El Kospi se hunde un 4% y rompe la calma en Asia
Las Bolsas asiáticas cotizan divididas ante la caída de los fabricantes de chips, la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y una semana decisiva de resultados empresariales.
El Kospi surcoreano llegó a caer un 4,11% este lunes, convertido en la gran excepción de una sesión mayoritariamente alcista en Asia-Pacífico. La retirada de posiciones en compañías vinculadas a la inteligencia artificial volvió a golpear a Samsung Electronics y SK Hynix, dos valores cuyo enorme peso amplifica cualquier corrección del índice.
Mientras Hong Kong y Shanghái avanzaban, los inversores calibraban una combinación especialmente delicada: resultados de grandes multinacionales estadounidenses, petróleo por encima de los 90 dólares, tipos inmóviles en China y nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán. El mercado no afronta una única amenaza. Afronta varias al mismo tiempo.
Corea rompe el equilibrio
La caída de Seúl contrasta con el comportamiento más resistente del resto de la región. A las 7.15 horas peninsulares, el Hang Seng de Hong Kong avanzaba un 2,09%, el Shanghai Composite ganaba un 0,93% y el S&P/ASX 200 australiano progresaba un 0,15%. Shenzhen, en cambio, cedía un 0,65%, mientras Tokio permanecía cerrado por festivo.
El descenso surcoreano no parece un episodio aislado. El Kospi acumula una corrección cercana al 28% en un mes, después de haber registrado fuertes revalorizaciones durante el último año. Este hecho revela hasta qué punto el mercado había quedado expuesto a unas pocas compañías tecnológicas y a expectativas muy exigentes sobre el crecimiento de la inteligencia artificial.
La factura de la inteligencia artificial
Samsung Electronics y SK Hynix representan una parte determinante de la capitalización del mercado coreano. Cuando los fabricantes de memorias y semiconductores caen, el índice apenas dispone de sectores capaces de compensarlo.
La corrección se aceleró tras semanas de dudas sobre las valoraciones de las tecnológicas. El índice estadounidense de semiconductores llegó a perder un 20% en un mes, entrando técnicamente en mercado bajista, mientras compañías como Nvidia, AMD, Arm o Micron sufrían fuertes ventas. La consecuencia es clara: el temor a una burbuja ya no se limita a Wall Street, sino que se transmite a toda la cadena asiática de suministro.
El petróleo añade presión
El segundo foco de riesgo procede de Oriente Próximo. El Brent subió alrededor de un 2,6%, hasta superar los 90,40 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense avanzó un 2,2%, hasta los 83,58 dólares.
La escalada responde al intercambio continuado de ataques entre Estados Unidos e Irán y al temor a interrupciones en el estrecho de Ormuz, una arteria esencial para el comercio energético mundial. Una alteración prolongada del tráfico de petroleros trasladaría rápidamente el conflicto militar a la inflación, los tipos de interés y el consumo. Lo más grave para las Bolsas es que un petróleo persistentemente caro reduciría el margen de los bancos centrales para flexibilizar su política monetaria.
China mantiene los tipos
El Banco Popular de China optó por no introducir cambios. La tasa preferente a un año se mantuvo en el 3%, mientras la referencia a más de cinco años —utilizada en numerosas hipotecas— continuó en el 3,5%.
La decisión prolonga durante catorce meses la estabilidad de los principales tipos de préstamo. Pekín intenta sostener la actividad sin alimentar nuevos desequilibrios financieros, especialmente en un sector inmobiliario todavía débil. Sin embargo, el inmovilismo también transmite un mensaje: las autoridades no consideran que un recorte generalizado sea, por ahora, la herramienta adecuada para corregir la desaceleración.
Una semana bajo examen
La atención se desplazará ahora hacia Estados Unidos. General Motors, Tesla, Alphabet, Intel y Blackstone figuran entre las grandes compañías que presentarán resultados. Sus cuentas permitirán comprobar si el crecimiento empresarial justifica las valoraciones acumuladas durante el ciclo tecnológico.
Tesla y Alphabet medirán la fortaleza del consumo y la publicidad digital. Intel ofrecerá pistas sobre la recuperación del negocio de chips. General Motors revelará el impacto de los costes, los tipos altos y la competencia asiática. Blackstone, por su parte, servirá como termómetro del crédito, el inmobiliario y los activos alternativos.
El riesgo de contagio
El dólar permanecía prácticamente estable frente al yen, cerca de 162,35 yenes, pese al aumento de la aversión al riesgo. Esa aparente calma monetaria contrasta con la violencia de los movimientos bursátiles y energéticos.
El diagnóstico es inequívoco: Asia comienza la semana sin una dirección común, pero con una volatilidad creciente. Hong Kong y Shanghái resisten gracias al apoyo doméstico y a valoraciones más contenidas; Corea paga su extraordinaria concentración tecnológica. Si los resultados empresariales decepcionan o el crudo continúa escalando, la corrección podría extenderse desde los semiconductores hacia sectores industriales, financieros y de consumo.