La crisis de DRAM y el choque París-Berlín ponen a prueba al Dow Jones
La sesión arranca con un mercado que aguanta el tipo, pero sobre un terreno claramente movedizo. El Dow Jones dejó el viernes un avance cercano al 0,10% y se mantiene sobre los 49.500 puntos, mientras el resto de referencias se mueven en rangos muy estrechos. Detrás de esa aparente calma, sin embargo, asoma una combinación poco habitual: crisis de oferta tecnológica, riesgo militar en Oriente Medio y fractura estratégica en el corazón de Europa.
Al mismo tiempo, Warner Bros Discovery estudia volver a abrir la puerta a Paramount Skydance pese a tener un acuerdo vinculante con Netflix, Japón evita por la mínima entrar en recesión —apenas un 0,1% de crecimiento trimestral— y los inversores se preparan para una semana con medio mundo de vacaciones.
En este contexto, la fotografía de los precios a las 7:15 de la mañana en Europa es más un punto de partida que una referencia firme: se negocia poco, pero se acumulan titulares que pueden mover de golpe las curvas en cuanto vuelva la liquidez.
| Símbolo | Última | Cbo | Cambio% |
|---|---|---|---|
|
500 SPX
|
6.836,17 | 3,41 | 0,05% |
|
35 IBEX35
|
17.672,39 | -224,50 | -1,25% |
|
100 NDX
|
24.732,73 | 45,12 | 0,18% |
|
$ DXY
|
96,939 | 0,055 | 0,06% |
|
▦ VIX
|
20,59 | -0,22 | -1,06% |
|
● BRENT
|
67,325 | 0,260 | 0,39% |
|
● USOIL
|
62,93 | 0,13 | 0,21% |
|
₿ BTCUSDT
|
68.380,77 | -451,81 | -0,66% |
|
⛁ GOLD
|
4.989,180 | -53,020 | -1,05% |
Los datos del pre-mercado: leve riesgo, oro a la baja
La primera foto del día refleja rango estrecho y cierto sesgo a favor del riesgo. El S&P 500 (SPX) cotiza en torno a los 6.836,17 puntos, con un avance del 0,05%, mientras el Nasdaq 100 (NDX) suma un 0,18% hasta los 24.732,73 puntos. En Europa, el IBEX 35 corrige un 1,25%, hasta los 17.672,39 puntos, tras varias sesiones de fuerte entrada de dinero.
En el lado macro, el índice dólar (DXY) se mueve prácticamente plano en 96,94 puntos, y la volatilidad implícita del VIX cae algo más del 1%, hasta 20,59, señal de que por ahora no hay pánico. En materias primas, el Brent cotiza en 67,33 dólares el barril (+0,39%) y el WTI en 62,93 dólares (+0,21%). El bitcoin se toma un respiro en torno a los 68.380 dólares (-0,66%), mientras que el oro retrocede un 1,05%, hasta los 4.989 dólares por onza, después del fuerte rally de las últimas semanas.
Son movimientos modestos, pero ilustran bien el momento: los índices aguantan, el dólar no termina de romper al alza y los activos refugio empiezan a devolver parte de las ganancias ante la expectativa —todavía frágil— de que los bancos centrales hayan pasado el pico de tipos.
Crisis global por escasez de chips: la IA se come la memoria
El frente más estructural está en la tecnología. Directivos como Elon Musk o Tim Cook hablan ya abiertamente de una “crisis global” de chips DRAM, el corazón silencioso de servidores, móviles y coches conectados. Empresas como Tesla, Apple o Micron Technology describen cuellos de botella “sin precedentes” en la cadena de suministro.
El motivo es simple y a la vez difícil de resolver a corto plazo: los centros de datos de inteligencia artificial que están levantando Alphabet (Google) y compañías como OpenAI absorben una proporción creciente de la producción mundial de memoria. Cada nuevo clúster de entrenamiento requiere decenas de miles de módulos DRAM de alta densidad, y los fabricantes han priorizado esos contratos de largo plazo frente a pedidos más fragmentados de electrónica de consumo.
El resultado ya se nota en precios: analistas del sector hablan de incrementos acumulados de entre el 20% y el 30% en los últimos meses, con previsiones de nuevas subidas si no se desbloquean inversiones en capacidad. Para el inversor, esto significa márgenes presionados en fabricantes de hardware, encarecimiento de dispositivos y, en última instancia, más argumentos para que los bancos centrales sean pacientes a la hora de declarar definitivamente derrotada a la inflación.
Trump, Irán e Israel: la sombra de un ataque preventivo
En el plano geopolítico, el foco vuelve a Oriente Medio. Según filtraciones recogidas por CBS News, Donald Trump trasladó en diciembre de 2025 al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que estaría dispuesto a respaldar un ataque contra el programa de misiles balísticos de Irán si fracasan las negociaciones diplomáticas.
El apoyo no sería solo político. Washington estudia fórmulas de asistencia militar indirecta, desde reabastecimiento en vuelo hasta autorizaciones de sobrevuelo en determinados corredores aéreos. Países clave de la región como Jordania, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos ya han expresado su rechazo a implicarse en ese esquema, conscientes de que cualquier operación de este tipo podría desencadenar represalias sobre su propio territorio o su infraestructura energética.
Para los mercados, la señal es clara: la prima de riesgo geopolítico en el petróleo no desaparece, incluso con un Brent en la zona de 67 dólares. Si las conversaciones nucleares entre Washington y Teherán del 17 de febrero fracasan, el mercado tendrá que empezar a descontar escenarios de tensión más severos, con impacto directo en energía, inflación y expectativas de tipos.
Múnich y la crisis del eje franco-alemán
Mientras tanto, Europa ha dejado en la Conferencia de Seguridad de Múnich una imagen que va más allá del protocolo: según el Berliner Zeitung, el presidente francés Emmanuel Macron habría intentado saludar al canciller alemán Friedrich Merz sin obtener respuesta. Una anécdota, pero también síntoma de una relación que atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas.
La fractura franco-alemana no es solo cuestión de estilos personales. Berlín se inclina por mantener una alineación estrecha con Estados Unidos, especialmente en defensa y postura frente a Rusia, mientras París insiste en la “autonomía estratégica” europea, con capacidad propia para decidir y actuar incluso cuando los intereses de Washington y Bruselas divergen.
El desacuerdo se traduce en debates concretos sobre el nivel de apoyo militar y financiero a Ucrania, el diseño de una política industrial europea frente a Estados Unidos y China, y el reparto de cargas dentro de la OTAN. Para el inversor, el riesgo no es una ruptura inmediata, sino un bloqueo silencioso que retrase decisiones clave sobre energía, defensa o regulación tecnológica en el mayor bloque económico del mundo.
Hollywood, en guerra de ofertas: Warner entre Netflix y Paramount
En el frente corporativo, la batalla se libra en la industria del entretenimiento. Warner Bros Discovery analiza reabrir conversaciones con Paramount Skydance después de recibir una oferta mejorada para su negocio, pese a tener ya un acuerdo vinculante con Netflix.
La propuesta de Paramount incluye asumir una penalización de 2.800 millones de dólares si Warner rompe el compromiso con la plataforma de streaming, además de respaldar una refinanciación de deuda y ofrecer compensaciones adicionales si el cierre de la operación se retrasa. El consejo de Warner debe valorar ahora si aprovecha esta presión para elevar el precio final para sus accionistas o si prima la seguridad jurídica y la rapidez de ejecución del acuerdo actual.
Más allá de las cifras, el movimiento refleja una realidad incómoda para el sector: el modelo clásico de “gastar miles de millones en contenido para crecer en suscriptores a cualquier precio” ha dejado de funcionar. La consolidación parece inevitable y las grandes marcas compiten por tamaño, catálogo y capacidad de producir franquicias globales que justifiquen cada dólar de cuota mensual.
Japón esquiva la recesión, pero decepciona al mercado
En Asia, la atención macro se centra en Japón. El PIB del cuarto trimestre creció un 0,1% respecto al trimestre anterior, tras la contracción del 0,7% registrada en el periodo previo, según los datos preliminares de la Oficina del Gabinete. En tasa anualizada, la economía avanza un 0,2% después de haber caído un 2,3% en el tercer trimestre, cifras ambas por debajo de lo previsto por los analistas.
El dato evita que Japón encadene dos trimestres seguidos de recesión técnica, pero confirma un patrón de recuperación muy frágil, en parte lastrado por el consumo privado y por la debilidad de la inversión empresarial. El deflactor del PIB, que sube un 3,4% interanual, indica que las presiones de precios siguen presentes, justo cuando el Banco de Japón empieza a debatir cómo normalizar una política monetaria que ha estado en modo ultraexpansivo durante más de una década.
Para los mercados, el mensaje es doble: hay crecimiento suficiente para empezar a hablar de salida de los tipos negativos, pero no tanto como para absorber un endurecimiento agresivo sin riesgos. Un equilibrio muy fino que coloca a los activos japoneses en el radar de los gestores globales de renta fija y variable.
Agenda de la semana: menos sesiones, más política
La semana arranca con pocos datos y muchos festivos. Estados Unidos cierra el lunes por el Día de los Presidentes, y buena parte de Asia opera a medio gas por el Año Nuevo Lunar, con China todavía cerrada. Esto reduce liquidez y amplifica cualquier titular inesperado.
En el calendario macro destacan la producción industrial de la eurozona, el IPC de Canadá y las lecturas de inflación en Alemania y Reino Unido, claves para calibrar cuánto margen tienen el BCE y el Banco de Inglaterra para empezar a recortar tipos en el segundo semestre. En el capítulo de bancos centrales, hablarán Villeroy y Nagel por parte del BCE y Bowman desde la Reserva Federal, con los inversores atentos a cualquier matiz sobre el ritmo de normalización.
En el plano geopolítico, el 17 de febrero se reanudan las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, en paralelo a nuevos contactos sobre el futuro de Ucrania. Y, en un plano más amable, la semana culmina el 22 de febrero con la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, un recordatorio de que, pese a todo, la agenda global no es solo conflicto.
Lo que vigilan ahora los inversores
Con este mosaico, el mercado afronta la semana con una lista de vigilancia muy clara. En primer lugar, si el Dow Jones y el S&P 500 son capaces de consolidar máximos con unos rendimientos de la deuda que empiezan a ceder terreno. En segundo, cómo se traslada la crisis de chips DRAM a los márgenes de las grandes tecnológicas, en un momento en el que el Nasdaq muestra signos de fatiga.
En tercer lugar, el inversor medirá el pulso a la geopolítica: cualquier señal de acercamiento en las conversaciones con Irán o de distensión en el eje París-Berlín aliviaría tensiones; cualquier tropiezo reavivaría la búsqueda de refugio en oro, dólar y deuda soberana.
Por ahora, los precios de esta mañana sugieren calma: índices firmes, petróleo contenido y volatilidad controlada. Pero bajo esa superficie, los grandes vectores que marcarán 2026 —tecnología, seguridad y proteccionismo— siguen moviéndose con fuerza. El Dow Jones resiste; el mundo que lo rodea, mucho menos.