Geopolítica | Venezuela y energía

Trump se corona “presidente” de Venezuela en redes y amenaza a Exxon: el petróleo entra en fase de poder

Donald Trump ha vuelto a tensar el tablero venezolano con dos gestos de alto voltaje: publicó en Truth Social una imagen que lo presenta como “Acting President of Venezuela” y, casi en paralelo, dijo estar “inclinado” a dejar fuera a Exxon Mobil de la reapertura petrolera tras el post-Maduro. Detrás del ruido hay una señal seria para mercados y empresas: Washington busca controlar el marco legal del crudo y también decidir quién participa… y bajo qué reglas.

EPA/AARON SCHWARTZ / POOL
EPA/AARON SCHWARTZ / POOL

Un post que no es solo provocación: “Acting President of Venezuela”

Trump compartió en Truth Social una imagen con estética de ficha biográfica tipo Wikipedia en la que aparece como “Acting President of Venezuela”. Más allá del meme, el gesto conecta con su narrativa de los últimos días: tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, la Casa Blanca insiste en que Estados Unidos tendrá un papel determinante en la transición y en el rediseño institucional del país. Distintas coberturas lo interpretan como un movimiento provocador que busca fijar agenda y reforzar la idea de “control” de Washington sobre el proceso. 

El problema es el contexto: Venezuela vive una guerra de relatos y una ola de desinformación visual (incluidas imágenes generadas por IA) que complica la verificación en tiempo real. En ese entorno, una publicación presidencial que se presta a interpretaciones puede amplificar confusión diplomática y elevar el riesgo de incidentes reputacionales o de mercado. 

Lo importante para empresas: el “marco” lo está escribiendo EE. UU.

Mientras el ruido domina titulares, la arquitectura de fondo es más concreta. Reuters ha informado de un esfuerzo de la administración Trump por centralizar el control de ingresos petroleros venezolanos en cuentas bajo supervisión del Tesoro y blindarlos frente a embargos de acreedores, con la tesis de que eso facilitaría una estabilización económica durante la transición. Esto implica que, para operar, las compañías no solo mirarán a Caracas: mirarán, sobre todo, a Washington. 

La segunda bomba: Trump se gira contra Exxon

En paralelo, Trump dijo estar “inclinado” a mantener a Exxon Mobil fuera de Venezuela después de que su CEO, Darren Woods, calificara el país de “uninvestable” (no invertible) con los “constructos comerciales y marcos” actuales. Trump interpretó esa cautela como una falta de alineamiento con su estrategia y lo expresó sin filtros: “están jugando demasiado ‘cute’”. 

El mensaje es contundente: el acceso a oportunidades podría estar condicionado a una combinación de confianza política, disposición a entrar en un marco diseñado por EE. UU. y apetito por riesgo. Para el sector privado, eso equivale a una ecuación incómoda: el upside puede ser enorme, pero la seguridad jurídica sigue siendo el cuello de botella.

Por qué Exxon se frena: expropiaciones, deudas y protección legal

La cautela de Woods no surge de la nada. Reuters detalla que, en la conversación en la Casa Blanca, se mencionó la magnitud de los pasivos y el historial de expropiaciones: el CEO de ConocoPhillips aludió a unos 13.000 millones de dólares adeudados en conjunto a Exxon y Conoco por activos expropiados. Ese historial explica por qué las petroleras piden “protecciones duraderas” antes de comprometer capital. 

¿Qué implica para el mapa de ganadores? Chevron, Conoco y el “modelo licencia”

En el corto plazo, el episodio puede acelerar una selección de participantes: compañías más dispuestas a operar bajo licencias, mecanismos de escrow y supervisión estadounidense podrían ganar terreno. Reuters ya había señalado que Exxon estudiaba escenarios de retorno mientras otros actores evaluaban incrementos de producción y estructuras de comercialización bajo un marco controlado. 

Para el mercado, esto se traduce en dos lecturas simultáneas: más opcionalidad para el supply regional (si el plan avanza) y más prima política por la naturaleza discrecional del proceso (si el plan se percibe como “ganadores elegidos”).

La variable Caracas: Delcy Rodríguez busca “colaboración”

Del lado venezolano, la presidenta interina Delcy Rodríguez ha intentado proyectar normalización institucional y apertura a una relación de “colaboración” con EE. UU., según Reuters. Esa señal busca reducir tensión, pero choca con el hecho central: el poder efectivo sobre el rediseño petrolero parece desplazarse hacia Washington. 

El crudo no es solo negocio, es soberanía y palanca de presión

Trump está usando Venezuela como un caso de manual de poder geoeconómico: control del marco legal, control de los flujos y presión directa sobre quién participa. Para empresas e inversores, la gran pregunta no es si hay petróleo (lo hay), sino si habrá reglas estables. Y el post de “presidente” en redes, por extravagante que parezca, apunta a lo mismo: en esta transición, la política quiere ser la variable dominante.

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