EEUU reactiva el bloqueo de Irán y dispara el petróleo

Washington endurece desde el 14 de julio el cerco sobre los puertos iraníes mientras Ormuz pierde tráfico y el Brent supera los 83 dólares.
Imagen ilustrativa del bloqueo naval estadounidense alrededor de la costa de Irán, con enfoque en los puertos petroleros y el Estrecho de Ormuz.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
EEUU reactiva el bloqueo de Irán y dispara el petróleo

Estados Unidos ha decidido reactivar su bloqueo naval contra Irán a partir del 14 de julio, abriendo una nueva fase de la guerra económica y militar alrededor del Estrecho de Ormuz.
La operación afectará a los buques que entren o salgan de puertos iraníes, con independencia de su bandera, aunque Washington asegura que no impedirá el tránsito hacia terminales de terceros países.
No es, por tanto, un cierre completo de Ormuz, pero sí un intento de aislar las exportaciones y la logística marítima de Teherán.
Los mercados han entendido inmediatamente el riesgo: el Brent se disparó un 9,6%, hasta los 83,30 dólares por barril.
La presión sobre Irán ya no se mide únicamente en misiles, sino también en barcos detenidos, cargamentos bloqueados y petróleo más caro.

Un bloqueo que vuelve a endurecerse

La medida anunciada por Donald Trump no parte de cero. CENTCOM comenzó a aplicar el bloqueo sobre el tráfico que entraba o salía de puertos iraníes el pasado 13 de abril. Desde entonces, las fuerzas estadounidenses han interceptado, inspeccionado o desviado embarcaciones sospechosas de incumplirlo.

La novedad es la reactivación plena de la operación tras el deterioro de la tregua y los nuevos ataques cruzados. El dispositivo afecta a todos los puertos iraníes del Golfo Pérsico y del golfo de Omán, así como a sus zonas costeras. Estados Unidos sostiene que la aplicación será igual para barcos de cualquier nacionalidad.

Sin embargo, los buques que se dirijan a instalaciones no iraníes deberían conservar la libertad de navegación. Esta precisión resulta esencial: Washington pretende asfixiar a Teherán sin asumir formalmente el coste jurídico y militar de cerrar una vía marítima internacional.

Más de 130 barcos afectados

El bloqueo ya había demostrado capacidad para alterar las rutas comerciales antes de esta nueva escalada. Hasta el 8 de junio, CENTCOM aseguraba haber desviado 134 embarcaciones, permitido el paso de 42 buques humanitarios e inutilizado siete barcos que se negaron a obedecer las órdenes estadounidenses.

Uno de los incidentes más graves se produjo cuando un destructor estadounidense disparó contra la sala de máquinas de un buque iraní después de seis horas de advertencias. La embarcación fue posteriormente abordada y quedó bajo custodia de Estados Unidos.

Este precedente revela que el bloqueo no constituye únicamente una declaración política. Washington está dispuesto a emplear fuerza naval directa para imponerlo, multiplicando el riesgo de que una inspección termine en un intercambio de fuego.

El petróleo absorbe el impacto

El mercado reaccionó con una subida inmediata. El Brent cerró con un avance del 9,6%, mientras el West Texas Intermediate ganó un 9,4%, hasta los 78,14 dólares. Fue uno de los mayores repuntes diarios registrados desde 2020.

La subida responde a dos amenazas diferentes. La primera es la reducción de las exportaciones iraníes. La segunda, mucho más grave, es que Teherán responda dificultando el tráfico general por Ormuz.

Cerca de una quinta parte del petróleo mundial atraviesa este corredor. Además, las informaciones del mercado apuntaban a una caída del tráfico marítimo de alrededor del 52% durante el fin de semana, reflejo del temor de navieras y aseguradoras.

Una factura de miles de millones

El bloqueo aplicado desde abril ya había golpeado con fuerza los ingresos de Irán. El Departamento de Defensa estadounidense estimó que Teherán perdió unos 4.800 millones de dólares en exportaciones petroleras entre el 13 de abril y el 1 de mayo, con decenas de petroleros cargados sin posibilidad de abandonar la zona.

La estrategia busca deteriorar la principal fuente de divisas del régimen, limitar su capacidad para financiar operaciones militares y aumentar la presión interna sobre su economía.

No obstante, la consecuencia también alcanza a compradores, refinerías y operadores logísticos. Cada cargamento retenido reduce la oferta disponible, eleva los fletes y obliga a buscar proveedores alternativos. El coste que pierde Irán no desaparece: una parte termina trasladándose al consumidor internacional.

El polémico peaje de Trump

Trump ha añadido otra capa de incertidumbre al plantear un cargo equivalente al 20% del valor de los cargamentos que soliciten protección estadounidense para atravesar el estrecho. La propuesta supone un giro respecto a la posición tradicional de Washington, basada en defender el tránsito libre por aguas internacionales.

La Organización Marítima Internacional ha cuestionado la base jurídica de cualquier peaje unilateral. Tampoco está claro cómo se valoraría cada carga, quién recaudaría el dinero o qué ocurriría con los buques que rechazasen pagarlo.

Lo más grave es que Irán podría responder imponiendo sus propias condiciones. Dos potencias intentando cobrar o controlar el mismo corredor convertirían Ormuz en un espacio de soberanía disputada.

La operación naval pretende reforzar la presión sin bloquear el comercio de los aliados árabes. Pero separar ambos flujos resulta difícil en un corredor estrecho, congestionado y sometido a ataques con misiles, drones y pequeñas embarcaciones.

Una identificación errónea, una orden desobedecida o un disparo preventivo podrían afectar a un petrolero neutral y desencadenar una crisis diplomática de gran escala.

Estados Unidos puede impedir que numerosos barcos entren en Irán, pero no puede garantizar que Teherán permanezca pasivo. El bloqueo reduce los ingresos iraníes; al mismo tiempo, eleva el precio del crudo, la inflación mundial y la probabilidad de una confrontación directa en el punto energético más sensible del planeta.

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