SpaceX pierde un 48% y afronta su primer baño de realidad

La cotización cae por debajo del precio de salida mientras el desbloqueo de acciones, los fallos de Starship y las dudas sobre los centros de datos orbitales enfrían la euforia inversora.
Cápsula de SpaceX, Starfall
Cápsula de SpaceX, Starfall

SpaceX ha pasado en poco más de un mes de protagonizar una salida a bolsa histórica a cotizar por debajo de los 135 dólares fijados en su estreno. La acción, identificada en el Nasdaq con el símbolo SPCX, aparece en la imagen compartida por José Vizner en 117,24 dólares, tras perder un 5,10% en una sola sesión.

La corrección desde los máximos posteriores al debut se acerca ya al 48%. No supone el fracaso definitivo del proyecto empresarial de Elon Musk, pero sí desmonta una valoración construida sobre expectativas extraordinarias: Starlink, Starship, lanzamientos masivos y hasta centros de datos en órbita. Wall Street comienza a exigir resultados donde antes aceptaba promesas.

Del entusiasmo al desplome

SpaceX salió a bolsa en junio a 135 dólares por acción y llegó a superar los 225 dólares durante las primeras jornadas. Aquella subida situó temporalmente su capitalización cerca de los tres billones de dólares, impulsada por una oferta limitada de títulos y una demanda desbordada.

El movimiento se ha invertido con rapidez. Desde aquel máximo, la compañía ha perdido más de 100 dólares por acción y ha encadenado varias sesiones bajistas. El retroceso resulta especialmente significativo porque SPCX ya cotiza por debajo del precio de colocación, una referencia psicológica importante para los inversores que participaron en la operación.

Vizner señala tres problemas

José Vizner resume el deterioro en tres factores: caída desde máximos, futura venta de acciones por parte de empleados y dificultades técnicas en Starship.

El diagnóstico contiene una crítica más profunda. Las elevadas valoraciones de SpaceX incorporaban la posibilidad de que la empresa trascendiera el negocio de los lanzamientos y las telecomunicaciones. Musk ha planteado incluso utilizar Starship para desplegar centros de datos orbitales, una propuesta que requeriría una cadencia de vuelos, una fiabilidad y unos costes todavía no demostrados.

«Va a tener que dar muchas explicaciones», advierte Vizner, quien considera que el mercado empieza a cuestionar la distancia entre la narrativa tecnológica y la ejecución real.

Más acciones a la venta

La presión podría aumentar cuando comiencen a desbloquearse parte de los títulos restringidos tras la salida a bolsa. SpaceX estableció un calendario escalonado, en lugar de aplicar únicamente el periodo tradicional de 180 días.

Una primera ventana permitirá vender parte de las acciones vinculadas a empleados y primeros inversores después de los resultados del segundo trimestre. Posteriormente se liberarán nuevos paquetes durante los siguientes meses, aunque los títulos de Musk permanecerían bloqueados hasta junio de 2027.

El problema es sencillo: la subida inicial estuvo favorecida por una oferta muy reducida. Cuando aumente el número de acciones disponibles, la cotización deberá sostenerse mediante beneficios, crecimiento y confianza, no solamente por escasez.

Starship vuelve a fallar

La cancelación de una prueba de Starship agravó el castigo bursátil. El lanzamiento fue abortado automáticamente tras detectarse problemas en los motores Raptor del propulsor. Musk anunció que sería necesario sustituir dos unidades antes de efectuar un nuevo intento.

La misión era especialmente relevante porque debía desplegar 20 satélites Starlink V3 y demostrar avances después de anteriores incidencias. Starship no es un proyecto secundario: constituye la pieza necesaria para abaratar los lanzamientos, ampliar Starlink y ejecutar los planes orbitales más ambiciosos.

Cada retraso técnico afecta, por tanto, a varias líneas de negocio al mismo tiempo.

La promesa de los centros orbitales

Los centros de datos espaciales representan la parte más especulativa de la valoración. La teoría plantea colocar capacidad informática en órbita para aprovechar energía solar abundante y reducir algunas limitaciones terrestres.

Sin embargo, el modelo exige lanzar miles de toneladas de equipos, gestionar su refrigeración, garantizar conexiones estables y sustituir componentes en un entorno hostil. También depende de que Starship alcance una reutilización rápida y económica.

El contraste resulta demoledor: SpaceX todavía afronta problemas en sus motores mientras el mercado ya descuenta infraestructuras digitales enteras fuera de la Tierra.

Una valoración todavía extrema

Incluso después de la caída, SpaceX continúa cotizando con múltiplos muy superiores a los de la mayoría de las compañías tecnológicas e industriales. Algunas estimaciones sitúan su valoración alrededor de 49 veces los ingresos esperados, frente a múltiplos considerablemente menores en otras empresas vinculadas a Musk.

Esto no significa que la compañía carezca de activos. Starlink mantiene una posición privilegiada en las comunicaciones por satélite y SpaceX domina buena parte del mercado occidental de lanzamientos. Pero una empresa excelente también puede convertirse en una inversión arriesgada cuando su precio anticipa décadas de ejecución perfecta.

El mercado pide pruebas

La corrección de SPCX marca el final de la primera fase bursátil de SpaceX. La novedad, la escasez de acciones y la figura de Musk impulsaron inicialmente la cotización. Ahora llegan las preguntas sobre márgenes, inversión, fiabilidad y calendario.

Una nueva prueba exitosa de Starship podría recuperar parte de la confianza. Sin embargo, el desbloqueo de títulos y la magnitud de las promesas seguirán condicionando la acción.

SpaceX no necesita demostrar que puede imaginar el futuro. Necesita probar que puede construirlo sin quemar la confianza de sus accionistas.

Comentarios