El repunte convive con una corrección cercana al 50% desde máximos y salidas récord de los ETF

Bitcoin rebota un 6% tras hundirse por debajo de 70.000 dólares

Bitcoin rebota un 6% tras hundirse por debajo de 70.000 dólares

La madrugada de este viernes dejó una imagen insólita en el mercado cripto: tras un nuevo latigazo bajista que llevó al Bitcoin por debajo de los 70.000 dólares por primera vez desde 2024, el activo se dio la vuelta con fuerza. En torno a la 1:03 de la madrugada en la costa Este de EEUU, el token repuntaba un 6,11%, hasta los 66.591,7 dólares, mientras Ether avanzaba un 7,66% hasta los 1.962,9 dólares. El rebote llega después de varios días de ventas masivas, alimentadas por la aversión al riesgo, las tensiones geopolíticas y una retirada acelerada de capital de los grandes ETF ligados a cripto. Paralelamente, los metales preciosos, refugio clásico, han vivido sesiones de auténtica montaña rusa, con caídas intradía cercanas al 10% en la plata y correcciones semanales de doble dígito. Sin embargo, lo más relevante no es el porcentaje del rebote, sino el contexto: un activo que llegó a rozar los 126.000 dólares hace apenas cuatro meses y que hoy coquetea de nuevo con la zona de 65.000, en un entorno de volatilidad extrema y creciente desconfianza regulatoria.

Un rebote técnico en plena tormenta de ventas

El movimiento de esta madrugada tiene todas las características de un rebote técnico más que de un giro de tendencia. Tras varias jornadas en las que Bitcoin perforó soportes clave y llegó a perder más de un 25% en lo que va de año, cualquier alivio en la presión vendedora provoca saltos bruscos en un mercado dominado por el trading algorítmico y el alto apalancamiento.

Según los datos intradía, el activo ha llegado a marcar este viernes un máximo próximo a 71.700 dólares y un mínimo que rozó los 60.300, un rango de casi 18% en pocas horas. En ese contexto, un repunte puntual del 6% no es una señal suficiente para hablar de suelo, sino más bien la expresión de un mercado donde las órdenes de compra y venta se ejecutan sobre un suelo de liquidez muy fino.

Ether, que llegó a caer más de un 30% en 2026, ha replicado el movimiento con subidas superiores al 7% en la madrugada, pero registra todavía una caída diaria cercana al 11%, con un rango entre 1.757 y 2.139 dólares. La consecuencia es clara: el rebote interesa a los especuladores de corto plazo, pero no altera el diagnóstico de fondo de un mercado en fase de corrección severa.

Del récord de 126.000 dólares al retorno a la realidad

El contraste con octubre de 2025 resulta demoledor. Entonces, Bitcoin marcaba máximos históricos en torno a 126.000 dólares, impulsado por la narrativa del “rally Trump”, las expectativas de desregulación y la euforia en torno a los ETF de contado. Hoy, la misma criptomoneda se mueve en el entorno de los 63.000-66.000 dólares, lo que supone haber perdido aproximadamente la mitad de su valor en apenas cuatro meses.

En paralelo, el conjunto del mercado cripto ha visto evaporarse cerca de 2 billones de dólares de capitalización, según estimaciones internacionales, en un ajuste que golpea especialmente a los proyectos más especulativos y a los tokens ligados a narrativas de moda —IA, gaming, metaverso— que se dispararon al calor del último ciclo alcista.

Este hecho revela un patrón conocido: cuando el ciclo de tipos se alarga, la liquidez se encarece y las tensiones geopolíticas se disparan, los activos de mayor riesgo son los primeros en sufrir. Y Bitcoin, pese a su aspiración de “oro digital”, se está comportando más como un activo tecnológico de alta beta que como un refugio estable frente a la incertidumbre.

ETF bajo presión y el papel decisivo de las salidas de capital

Lo que diferencia esta corrección de las anteriores es el papel central de los ETF de Bitcoin. Los grandes vehículos cotizados que acercaron el activo al inversor institucional viven ahora su cara B: las salidas masivas de capital amplifican los movimientos a la baja.

El principal ETF de Bitcoin en EEUU, el iShares Bitcoin Trust (IBIT), llegó a caer más de un 13% en una sola sesión, su peor desplome en más de un año, y acumula pérdidas superiores al 27% en 2026. En apenas un día registró 528 millones de dólares en reembolsos, mientras otros fondos como FBTC o GBTC sufren también salidas de cientos de millones.

Enero cerró con un dato elocuente: los ETF de Bitcoin registraron un flujo neto negativo de 1.610 millones de dólares, mientras los productos sobre Ether perdían otros 253 millones. La consecuencia es un círculo vicioso: las salidas de los ETF obligan a vender spot, lo que presiona el precio y empuja a su vez a nuevos reembolsos. “Es un mercado impulsado por el momentum y la psicología, más que por los fundamentales”, resume un gestor consultado por Negocios TV.

Metales preciosos: del refugio al foco de las pérdidas

La otra cara de la jornada se ha vivido en los metales preciosos. Tras semanas en las que oro y plata actuaron como refugio frente a la corrección de la renta variable y de las criptomonedas, las últimas sesiones han mostrado que tampoco son inmunes a la volatilidad.

La plata ha llegado a desplomarse casi un 10% intradía, rozando la zona de los 65 dólares por onza, antes de rebotar hasta los 72,44 dólares, mientras acumula una caída cercana al 15% en la semana y un 18% adicional la semana anterior, su peor racha desde 2011. El oro, por su parte, ha mantenido mejor el tipo con subidas diarias en torno al 1,6%, pero también corrige desde máximos históricos superiores a los 5.000 dólares por onza alcanzados a finales de enero.

Este comportamiento cruzado —cripto y metales cayendo a la vez— refleja un fenómeno incómodo para los gestores: cuando la venta es global y forzada, los inversores liquidan tanto activos de riesgo como refugios para cubrir márgenes o reducir exposición. “No es un movimiento racional por fundamentales, es pura gestión de colateral bajo estrés”, explican en una firma de derivados de materias primas.

Qué están haciendo ahora los grandes inversores

En este contexto, los grandes institucionales están adoptando una estrategia de reducción ordenada de riesgo más que de huida descontrolada. Los informes de varias casas internacionales apuntan a un recorte de posiciones apalancadas, una rotación parcial hacia deuda pública de alta calidad y una mayor diversificación sectorial en renta variable, lejos de las tecnológicas de mayor duración y de las compañías vinculadas directamente al ecosistema cripto.

En el mundo cripto, los fondos especializados están cerrando estrategias de arbitraje más agresivas y reduciendo el uso de futuros como colateral en operaciones cruzadas con metales, una combinación que ha amplificado el desplome de ambos mercados en las últimas sesiones.

El diagnóstico es inequívoco: el apetito por riesgo no ha desaparecido, pero se ha vuelto mucho más selectivo. Los gestores priorizan proyectos con flujo de caja real, infraestructuras de blockchain reguladas y tokens con una utilidad clara, mientras penalizan las narrativas puramente especulativas. El rebote de esta madrugada se interpreta así como una oportunidad táctica, no como una invitación a reconstruir posiciones estructurales.

Riesgos a corto plazo: política, tipos y regulación

El corto plazo está dominado por tres vectores: geopolítica, política monetaria y regulación. En el frente macro, el mercado descuenta que la Reserva Federal mantendrá los tipos sin cambios y apenas aplicará dos bajadas de 0,25 puntos a lo largo de 2026, muy lejos de los ciclos agresivos de relajación que habían alimentado anteriores rallies del Bitcoin.

A ello se suman nuevas tensiones comerciales y sanciones cruzadas que aumentan la volatilidad en el dólar, las materias primas y los activos de riesgo. Informes recientes apuntan a una fase de aversión global al riesgo, donde los episodios de venta masiva en criptomonedas coinciden con caídas en tecnológicas, emergentes y deuda corporativa de alto rendimiento.

En paralelo, la presión regulatoria se intensifica. En EEUU, congresistas demócratas reclaman investigar posibles conflictos de interés entre el entorno político y determinados vehículos cripto, mientras los supervisores europeos aceleran la implementación de MiCA y refuerzan el escrutinio sobre stablecoins y plataformas de negociación. El resultado es un entorno en el que cualquier titular regulatorio puede añadir varios puntos porcentuales de volatilidad en cuestión de minutos.

¿Sigue vigente la tesis del ‘oro digital’?

La corrección actual vuelve a abrir el debate sobre si Bitcoin puede sostener su narrativa de “oro digital”. En las últimas semanas, la correlación con los indicadores de riesgo global ha aumentado, mientras la relación con el comportamiento del oro físico se ha debilitado.

En los momentos de mayor tensión de mercado, el activo ha reaccionado más como una acción tecnológica de alto crecimiento que como un refugio. La caída simultánea de Bitcoin, Ether y parte del sector de metales preciosos sugiere que, a corto plazo, el activo está atrapado en la categoría de “activo de riesgo con narrativa financiera”, más que en la de reserva de valor estable.

Sin embargo, los analistas recuerdan que, en horizontes de tres a cinco años, la oferta limitada de Bitcoin, la posible estabilización de los ETF y la lenta maduración del marco regulatorio pueden reforzar su papel como activo alternativo en carteras diversificadas. “Más que un refugio clásico, Bitcoin se comporta como una call a largo plazo sobre el futuro de la infraestructura financiera digital”, resume un estratega.