El Kospi se desploma un 4,45% por la escalada entre EEUU e Irán

Las bolsas de Asia-Pacífico sufren fuertes pérdidas ante el temor a una ampliación del conflicto, mientras el yen permanece debilitado y los indicadores económicos ofrecen señales mixtas.

Kospi
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Las principales bolsas de Asia-Pacífico amanecieron este jueves teñidas de rojo. El Kospi surcoreano cayó un 4,45%, el mayor retroceso entre los grandes índices regionales, mientras el Nikkei japonés perdió más de un 3%. El detonante no fue económico, sino geopolítico: la intensificación de las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán ha elevado la aversión al riesgo y provocado una retirada acelerada de capitales de los activos más expuestos al ciclo mundial.

El movimiento resulta especialmente significativo porque coincide con datos económicos relativamente favorables en Japón y Australia. Sin embargo, las referencias macroeconómicas han quedado relegadas ante el temor a que una escalada prolongada altere el suministro energético, encarezca el transporte marítimo y vuelva a presionar la inflación internacional.

Corea del Sur concentra el castigo

La Bolsa de Seúl sufrió la mayor corrección de la jornada. El Kospi Composite retrocedía un 4,45% a las 4.21 horas CET, una caída que refleja la especial vulnerabilidad del mercado surcoreano ante cualquier deterioro de las expectativas comerciales globales.

Corea del Sur mantiene una elevada exposición a las exportaciones tecnológicas, la fabricación de semiconductores y la demanda industrial de China y Estados Unidos. Por ello, cualquier episodio que amenace con frenar el comercio internacional suele traducirse en ventas intensas sobre sus grandes compañías.

La consecuencia es clara: los inversores reducen posiciones en valores cíclicos y buscan refugio en activos considerados más defensivos. La magnitud del descenso revela que el mercado no interpreta la escalada como un episodio meramente diplomático, sino como un riesgo con capacidad para afectar al crecimiento y a los costes empresariales.

El Nikkei pierde más de un 3%

Japón tampoco escapó de la oleada de ventas. El Nikkei 225 cayó un 3,01% a las 4.20 horas CET, pese a conocerse que la actividad del sector privado japonés volvió a expandirse durante julio.

El contraste resulta significativo. En condiciones normales, una mejora de la actividad empresarial habría servido de apoyo a la renta variable. Sin embargo, el deterioro geopolítico pesó más que las señales internas de crecimiento.

Además, la debilidad del yen introduce un elemento adicional de incertidumbre. El dólar se negociaba prácticamente plano en torno a 163,77 yenes, un nivel que favorece a los exportadores japoneses, pero también encarece las importaciones de energía y materias primas. En un escenario de tensión en Oriente Próximo, ese desequilibrio puede agravarse rápidamente.

China y Hong Kong también retroceden

Las bolsas chinas registraron descensos más moderados, aunque generalizados. El Shanghai Composite perdió un 0,87%, mientras el Shenzhen Composite bajó un 1,08%. En Hong Kong, el Hang Seng retrocedió igualmente un 1,08%.

El comportamiento refleja una actitud defensiva, pero no un episodio de pánico comparable al observado en Corea del Sur o Japón. La intervención pública, el peso de las empresas estatales y una menor dependencia inmediata de los flujos extranjeros pueden amortiguar parcialmente las correcciones.

Sin embargo, China no queda al margen del riesgo. Una subida persistente del petróleo afectaría a sus costes industriales y podría complicar los esfuerzos de Pekín por reforzar el consumo y estabilizar la actividad inmobiliaria.

Australia resiste mejor

El S&P/ASX 200 australiano cayó un 0,58%, el retroceso más contenido entre los grandes mercados analizados. La expansión de la actividad empresarial privada durante julio ofreció cierto soporte a la Bolsa de Sídney.

Australia cuenta, además, con una elevada presencia de compañías mineras y energéticas. En episodios de tensión internacional, estos sectores pueden beneficiarse de una subida de los precios de las materias primas, compensando parcialmente las pérdidas de bancos, empresas industriales o compañías vinculadas al consumo.

No obstante, esa resistencia tiene límites. Un encarecimiento prolongado de la energía terminaría trasladándose a la inflación, dificultaría eventuales bajadas de tipos y reduciría la capacidad adquisitiva de los hogares.

El petróleo vuelve al centro del mercado

Aunque la jornada bursátil se concentró en las pérdidas de los índices, el verdadero riesgo se encuentra en el mercado energético. Una confrontación abierta entre Estados Unidos e Irán podría amenazar rutas estratégicas de suministro y elevar las primas de riesgo del crudo.

Lo más grave no sería una subida puntual del petróleo, sino su permanencia en niveles elevados. Ese escenario incrementaría los costes logísticos, reduciría los márgenes empresariales y obligaría a los bancos centrales a mantener una política monetaria más restrictiva.

El temor de los inversores es que el conflicto reactive la inflación justo cuando varias economías comenzaban a consolidar la desinflación. Japón, por ejemplo, registró una inflación interanual del 1,7% en junio, una cifra contenida que podría verse alterada por un shock energético.

La volatilidad marcará las próximas sesiones

La evolución inmediata dependerá de la dimensión real de las hostilidades y de la respuesta de Washington y Teherán. Una desescalada permitiría recuperar parte de las pérdidas, especialmente en Corea del Sur y Japón, donde las correcciones han sido más intensas.

Sin embargo, cualquier amenaza sobre las rutas marítimas o las infraestructuras energéticas ampliaría las ventas. El efecto dominó alcanzaría después a Europa y Wall Street mediante el petróleo, la inflación y las expectativas sobre los tipos de interés.

El diagnóstico es inequívoco: los buenos datos económicos han dejado de ser suficientes para sostener las bolsas cuando el riesgo geopolítico vuelve a ocupar el centro del mercado. La sesión asiática funciona así como una primera advertencia para el resto de plazas internacionales.

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