a sí misma, sino que golpea al enemigo número uno de Washington, lo que difícilmente disgustará a la Administración; añadió, no obstante, que Ucrania no tiene ningún interés en aparecer demasiado asociada a una guerra estadounidense impopular. |
|
|
Implicaciones |
|
|
Llevamos años sosteniendo en estos informes que no existen dos guerras, sino un único sistema de agresión con varios frentes. El Caspio lo ha demostrado de la forma más nítida posible: los Shahed que caen sobre Chernígov y sobre Kiev llevan tornillos iraníes, y quien los envía es el mismo régimen que cierra Ormuz y arma a los hutíes. Cuando alguien afirma que la guerra de Ucrania y la crisis del Golfo son asuntos distintos, o no ha leído un manifiesto de carga o no quiere leerlo. |
|
|
Kiev ha hecho, además, un movimiento político de notable inteligencia. Al golpear un activo iraní se presenta ante Washington no como un receptor de ayuda, sino como un socio operativo en el teatro que hoy preocupa de verdad a la Casa Blanca. Es una manera de decir, en vísperas de una reunión en el Despacho Oval y de una votación en el Senado, que Ucrania aporta y no sólo pide. En términos de gramática del poder, es impecable. |
|
|
El riesgo, naturalmente, es la represalia. Irán dispone de capacidad para actuar contra intereses ucranianos en terceros países, y su historial —de Buenos Aires a Burgas— no invita al optimismo. Que el comandante en jefe del CGRI sea precisamente el hombre reclamado por Interpol por la AMIA es una coincidencia que ningún analista serio debería pasar por alto. |
|
|
Perspectivas y escenarios |
|
|
Escenario más probable (50%): represalia iraní asimétrica y desmentida —ciberataque, sabotaje logístico, acción contra personal o intereses ucranianos fuera de Ucrania— sin reivindicación oficial. |
|
|
Escenario de contención (30%): Moscú, que necesita el corredor caspio operativo, presiona a Teherán para que no internacionalice el incidente y busca rutas alternativas por el Cáucaso o Asia Central. |
|
|
Escenario de escalada (20%): Ucrania repite la operación y convierte el Caspio en un frente estable de interdicción. Sería un cambio cualitativo, con consecuencias directas sobre Bakú, Astaná y Asjabad. |
|
|
|
|
5. Portsmouth y las cenizas del SCAF: Europa, entre el gesto simbólico y la impotencia industrial |
|
|
Hechos |
|
|
Volodímir Zelenski se reunió el lunes con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, en la base naval de Portsmouth, a bordo del portaaviones HMS Queen Elizabeth. Fue el primer encuentro de Burnham con un jefe de Estado o de Gobierno extranjero desde su toma de posesión, hace una semana; es el quinto primer ministro británico que trata con Zelenski desde la invasión a gran escala de febrero de 2022, y llega al cargo tras nueve años como alcalde del Gran Mánchester y con escasa experiencia internacional. Ambos dirigentes visitaron a más de doscientos militares ucranianos que han pasado tres semanas en el Reino Unido participando en el ejercicio Sea Breeze, de seguridad marítima y desminado, orientado al mar Negro. Londres anunció la cesión a Ucrania de la propiedad intelectual del sistema de guerra electrónica Stone Cloak, que permite a los drones inutilizar los radares de la defensa antiaérea rusa, para que Kiev pueda fabricarlo en masa en su propio territorio. Burnham afirmó que el apoyo británico es inquebrantable y que ambos habían hablado largamente de la necesidad ucraniana de interceptores contra misiles balísticos rusos. |
|
|
En el otro extremo del continente, el balance es muy distinto. El programa FCAS/SCAF —el Sistema de Combate Aéreo del Futuro, valorado en unos cien mil millones de euros y lanzado por Macron y Merkel en 2017, con España incorporada en 2019— quedó formalmente liquidado en su componente de caza tripulado el 8 de junio de 2026, cuando el canciller Friedrich Merz lo anunció en la inauguración del salón ILA de Berlín, el mismo escenario donde se había presentado la asociación en 2018. La decisión se la había transmitido a Macron el 6 de junio, al margen de la cumbre UE-Balcanes Occidentales en Montenegro, después de que la mediación industrial abierta tras la cena de Bruselas del 18 de marzo concluyera el 18 de abril que un caza tripulado conjunto ya no era viable. Ningún prototipo llegó a construirse. Ningún demostrador llegó a volar. |
|
|
Desde entonces, la fragmentación se ha acelerado. Airbus y siete empresas alemanas han constituido la alianza Team Gen 6 para explorar un caza de sexta generación de liderazgo alemán. Dassault, en la presentación de sus resultados semestrales del 23 de julio, anunció que negocia con el Gobierno francés el lanzamiento de una alternativa nacional o en cooperación; su presidente, Éric Trappier, fijó el objetivo de un demostrador (demonstrator) basado en requisitos franceses capaz de volar en 2031 o 2032, y precisó que no volverá a un esquema en el que Dassault sea contratista principal sin control industrial suficiente. De la nube de combate (combat cloud) y los vectores no tripulados sólo se ha salvado la intención de seguir cooperando, cuyo reparto debía discutirse en el consejo de ministros franco-alemán del 17 de julio. España, mientras tanto, permanece como espectadora. |
|
|
Implicaciones |
|
|
Hay que decirlo con toda la crudeza que el asunto merece: Europa acaba de repetir, cuarenta y un años después, exactamente el mismo error de 1985, cuando Francia abandonó el programa del futuro caza europeo para desarrollar el Rafale y los demás construyeron el Eurofighter. Aquella división nos costó dos aviones donde debía haber uno, dos cadenas industriales, dos logísticas y una fracción del poder negociador. Ahora vamos camino de tener tres: el británico-italiano-japonés GCAP, el francés y el alemán. Y todo ello en el momento en que Rusia hace la guerra en nuestro continente y en que Washington nos exige, con toda la razón del mundo, que asumamos nuestra propia defensa. |
|
|
Que la causa haya sido una disputa por el reparto industrial (workshare) entre dos empresas convierte el fracaso en algo peor que un error estratégico: lo convierte en una humillación. Nueve años de mediación política no han bastado para que dos compañías europeas se pusieran de acuerdo sobre quién construye qué. Es la enfermedad exacta de nuestra clase dirigente: la incapacidad de subordinar el interés corporativo y el rédito electoral a corto plazo al interés estratégico de un continente entero. |
|
|
El caso español es particularmente sangrante y merece que lo digamos aquí sin rodeos. España entró en el programa en 2019, ha aportado dinero público, y hoy nadie sabe siquiera si Indra conservará un papel relevante en la arquitectura superviviente. Nuestra irrelevancia no es fruto de la mala suerte: es la consecuencia directa de años de gasto en defensa por debajo de nuestros compromisos, de una política exterior sin brújula y de una clase política que trata la seguridad nacional como una molestia presupuestaria. Ya lo dijimos cuando Madrid quedó excluida del directorio europeo que se articuló en Berlín: fue una herida autoinfligida, y esta también lo es. |
|
|
El contraste con Portsmouth es instructivo. Londres, con un primer ministro recién llegado y sin experiencia internacional, ha hecho en su primera semana algo concreto: entregar la propiedad intelectual de un sistema de guerra electrónica para que el aliado lo fabrique él mismo. No es un comunicado; es capacidad transferida. Sigue siendo un gesto modesto frente a la magnitud del desafío, pero al menos es un gesto que produce hierro. |
|
|
Perspectivas y escenarios |
|
|
Escenario más probable (60%): consolidación de tres programas europeos separados —GCAP, francés y alemán—, con la nube de combate como único resto de cooperación franco-alemana y España obligada a elegir bando antes de que termine el año. |
|
|
Escenario de recomposición parcial (25%): Berlín solicita formalmente su ingreso en el GCAP. Londres ha mostrado cierta disposición; Tokio, mucha menos. Sería la solución menos mala. |
|
|
Escenario de rendición (15%): uno o varios socios europeos acaban comprando F-35 en su versión evolucionada, lo que enterraría durante una generación la autonomía industrial aeronáutica europea. España ha descartado por ahora esa vía; convendría que la descartara también en los presupuestos y no sólo en los discursos. |
|
|
|
|
6. Kaduna: treinte asesinados en la madrugada del domingo y el silencio ensordecedor de Occidente |
|
|
Hechos |
|
|
Hombres armados asaltaron en la noche del domingo al lunes la aldea de Naridon, en el área de gobierno local de Kaura, estado de Kaduna, en el noroeste de Nigeria. Mataron al menos a treinta personas, entre ellas mujeres y niños —ocho menores según Reuters, seis de una misma familia según el responsable local Yunusa Babados—, incendiaron viviendas y comercios y dejaron cuatro heridos. Ningún grupo ha reivindicado la matanza. Derek Christopher, presidente de la Red de Paz y Seguridad del Sur de Kaduna, recordó que la misma comunidad fue atacada por estas fechas el año pasado y afirmó que el Gobierno ha renunciado a protegerla. Amnistía Internacional condenó enérgicamente los hechos. La semana anterior habían muerto más de veinte personas en ataques contra varias aldeas del estado de Zamfara. |
|
|
El nordeste nigeriano sigue enfrentado a la insurgencia de Boko Haram y de su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP). Estados Unidos, que ha acusado al Gobierno nigeriano de no proteger a la población cristiana —lo que abrió una crisis diplomática entre ambos países—, lanzó el 25 de diciembre una operación contra presuntos miembros del Estado Islámico en territorio nigeriano con la cooperación de Abuya, y ha desplegado instructores militares en el país. |
|
|
Implicaciones |
|
|
Treinta personas asesinadas en una sola noche, seis niños de una misma casa, y la noticia no ha ocupado un solo minuto de apertura en los informativos europeos. Esa es la medida exacta de nuestra jerarquía moral. Llevamos años reclamando en estos informes que se haga un seguimiento sistemático de la barbarie yihadista allí donde se produzca, y África occidental es hoy el epicentro mundial del terrorismo de inspiración islamista, muy por delante de cualquier otro escenario. |
|
|
Conviene, eso sí, mantener el rigor analítico y no ceder a la simplificación. En el noroeste nigeriano conviven al menos tres fenómenos distintos: el yihadismo puro de Boko Haram e ISWAP, concentrado en el nordeste; el bandidaje armado dedicado al secuestro con rescate, al robo de ganado y a la extorsión de agricultores; y un conflicto por la tierra y el agua entre comunidades ganaderas y agrícolas que la desertificación agrava año tras año. Confundirlos ni ayuda a las víctimas ni permite diseñar una respuesta eficaz. Pero tampoco cabe la coartada contraria, tan frecuente en cierta prensa europea, consistente en reducirlo todo a un problema de recursos naturales para no pronunciar la palabra que corresponde. Cuando se quema una aldea del sur de Kaduna, de mayoría cristiana, y se asesina a familias enteras, hay un componente confesional que negar sería una forma de complicidad. |
|
|
La crisis diplomática entre Washington y Abuya plantea un dilema real. La denuncia estadounidense de la persecución de cristianos es sustancialmente cierta y era necesaria; el modo en que se ha planteado, sin embargo, ha debilitado a un Gobierno nigeriano que ya de por sí controla mal su territorio. Presionar a un Estado frágil hasta quebrarlo no protege a nadie: crea otro Sahel. |
|
|
Perspectivas y escenarios |
|
|
Escenario más probable (60%): continuidad del deterioro, con ciclos de matanzas, desplazamientos masivos y respuestas puntuales del Ejército nigeriano sin capacidad de sostener el control territorial. |
|
|
Escenario de cooperación reforzada (25%): profundización de la colaboración militar y de inteligencia entre Washington y Abuya tras la operación de diciembre, con resultados apreciables contra el ISWAP pero escaso efecto sobre el bandidaje del noroeste. |
|
|
Escenario de ruptura (15%): que la presión estadounidense sobre la cuestión cristiana derive en sanciones o en suspensión de la cooperación, con el consiguiente vacío que otros actores —Moscú y Pekín, como en el Sahel— se apresurarían a llenar. |
|
|
|
|
III. RACK DE MEDIOS |
|
|
Anglosajones de referencia. |
|
|
The Washington Post y Associated Press marcaron la agenda del día con la información sobre los progresos de la mediación entre Washington y Teherán, basada en dos responsables regionales bajo anonimato, y con la crónica de la matanza de Kaduna. La cobertura estadounidense de referencia se centra hoy en la doble cita de la Casa Blanca —Zelenski a las 9:30, Netanyahu a las 11:00— y en la votación del Senado sobre la ley Graham, tratada de forma unánime como el homenaje político al senador fallecido. El tono es notablemente contenido: se subraya la mejoría de la relación entre Trump y Zelenski desde el enfrentamiento de febrero de 2025 y se evita el análisis de fondo sobre la eficacia real de los aranceles secundarios. Fox News aportó la declaración del embajador Waltz sobre el espacio concedido a la negociación y su desmentido de que las existencias de interceptores estén bajo mínimos, extremo que los especialistas cuestionan abiertamente. |
|
|
Prensa británica y europea. |
|
|
Los medios británicos y France 24 han dado a la visita de Zelenski a Portsmouth un tratamiento marcadamente político interno: el estreno de Andy Burnham en política exterior, su falta de experiencia y la continuidad respecto de Keir Starmer. La cesión del sistema Stone Cloak ocupa un lugar secundario cuando debería ser el titular, porque es lo único tangible del encuentro. En materia de defensa industrial, FlightGlobal, la prensa especializada francesa y Handelsblatt en Alemania mantienen la única cobertura seria de las consecuencias del colapso del SCAF; la prensa generalista europea, incluida la española, ha pasado página con una ligereza que resulta difícil de explicar. Es sintomático que la noticia de que Dassault aspira a un demostrador nacional para 2031 o 2032 haya circulado casi exclusivamente por publicaciones sectoriales. |
|
|
Prensa del Golfo y de Oriente Medio. |
|
|
The National de Abu Dabi, Al Bawaba y la prensa saudí han ofrecido la cobertura más detallada de los ataques con drones, reproduciendo íntegramente la posición oficial de Riad: origen iraquí, autoría de milicias afiliadas a Irán y reserva expresa del derecho de respuesta. Middle East Monitor y Al Jazeera dan mayor peso a la reivindicación hutí y al bloqueo marítimo declarado el 20 de julio. The Times of Israel ofreció la panorámica más completa del día, al conectar los derribos de drones en Israel, Jordania, Arabia Saudí e Irak como un mismo fenómeno regional; es el enfoque analíticamente más correcto. Press TV, órgano del régimen iraní, presentó los hechos como agresión estadounidense contra la navegación comercial iraní y reprodujo el comunicado del Cuartel General Jatam al Anbia denunciando el bloqueo marítimo, sin una sola mención a los ataques contra Abqaiq. Iranwire, en la orilla opuesta, ofreció el desglose más preciso de la reivindicación de Yahya Sari. |
|
|
Prensa ucraniana y rusa. |
|
|
Kyiv Post y Ukrainska Pravda venían anticipando desde hace días la cita del Despacho Oval y han detallado la agenda completa de la visita, incluida la reunión vespertina con senadores. La cobertura ucraniana del ataque en el Caspio es deliberadamente escueta: se filtra la carga militar del buque a través del embajador en Israel y se evita la reivindicación formal, lo que constituye una decisión de comunicación estratégica perfectamente calculada. Los medios estatales rusos han optado, hasta el momento del cierre de este informe, por minimizar tanto el incidente caspio como el alcance de la ley Graham. |
|
|
Prensa asiática. |
|
|
El South China Morning Post y la prensa regional destacan la patrulla naval y aérea china en el mar de la China Meridional y la acusación de Pekín contra Manila por organizar patrullas conjuntas con potencias extranjeras, así como los ejercicios de Estados Unidos y Japón junto a Filipinas entre el 21 y el 25 de julio. Merece atención especial una información que ha pasado casi inadvertida: China está acelerando el desarrollo de corredores terrestres a través de Asia Central —el eje China-Kazajistán-Uzbekistán-Turkmenistán-Afganistán— precisamente para eludir los cuellos de botella marítimos que la crisis de Ormuz ha dejado al descubierto. Es exactamente lo que venimos advirtiendo: Pekín no desperdicia jamás una crisis ajena, y cada cierre de un estrecho se traduce en un kilómetro más de vía férrea bajo control chino. |
|
|
Ausencias significativas. |
|
|
Ningún gran medio europeo ha abierto con Kaduna. Ninguno ha vinculado el colapso del SCAF con la incapacidad europea de sostener a Ucrania. Y prácticamente ninguno ha dedicado un análisis serio a la figura de Ahmad Vahidi, pese a que es hoy el hombre que decide en el Golfo. Estas ausencias son, en sí mismas, una noticia. |
|
|
|
|
IV. SEMÁFORO DE RIESGOS |
|
|
● Golfo Pérsico y estrecho de Ormuz. Riesgo máximo. El estrecho sigue cerrado según reconocimiento expreso de la propia diplomacia iraní. La pausa de hostilidades es táctica y reversible en horas. Ataques contra Abqaiq y la red de Yanbu durante el alto el fuego. |
|
|
● Arabia Saudí y Yemen. Riesgo máximo. Bloqueo marítimo hutí declarado el 20 de julio, ataques contra petroleros en el mar Rojo, bombardeos saudíes sobre Hodeida y ruptura de facto de la tregua de 2022. Desvío de exportaciones saudíes hacia Suez. |
|
|
● Irak como corredor de las milicias. Riesgo máximo. Bagdad no controla su territorio; ataques con drones lanzados desde suelo iraquí contra un Estado vecino y contra campamentos de la oposición kurda iraní. |
|
|
● Frente ucraniano y convergencia con el teatro iraní. Riesgo alto. Ataque en el Caspio, amenaza iraní de represalia, votación de la ley Graham y siete muertos en los bombardeos rusos del lunes en el este de Ucrania. |
|
|
● Nigeria y África occidental. Riesgo alto. Treinta muertos en Kaduna, más de veinte la semana anterior en Zamfara, insurgencia yihadista consolidada en el nordeste y crisis diplomática con Washington. |
|
|
● Sucesión de poder en Teherán. Riesgo alto. Militarización creciente del régimen bajo Vahidi, bloqueo del nombramiento de un ministro de Inteligencia y ascendiente del CGRI sobre el aparato civil. |
|
|
● Mar de la China Meridional. Riesgo medio-alto. Patrullas chinas, ejercicios trilaterales con Filipinas, incidentes en Second Thomas Shoal y uso de cañones de agua en Scarborough. Sin escalada inmediata, con tendencia estructural al deterioro. |
|
|
● Defensa europea e industria aeronáutica. Riesgo medio-alto. Colapso del SCAF, triple fragmentación de los programas de sexta generación e indefinición española. |
|
|
● Comercio internacional y aranceles secundarios. Riesgo medio. La ley Graham puede tensionar gravemente las relaciones con Pekín y Nueva Delhi. |
|
|
● Relación bilateral entre Washington y Kiev. Riesgo bajo y en mejoría sostenida. Producción conjunta de interceptores Patriot, acuerdo de drones en preparación y respaldo bipartidista en el Senado. |
|
|
● Relación entre Londres y Kiev. Riesgo bajo. Continuidad plena tras el relevo en Downing Street y transferencia efectiva de tecnología. |
|
|
|
|
V. COMENTARIO EDITORIAL |
|
|
Hay un hilo que cose todas las noticias de esta jornada, y conviene tirar de él hasta el final. |
|
|
Empecemos por lo que más nos duele. Mientras Ucrania —invadida, arruinada, bombardeada cada noche— fabrica siete millones de drones al año y ataca buques iraníes en el Caspio; mientras Arabia Saudí derriba enjambres de drones sobre Abqaiq y desvía su crudo por Suez sin que se detenga una sola refinería; mientras el Senado de Estados Unidos vota sanciones que pueden alterar el equilibrio energético mundial, Europa lleva nueve años sin ponerse de acuerdo sobre quién fabrica el ala de un avión. Nueve años. Cien mil millones de euros comprometidos. Cero prototipos. Cero demostradores. Cero vuelos. Y una explicación que uno no sabe si calificar de bochornosa o de cómica: los ingenieros no lograron entenderse sobre el reparto del trabajo. |
|
|
No es un accidente industrial. Es el síntoma de una enfermedad política que llevamos años diagnosticando en estas páginas: una clase dirigente europea mediocre y miope, incapaz de tomarse en serio su propia defensa, su propia seguridad y su propio destino. Una clase dirigente que ha confundido el proyecto europeo con un mecanismo de reparto de subvenciones y que, cuando llega el momento de decidir quién construye el avión que defenderá a nuestros nietos, prefiere proteger la cuota de una empresa nacional antes que la libertad de un continente. Se puede ser europeísta convencido —lo somos, sin la menor reserva— y decir esto con todas las letras. De hecho, solo se puede ser europeísta de verdad diciéndolo. |
|
|
España merece un párrafo propio, y no será complaciente. Entramos en el programa en 2019, pusimos dinero del contribuyente y hoy nadie es capaz de decir con certeza si conservaremos algún papel relevante. No estamos donde se decide porque hace mucho que dejamos de hacer lo necesario para estar allí. La irrelevancia estratégica no cae del cielo: se construye laboriosamente, año tras año, con presupuestos de defensa incumplidos, con una política exterior sin doctrina y con la convicción, tan extendida como suicida, de que alguien nos defenderá gratis. No lo hará. |
|
|
Vayamos ahora al Golfo, donde la lección es aún más severa. Aplaudimos en su momento los ataques contra la infraestructura nuclear y militar del régimen de los ayatolás, y los volveríamos a aplaudir: se trata del principal Estado patrocinador del terrorismo del planeta, una oligarquía yihadista que asesina a su propio pueblo y exporta muerte desde Beirut hasta Saná pasando por Bagdad. Pero advertimos entonces, y lo repetimos hoy con más razón, que golpear sin un plan para el día después es una temeridad. Y aquí está el resultado: se ha eliminado a la cúpula visible y el poder real ha migrado hacia el uniforme. El hombre que hoy decide en Teherán es Ahmad Vahidi, general del Cuerpo de Guardianes reclamado por Interpol por la voladura de la AMIA, responsable de la represión de 2022 y fundador de una escuela destinada a que los futuros dirigentes políticos iraníes salgan del cuartel. Es lo que hemos llamado la paradoja del descabezamiento: se mata al arquitecto y asciende el capataz. El régimen no se ha ablandado; se ha endurecido y se ha militarizado. |
|
|
De ahí que estos días de silencio de las armas no deban engañar a nadie. Un alto el fuego durante el cual las milicias delegadas atacan Abqaiq, Yanbu, Riad, Jordania y la frontera israelí no es un alto el fuego: es una guerra de temperatura variable, gestionada con una frialdad admirable por quienes no tienen que rendir cuentas ante ningún electorado. Y quienes en España sostienen —los hay, y algunos con tribuna diaria— que las protestas iraníes fueron incitadas por el Mosad y por la CIA, o que la represión es un asunto interno, no están haciendo análisis: están haciendo propaganda al servicio de un régimen que cuelga a manifestantes en grúas. |
|
|
Sobre el presidente Trump, seremos hoy tan justos como críticos. Su política exterior, cuando se ejerce con prudencia y bajo el consejo de un secretario de Estado de la talla de Marco Rubio, ha cosechado en menos de un año éxitos diplomáticos que a otros les habrían costado una década: Camboya y Tailandia, Gaza, Azerbaiyán y Armenia. Su firmeza contra el narcotráfico y contra las narcodictaduras del hemisferio merece nuestro respaldo sin matices. Pero la intuición no es una doctrina y el exabrupto no es una estrategia. Añadir a última hora sanciones contra Irán a una ley pacientemente construida durante meses por un senador que acaba de morir, y hacerlo el día de su funeral, es exactamente el tipo de improvisación que puede costar una votación ganada. Confiamos en que el sistema y la sensatez de quienes rodean al presidente se impongan una vez más. Confiar, sin embargo, no es una política de seguridad. |
|
|
Y terminamos donde el mundo no quiere mirar. En la aldea de Naridon, en el sur de Kaduna, treinta personas fueron asesinadas en la madrugada del domingo. Seis niños de una misma familia. Casas y comercios incendiados. La misma comunidad había sido atacada hace un año. No hubo apertura de informativo, ni declaración solemne ni minuto de silencio en ningún parlamento europeo. Ha habido, eso sí, una condena de Amnistía Internacional y el testimonio amargo de un vecino que preguntaba a quién le queda para pelear por ellos. Esa pregunta debería avergonzarnos a todos. |
|
|
Porque de eso trata, en el fondo, la geopolítica: de que hay vidas que cuentan y vidas que no, y de que esa aritmética la decidimos nosotros cada mañana al elegir el titular. Un continente que no es capaz de fabricar un avión de combate, que no es capaz de nombrar la barbarie cuando ocurre en África, y que se permite el lujo de discutir sobre el sexo de los ángeles mientras Rusia hace la guerra a doscientos kilómetros de Varsovia, no es un continente serio. Y los continentes que no son serios no suelen conservar mucho tiempo ni su prosperidad ni su libertad. |
|
|
|
|
|
Nota metodológica: todas las informaciones recogidas en este informe han sido contrastadas con despachos de agencia y medios de referencia publicados entre el 27 y el 28 de julio de 2026. Las atribuciones de responsabilidad recogidas —origen de los drones, carga del buque atacado en el Caspio, autoría de la matanza de Kaduna— se consignan tal como han sido formuladas por las fuentes oficiales o los testigos citados, y no como hechos establecidos de manera independiente. Las probabilidades asignadas a los escenarios son estimaciones analíticas del autor. |