La UE se prepara para declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, adelantó que la Unión Europea espera incluir a la Guardia Revolucionaria de Irán en su lista de organizaciones terroristas, en un movimiento que marcaría un endurecimiento sin precedentes de la política europea hacia Teherán y podría tener profundas consecuencias geopolíticas.
La UE avanza hacia un giro histórico frente a Irán
La Unión Europea se encuentra a las puertas de una de las decisiones más contundentes de su política exterior reciente. La alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, afirmó este jueves que espera que los Veintisiete acuerden incluir a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) en la lista europea de organizaciones terroristas. Sus declaraciones, realizadas a la llegada a la reunión de ministros de Exteriores en Bruselas, apuntan a un consenso creciente dentro del bloque para endurecer el pulso frente a Teherán.
“Estamos imponiendo nuevas sanciones contra Irán y también espero que acordemos declarar a la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista”, señaló Kallas ante los medios. La dirigente europea fue tajante al justificar la medida: “Si actúas como un terrorista, debes ser tratado como un terrorista”. La frase resume el cambio de tono de Bruselas, que durante años había evitado esta designación por sus posibles consecuencias diplomáticas y legales.
Islámica de Irán en la lista europea de organizaciones terroristas.
La Guardia Revolucionaria, en el punto de mira
La Guardia Revolucionaria Islámica es uno de los pilares del sistema político y militar iraní. Creada tras la Revolución Islámica de 1979, no solo actúa como fuerza armada paralela al ejército regular, sino que también ejerce una enorme influencia económica, política y de seguridad tanto dentro como fuera de Irán. Estados Unidos la incluyó en su lista de organizaciones terroristas en 2019, una decisión que entonces generó divisiones entre los aliados occidentales.
Desde entonces, el IRGC ha sido acusado por países europeos y organismos internacionales de apoyar a grupos armados en Oriente Medio, de suministrar drones y misiles a Rusia en el contexto de la guerra en Ucrania y de reprimir duramente las protestas internas en Irán. Estos factores han ido acumulando presión dentro de la UE para adoptar una postura más dura, especialmente tras varios informes de inteligencia que vinculan a la Guardia Revolucionaria con actividades desestabilizadoras en territorio europeo.
Nuevas sanciones y consecuencias diplomáticas
La posible inclusión del IRGC en la lista terrorista europea se produciría en paralelo a un nuevo paquete de sanciones contra Irán. Estas medidas buscan castigar tanto el programa militar iraní como su papel en conflictos regionales y su cooperación con Moscú. Sin embargo, la decisión no está exenta de riesgos. Teherán ha advertido en repetidas ocasiones de que una designación de este tipo tendría “graves consecuencias” para las relaciones con Europa.
Diplomáticos europeos reconocen en privado que la medida podría cerrar definitivamente los canales de diálogo con Irán, especialmente en lo relativo al programa nuclear y a la liberación de ciudadanos europeos detenidos en el país. Aun así, en Bruselas gana peso la idea de que la estrategia de contención y diálogo ha llegado a sus límites y que es necesario enviar una señal clara de firmeza.
Ucrania y el contexto geopolítico
Las declaraciones de Kaja Kallas también estuvieron marcadas por la guerra en Ucrania. La jefa de la diplomacia europea expresó su preocupación por lo que describió como “numerosas concesiones” por parte de Kiev en el marco de las negociaciones de paz. Según Kallas, cualquier cesión territorial por parte de Ucrania solo debería contemplarse si garantiza una paz duradera y segura para el resto del país.
En este sentido, subrayó que Estados Unidos debe tener en cuenta el coste estratégico de presionar a Ucrania para aceptar acuerdos desfavorables. La referencia no es casual: la cooperación militar entre Irán y Rusia, especialmente mediante el suministro de drones, ha reforzado la percepción en Bruselas de que ambos países forman parte de un mismo eje desestabilizador.
Un paso decisivo para la política exterior europea
La posible designación de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista supondría un punto de inflexión para la Unión Europea. Más allá de su impacto inmediato sobre Irán, la decisión reflejaría una UE más dispuesta a utilizar herramientas de poder duro y a alinearse con una visión más estratégica de su papel en el escenario global.
Para Kallas, el mensaje es claro: Europa no puede seguir reaccionando de forma tibia ante actores que, a su juicio, socavan la seguridad internacional. Si la decisión se concreta en los próximos días, marcará el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre Bruselas y Teherán, con consecuencias que se dejarán sentir mucho más allá de las fronteras europeas.

