Dow Jones mira a Trump bajo presión: Irán y la gasolina hunden su popularidad
La aprobación de Donald Trump ha descendido hasta el 40,6%, mientras la desaprobación alcanza el 57,5%, según el promedio nacional de Decision Desk HQ. La brecha negativa roza ya los 17 puntos, en uno de los momentos más delicados de su segundo mandato.
El deterioro coincide con el recrudecimiento del conflicto con Irán y una nueva escalada del precio de la gasolina. Sin embargo, Wall Street transmite una señal aparentemente contradictoria: el Dow Jones subió un 0,5% en la última sesión de julio. La economía financiera resiste. La economía cotidiana, mucho menos.
Los datos que preocupan a la Casa Blanca
El promedio de Decision Desk HQ incorpora más de 1.200 encuestas y sitúa a Trump claramente por debajo del umbral político del 45%. Algunos sondeos recientes resultan todavía más adversos: varios colocan su aprobación entre el 32% y el 39%, con niveles de rechazo superiores al 60%.
El problema no procede de un único frente. La Administración soporta simultáneamente el desgaste de una guerra, el aumento de los costes energéticos y la percepción de que la política exterior está trasladando su factura al consumidor.
La combinación resulta especialmente peligrosa porque convierte una crisis geopolítica distante en un problema visible en cada surtidor.
La gasolina entra en campaña
El precio medio nacional de la gasolina regular se situaba alrededor de 4,09 dólares por galón el 30 de julio, prácticamente un dólar por encima del nivel registrado un año antes. Una semana antes había aumentado 15 centavos, impulsado por la volatilidad del petróleo y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz.
Algunas mediciones del mercado elevaron posteriormente la referencia hasta casi 4,11 dólares, frente a los aproximadamente 3,15 dólares del ejercicio anterior.
Para un conductor que consume 50 galones mensuales, ese incremento supone cerca de 48 dólares adicionales cada mes. El impacto parece limitado de forma aislada, pero se extiende al transporte, los alimentos, la distribución y los servicios.
Ormuz golpea el bolsillo estadounidense
El estrecho de Ormuz vuelve a ser el centro del riesgo energético global. Las hostilidades entre Estados Unidos e Irán han complicado el transporte de petróleo y han añadido una prima geopolítica al precio del crudo.
El Brent cerró la sesión cerca de 87,93 dólares por barril, mientras la subida energética reforzaba las expectativas de inflación y empujaba la rentabilidad del bono estadounidense a diez años hasta aproximadamente el 4,71%.
Este hecho revela la fragilidad de la estrategia presidencial. Trump puede defender la presión militar como una cuestión de seguridad, pero el electorado evalúa sus consecuencias mediante variables mucho más inmediatas: gasolina, hipotecas y cesta de la compra.
El Dow Jones desafía el pesimismo
La caída de la popularidad presidencial no se ha trasladado, por ahora, a un castigo generalizado en bolsa. El Dow Jones avanzó 276 puntos, un 0,5%, hasta los 52.485,03 puntos en el cierre de julio. El S&P 500 ganó un 0,7% y el Nasdaq progresó un 1%.
Durante la semana, el Dow acumuló alrededor de un 1%, mientras su avance en el conjunto del año se situó cerca del 9,2%.
El contraste es evidente. La confianza bursátil se apoya en los beneficios empresariales y la inteligencia artificial, no en la fortaleza política de la Casa Blanca.
Wall Street no representa a todos
El ascenso del Dow Jones estuvo condicionado por los resultados empresariales. Amazon se disparó más de un 15% después de triplicar su beneficio, mientras Apple cayó un 7,4% tras presentar unas previsiones de ingresos decepcionantes.
Esta divergencia explica por qué los índices pueden avanzar mientras aumenta el malestar social. Los hogares soportan combustible más caro y tipos elevados; las grandes tecnológicas, en cambio, se benefician del crecimiento de la nube y de las expectativas asociadas a la inteligencia artificial.
La bolsa mide la capacidad futura de generar beneficios. Las encuestas miden la experiencia presente del votante.
El riesgo electoral se multiplica
Para Trump, la amenaza no consiste únicamente en registrar una aprobación del 40,6%. Lo más grave es que la desaprobación se consolide mientras el coste de la energía mantiene elevada la inflación.
La Casa Blanca necesita que la tensión con Irán disminuya, que el tráfico por Ormuz se normalice y que el abaratamiento del petróleo llegue rápidamente a las estaciones de servicio. De lo contrario, el crecimiento bursátil tendrá escaso valor electoral.
El Dow Jones puede cerrar en máximos y las grandes compañías seguir aumentando sus beneficios. Pero cuando llenar el depósito cuesta casi un 30% más que un año antes, la percepción ciudadana responde a una contabilidad diferente.