El petróleo cae un 2,5% hasta los 80,72$ ante un posible acuerdo entre EEUU e Irán
La tregua militar y las conversaciones diplomáticas rebajan la prima de riesgo, aunque el bloqueo naval estadounidense mantiene amenazado el suministro energético.
El petróleo volvió a caer este martes ante la posibilidad de que Estados Unidos e Irán transformen la actual pausa militar en un acuerdo más estable. El West Texas Intermediate (WTI) retrocedió un 2,28%, hasta 80,72 dólares por barril, mientras el Brent perdió un 2,76% y se situó en 85,92 dólares.
El movimiento confirma un giro brusco en las expectativas. En apenas dos sesiones, el crudo ha llegado a acumular descensos próximos al 10%, impulsado por la expectativa de que una desescalada permita recuperar parte de los flujos energéticos interrumpidos en Oriente Próximo. Sin embargo, el alivio es todavía frágil: el bloqueo naval estadounidense sobre Irán continúa vigente y el tráfico marítimo regional permanece muy por debajo de sus niveles habituales.
La diplomacia enfría el barril
El detonante de las ventas fue el mensaje de Donald Trump sobre las conversaciones con Teherán. El presidente estadounidense aseguró que ambas partes mantienen contactos «amistosos» y señaló que existe una “buena posibilidad” de alcanzar un acuerdo de paz.
Los mercados interpretaron estas declaraciones como una reducción inmediata del riesgo de nuevas interrupciones. Estados Unidos e Irán han pausado sus ataques después de varias jornadas de escalada, mientras distintos mediadores intentan recuperar el marco de negociación construido en junio.
La consecuencia es clara: cuando disminuye la probabilidad de un conflicto prolongado, desaparece parte de la prima geopolítica incorporada al precio del petróleo.
Hormuz sigue siendo el gran riesgo
La cuestión decisiva continúa siendo el estrecho de Hormuz. Esta vía marítima concentra una parte esencial del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, por lo que cualquier restricción provoca movimientos inmediatos en los precios, los seguros y los costes de transporte.
Las negociaciones estudian fórmulas para garantizar la navegación y repartir la gestión del tráfico entre Irán y Omán. Sin embargo, las discrepancias sobre los controles marítimos y las posibles tasas aplicadas a los buques ya hicieron descarrilar entendimientos anteriores.
El mercado no está valorando todavía una normalización completa, sino únicamente una probabilidad menor de que la crisis vuelva a agravarse de manera inmediata.
El bloqueo mantiene la tensión
Teherán sostiene que el bloqueo naval impuesto por Washington representa una “extensión de la guerra”. La medida restringe las operaciones de embarcaciones vinculadas con puertos iraníes, aunque permite el tránsito de buques neutrales hacia otros destinos.
Estados Unidos restableció formalmente el dispositivo a mediados de julio, después del deterioro del acuerdo provisional alcanzado un mes antes. La operación moviliza, según informaciones regionales, más de 15 buques de guerra y 10.000 efectivos.
Mientras ese bloqueo siga activo, cualquier incidente naval puede devolver rápidamente al Brent hacia niveles cercanos o superiores a los 100 dólares.
Un suministro todavía debilitado
La caída de las cotizaciones no significa que el suministro se haya normalizado. Los flujos procedentes del golfo Pérsico continúan alrededor del 41% de los niveles anteriores a la guerra, mientras las rutas del mar Rojo han perdido más de tres millones de barriles diarios por los desvíos y las amenazas sobre la navegación.
Además, las milicias hutíes han amenazado las exportaciones saudíes que utilizan el corredor del mar Rojo. Esa ruta se había convertido precisamente en una alternativa al estrecho de Hormuz.
Lo más grave es que el mercado afronta simultáneamente riesgos en dos pasos estratégicos: Hormuz y Bab el Mandeb.
Alivio para la inflación
Un petróleo más barato ofrece un respiro a las economías importadoras. Europa, especialmente dependiente de la energía exterior, podría beneficiarse de menores costes industriales, logísticos y de transporte.
Una caída sostenida del 10% en el crudo suele trasladarse de manera gradual a los combustibles, aunque el impacto final depende del tipo de cambio, los impuestos y los márgenes de distribución. También aliviaría la presión sobre los bancos centrales, todavía pendientes de que la inflación energética no vuelva a contaminar los precios generales.
Sin embargo, una tregua temporal difícilmente bastará para consolidar ese efecto.
El mercado exige hechos
Los inversores observarán ahora tres elementos: la retirada efectiva del bloqueo, la recuperación del tráfico comercial y la existencia de garantías verificables para evitar nuevos ataques.
Hasta que esas condiciones se cumplan, la volatilidad seguirá dominando. El descenso del 2,5% refleja esperanza diplomática, no una solución definitiva. La experiencia de los últimos meses demuestra que los acuerdos parciales pueden romperse en cuestión de semanas.
El diagnóstico es inequívoco: el petróleo ha comenzado a descontar la paz, pero Oriente Próximo todavía no ha eliminado las razones que llevaron al mercado a pagar una prima extraordinaria por cada barril.