La pugna geopolítica en el Ártico e Irán coincide con una violenta corrección de la plata

Tensión por Groenlandia e Irán sacude mercados de plata y chips

Groenlandia

La jornada europea arranca con el tablero geopolítico en plena ebullición. Dinamarca ha confirmado un “desacuerdo fundamental” con Estados Unidos sobre Groenlandia, mientras varios países europeos mueven ficha y envían personal militar a la isla ártica para frenar las pretensiones de Donald Trump. Al mismo tiempo, Irán intenta rebajar la tensión sobre las ejecuciones de manifestantes, pero cierra su espacio aéreo y acelera la evacuación de extranjeros, alimentando el nerviosismo en los mercados de energía.

En este contexto, la plata ha vivido una montaña rusa histórica: tras tocar los 93,75 dólares la onza, se desploma más de un 7%. En el lado opuesto del tablero, TSMC vuelve a batir previsiones con unos ingresos trimestrales de 16.000 millones de dólares gracias al imparable tirón de los chips de inteligencia artificial.
Los inversores llegan a esta sesión con una agenda macro cargada —desde el IPC español hasta el PIB británico y las peticiones de paro en Estados Unidos— y con las principales bolsas europeas tanteando resistencias mientras el IBEX 35 se mueve prácticamente plano y el índice de volatilidad VIX repunta. La combinación de frentes políticos abiertos y datos clave invita a una sesión de máxima cautela.

Proyectos cruzados en Groenlandia: un desacuerdo que no se cierra

Dinamarca ha admitido que mantiene un “desacuerdo fundamental” con Washington sobre el futuro de Groenlandia tras una reunión de alto nivel en la capital estadounidense. Se ha creado un grupo de trabajo para intentar rebajar la tensión, pero el mensaje de Copenhague ha sido inequívoco: ninguna negociación puede cuestionar la integridad territorial del reino ni la autodeterminación groenlandesa.
El choque llega después de que Donald Trump haya reiterado su interés en que Estados Unidos tome el control de la isla por motivos de seguridad, un planteamiento que en Europa se interpreta como un intento de consolidar posiciones en el Ártico ante el avance ruso y chino.
Este hecho revela que la carrera por los recursos estratégicos —minerales críticos, rutas marítimas y bases militares— se ha trasladado ya abiertamente a Groenlandia. Para Dinamarca, ceder terreno sería abrir una grieta constitucional; para Estados Unidos, renunciar supondría ceder ventaja en un escenario donde el deshielo abre nuevas rutas comerciales. La consecuencia es clara: el contencioso se enquista y se convierte en un factor estructural de tensión dentro del bloque occidental.

Europa se blinda en el Ártico ante las ambiciones de Trump

Mientras Dinamarca marca líneas rojas, varios socios europeos han decidido mover ficha. Alemania, Suecia, Noruega y Reino Unido han anunciado el despliegue de personal militar en Groenlandia, una presencia que se presenta como disuasoria pero que, en la práctica, consolida la isla como nuevo punto caliente de la seguridad europea.
Los movimientos responden a un cálculo estratégico: la región concentra reservas de tierras raras, gas y otros minerales esenciales para la transición energética y la industria de defensa. Además, el control de puertos y aeródromos en el Ártico será determinante para las rutas comerciales en las próximas décadas.
El contraste con otras regiones resulta demoledor. Mientras Europa discute sobre reglas fiscales y déficits, en el extremo norte se articula una política industrial y militar de facto, orientada a garantizar el acceso a recursos clave. Si el conflicto se agrava, podría derivar en nuevas rondas de sanciones, restricciones al comercio de minerales y presión adicional sobre las cadenas de suministro que ya han demostrado su fragilidad desde 2020.

Irán: de las ejecuciones a la diplomacia televisada

En Oriente Medio, la narrativa oficial ha cambiado de tono en cuestión de horas. Donald Trump ha asegurado que fuentes “muy importantes del otro lado” le habrían transmitido que las ejecuciones de manifestantes en Irán no se llevarán a cabo y que las muertes se han detenido, aunque la Casa Blanca reconoce que aún no ha verificado la información.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, niega que existan planes de ahorcamiento y acusa a Washington de inflar la amenaza para justificar una posible acción militar. En una entrevista con Fox News, recordó la retirada estadounidense del acuerdo nuclear de 2015 y dejó un mensaje que sintetiza la postura iraní: «la tecnología y la determinación no pueden ser bombardeadas».
El diagnóstico es inequívoco: Teherán se muestra dispuesto a volver a un esquema similar al JCPOA, pero sin renunciar al enriquecimiento de uranio, al que califica como derecho soberano. Para los mercados energéticos, cualquier signo de acercamiento reduce temporalmente la prima de riesgo en el precio del crudo; sin embargo, la ausencia de un marco estable mantiene el escenario de shock abierto.

Cierre del espacio aéreo y salida de extranjeros: la otra señal de alerta

Pese a los mensajes más conciliadores, los hechos sobre el terreno apuntan a un aumento de la tensión. Irán ha cerrado prácticamente todo su espacio aéreo sobre Teherán, permitiendo solo vuelos civiles internacionales con autorización previa. Se trata de una medida que suele asociarse a la preparación ante posibles ataques o represalias, y que complica la logística comercial en una región clave para el transporte de mercancías.
En paralelo, Italia ha pedido a sus ciudadanos que abandonen el país y ha retirado al personal no esencial de su embajada. Polonia ha emitido una advertencia similar y desaconseja cualquier viaje a Irán. Ese goteo de evacuaciones recuerda a episodios previos de escalada en Oriente Medio, cuando las empresas internacionales redujeron su presencia física de forma drástica, paralizando inversiones y proyectos de infraestructuras.
Para las grandes petroleras y navieras europeas, el mensaje es claro: deben prepararse para interrupciones puntuales en rutas y contratos. Cualquier impacto sobre la oferta de crudo en el Golfo Pérsico, incluso simbólico, puede trasladarse rápidamente a los precios de Brent y WTI, que hoy retroceden alrededor de un 1,5% pero mantienen una elevada volatilidad implícita.

La plata corrige tras un rally histórico impulsado por la industria verde

En el frente de materias primas, la protagonista absoluta es la plata. Tras encadenar cuatro sesiones de subidas superiores al 20%, el metal ha tocado un máximo histórico en 93,75 dólares la onza para después desplomarse hasta los 87,78 dólares, una caída intradía de 7,3%. La secuencia refleja la combinación explosiva de compras especulativas, posiciones apalancadas y demanda real de la industria solar y electrónica.
La decisión de Trump de suspender temporalmente los aranceles a minerales críticos ha actuado como catalizador de la corrección: se reducen los temores a restricciones de oferta en Estados Unidos y una parte de las posiciones defensivas se deshace con rapidez. Sin embargo, los analistas insisten en que el desequilibrio estructural persiste. La oferta minera crece a un ritmo cercano al 2% anual, mientras que la demanda para paneles solares y baterías supera ya incrementos del 8% cada año.
El resultado es un mercado donde cualquier noticia sobre inventarios o regulaciones dispara movimientos extremos. Para las empresas industriales europeas, la volatilidad de la plata se suma a la de otros metales estratégicos, elevando los costes de cobertura y complicando la planificación de inversiones en capacidad productiva verde.

TSMC y la fiebre de la inteligencia artificial

Frente a la turbulencia en materias primas, el mundo tecnológico ofrece una narrativa diametralmente opuesta. Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) ha presentado unos ingresos netos de NT$505,7 mil millones —alrededor de 16.000 millones de dólares— en el trimestre de diciembre, por encima de los NT$467 mil millones esperados por el consenso. Las ventas trimestrales han alcanzado 33.100 millones de dólares, permitiendo a la compañía superar por primera vez la barrera de los 100.000 millones de facturación anual.
Lo más relevante no es solo la magnitud de las cifras, sino su origen: la demanda de chips avanzados para inteligencia artificial y centros de datos sigue batendo récords, impulsada por compañías como Nvidia, principal cliente de TSMC. Aunque persisten cuellos de botella en memorias y preocupaciones sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructuras, el mercado interpreta que la ola de inversión en IA aún se encuentra en una fase temprana.
Para Europa, donde el debate sobre la autonomía estratégica digital se mezcla con la regulación de estas tecnologías, los resultados de TSMC subrayan una realidad incómoda: la dependencia del continente de unas pocas foundries asiáticas sigue siendo casi absoluta, lo que convierte cualquier tensión en el estrecho de Taiwán en un riesgo sistémico para la industria.

La agenda macro que marcará el tono de la sesión

Más allá de la geopolítica, la sesión viene cargada de referencias económicas. En Asia se ha publicado el índice de precios de producción (IPP) de Japón, clave para calibrar si el Banco de Japón puede iniciar una retirada gradual de su política ultraexpansiva.
En Europa, el foco se reparte entre la producción industrial y manufacturera, la estimación de PIB del Reino Unido, los precios al por mayor de Alemania, el IPC de España y la balanza comercial y producción industrial de la eurozona. Son datos que permitirán comprobar si la actividad europea sigue estancada o si empieza a vislumbrarse un rebote tímido tras varios trimestres de crecimiento anémico.
Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos publica precios de importación y exportación y, sobre todo, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo, termómetro inmediato de la salud del mercado laboral. Cifras por encima de lo previsto alimentarían la idea de un aterrizaje suave; un repunte brusco reforzaría los temores a una desaceleración más agresiva.
La jornada, además, tendrá el añadido de los resultados del cuarto trimestre de BlackRock, Morgan Stanley y Goldman Sachs, bancos de referencia para tomar el pulso a la banca de inversión y a la gestión de activos global.

15 de enero de 2026

Cómo arrancan los mercados europeos ante tanta incertidumbre

Con este telón de fondo, los mercados llegan a la apertura europea en modo defensivo. El S&P 500 recorta en torno a un 0,5%, mientras que el Nasdaq 100 cede algo más del 1%, reflejando cierta toma de beneficios tras la racha alcista de los grandes valores tecnológicos. En Europa, el IBEX 35 se mueve alrededor de los 17.700 puntos prácticamente plano, en una sesión en la que los bancos y las energéticas marcan el paso.
El índice dólar DXY avanza en torno al 0,1%, señal de un ligero retorno a activos refugio, y el VIX repunta casi un 5%, anticipando más volatilidad. En materias primas, el Brent cae cerca de un 1,6%, el WTI algo más del 1,5%, el oro pierde alrededor del 0,4% y el bitcoin retrocede un 0,6%, consolidando su última subida.
En este contexto, las palabras de Luis de Guindos desde el BCE y de varios miembros de la Reserva Federal —Bostic, Barr, Barkin y Schmidt— serán escrutadas al milímetro. Cualquier matiz sobre el calendario de bajadas de tipos puede inclinar la balanza de un día que arranca con más preguntas que respuestas: ¿pesará más el ruido geopolítico o la fortaleza de los beneficios empresariales y la revolución de la IA?