El posible acuerdo de Ormuz dispara 1.000 puntos el Dow Jones

Scott Bessent asegura que la reapertura del estrecho podría pactarse en cuestión de horas, provocando una caída superior al 5% del petróleo, aunque Teherán niega negociar directamente con Washington.
Vista aérea del estrecho de Ormuz, vía marítima clave para el transporte global de petróleo y gas natural<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Dow Jones puede recibir el mejor regalo del verano: Ormuz abierto

La posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz ha provocado un vuelco inmediato en los mercados internacionales. El Dow Jones llegó a subir este martes más de 1.000 puntos, cerca de un 2%, mientras el petróleo caía con fuerza ante la expectativa de que cientos de buques pudieran volver a atravesar la principal arteria energética del planeta.

El optimismo partió de Scott Bessent. El secretario del Tesoro estadounidense aseguró que un acuerdo podría alcanzarse entre este martes y el miércoles. Sin embargo, todavía no existe un pacto definitivo y Teherán niega que esté negociando directamente con Washington.

El Dow Jones anticipa el acuerdo

Wall Street decidió comprar antes de que los negociadores cerraran los detalles. El Dow Jones, que ya había terminado el lunes en un máximo histórico de 53.178,41 puntos, llegó a avanzar más de 1.000 enteros durante la sesión del martes. El S&P 500 también alcanzó niveles récord y el Nasdaq se anotó fuertes ganancias.

El movimiento refleja un cambio rápido en la percepción del riesgo. La reapertura de Ormuz reduciría el peligro de interrupciones prolongadas en el suministro de crudo, aliviaría las presiones inflacionistas y rebajaría los costes de transporte, industria y aviación.

La Bolsa no celebra todavía un acuerdo firmado, sino la posibilidad de que el peor escenario energético comience a alejarse.

El petróleo pierde más de un 5%

El Brent cayó por debajo de los 80 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate descendió hasta el entorno de los 76 dólares. Ambos retrocedieron alrededor de un 5% después de las declaraciones de Bessent.

La reacción resulta comprensible. Antes de la guerra, aproximadamente el 20% del petróleo comercializado en el mundo atravesaba el estrecho. Cualquier limitación en esta vía obliga a los compradores a pagar una prima adicional por el riesgo de escasez, retrasos o ataques contra los cargueros.

Si el tránsito vuelve a normalizarse, los precios energéticos podrían corregir con rapidez. Sin embargo, liberar el atasco de buques y recuperar los flujos anteriores requerirá tiempo.

Bessent habla de horas

El secretario del Tesoro afirmó que Estados Unidos podría alcanzar un entendimiento con Irán «hoy o mañana» para abrir el estrecho y avanzar hacia una posición más normalizada dentro del conflicto. También descartó, al menos desde la perspectiva estadounidense, que la solución consista en aceptar peajes iraníes.

«Creo que sería libertad de movimiento», señaló Bessent al ser preguntado por las condiciones que tendrían que aceptar las navieras.

Washington calcula que cientos de embarcaciones permanecen detenidas o condicionadas por las restricciones. El desbloqueo supondría recuperar cargamentos de petróleo, gas natural licuado y productos petroquímicos esenciales para Asia y Europa.

Irán enfría el entusiasmo

La versión estadounidense contrasta con la posición pública de Teherán. El Ministerio de Exteriores iraní niega que existan negociaciones directas con Washington y sostiene que las conversaciones se desarrollan con Omán para reorganizar las rutas marítimas.

Las autoridades estadounidenses admiten que todavía no hay un acuerdo final. Marco Rubio confirmó avances en las conversaciones entre Irán y Omán, pero evitó dar por cerrada la reapertura. Además, un carguero fue alcanzado por un proyectil en el estrecho durante la misma jornada.

El contraste entre el entusiasmo de los mercados y la cautela diplomática resulta evidente. Una nueva agresión podría revertir en minutos la caída del petróleo y la subida del Dow Jones.

El control del estrecho complica el pacto

Uno de los asuntos más sensibles es quién supervisará el tránsito. Las propuestas conocidas contemplan que Irán controle los barcos que entran en el golfo y Omán gestione las salidas, aunque Washington rechaza reconocer un dominio iraní sobre una ruta internacional.

También están en discusión las garantías de seguridad, el posible levantamiento de determinadas restricciones estadounidenses y las exigencias de Teherán para proteger sus puertos y exportaciones.

La reapertura, por tanto, no depende únicamente de retirar barreras físicas. Exige un mecanismo verificable que impida nuevos ataques, extorsiones o cierres unilaterales.

El posible acuerdo ofrecería un respiro inmediato a consumidores, aerolíneas e industrias intensivas en energía. También reduciría la amenaza de una nueva escalada inflacionista en Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, el diagnóstico es: Ormuz seguirá siendo una fuente de riesgo mientras el conflicto político y militar permanezca abierto. La reacción del Dow Jones demuestra que Wall Street confía en la diplomacia, pero también revela hasta qué punto la economía mundial depende de un corredor marítimo de apenas unas decenas de kilómetros.

El mercado ya ha descontado parte del éxito. Ahora corresponde a Washington, Teherán y sus mediadores convertir las declaraciones en barcos navegando.

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