El Kospi se hunde un 5% y arrastra a las Bolsas asiáticas

Los indicadores manufactureros y la incertidumbre sobre Irán enfrían el apetito inversor pese a la fortaleza industrial de Japón.

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Foto de Jezael Melgoza en Unsplash
Asia Foto de Jezael Melgoza en Unsplash

Las Bolsas asiáticas comenzaron agosto con fuertes pérdidas y una señal difícil de ignorar: el Kospi surcoreano llegó a caer un 5,29%, mientras el Nikkei japonés cedía más de un 1%. La publicación de los últimos índices manufactureros confirmó una recuperación desigual en la región, con Japón acelerando y China perdiendo impulso.

El mercado también permanece condicionado por las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Donald Trump ha anunciado la reanudación de los contactos con Teherán este lunes, una vía diplomática que reduce momentáneamente el riesgo energético, pero no elimina la volatilidad.

Corea del Sur lidera las caídas

El movimiento más severo se produjo en Seúl. El Kospi retrocedió un 5,29% durante la sesión, una corrección que refleja la elevada sensibilidad del mercado surcoreano a los valores tecnológicos, los semiconductores y los cambios bruscos en los flujos internacionales de capital.

La caída se produjo después de una jornada excepcionalmente alcista, en la que el índice había avanzado cerca de un 18%, impulsado por compañías como Samsung Electronics y SK Hynix. Parte del descenso responde, por tanto, a una recogida de beneficios. Sin embargo, la magnitud del ajuste revela que la confianza continúa siendo frágil.

Japón crece, pero su Bolsa retrocede

El Nikkei 225 perdió alrededor de un 1,12% en la primera parte de la jornada, aunque otras referencias situaban posteriormente el descenso cerca del 2%. El comportamiento bursátil contrasta con los datos de actividad industrial.

El PMI manufacturero japonés se situó en 54,5 puntos en julio, frente a los 54,8 de junio. Pese a la ligera moderación, el índice permanece claramente por encima de los 50 puntos que separan expansión y contracción. La producción aumentó al ritmo más intenso desde febrero de 2014, favorecida por los pedidos de semiconductores y productos vinculados a la inteligencia artificial.

El problema está en los costes. Las empresas continúan soportando presiones sobre las materias primas y retrasos en las cadenas de suministro derivados de la crisis de Oriente Próximo.

China vuelve a perder impulso

Las plazas de la China continental también operaron en negativo. El Shanghai Composite cayó un 0,65%, mientras el Shenzhen Composite perdió aproximadamente un 0,14%. Hong Kong, por su parte, se mantuvo prácticamente plano durante buena parte de la sesión.

El PMI manufacturero privado chino descendió desde los 51,7 puntos de junio hasta 50,9 en julio. La industria sigue creciendo, pero lo hace al ritmo más débil de los últimos meses. El contraste resulta más preocupante al observar el indicador oficial, que cayó hasta 49,2 puntos, ya en terreno contractivo.

Este hecho revela una economía a dos velocidades: las empresas exportadoras mantienen cierta resistencia, mientras las compañías más expuestas a la demanda interna afrontan un escenario más débil.

El yen altera el tablero

El dólar perdió cerca de un 0,60% frente al yen, hasta situarse alrededor de 156,42 yenes por unidad. La apreciación de la divisa japonesa añade presión sobre las grandes compañías exportadoras, que obtienen una parte sustancial de sus ingresos fuera del país.

Un yen más fuerte abarata las importaciones energéticas y puede contener la inflación, pero reduce el valor de los beneficios obtenidos en dólares cuando se convierten a moneda japonesa. La consecuencia es clara: una mejora macroeconómica no garantiza automáticamente una subida bursátil.

La fortaleza cambiaria explica parte del castigo sufrido por el Nikkei pese al buen comportamiento de la producción industrial.

Irán sigue marcando el precio del riesgo

La atención internacional permanece centrada en la crisis iraní. Trump aseguró que las conversaciones con Teherán se reanudarían este lunes después de suspender una intervención militar prevista. El objetivo inmediato pasa por garantizar la navegación en el estrecho de Ormuz y avanzar en las negociaciones nucleares.

La posibilidad de una desescalada provocó una caída cercana al 5% en el petróleo. El Brent se situó alrededor de 83,87 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense descendió hasta aproximadamente 80,58 dólares.

La diplomacia reduce la prima de riesgo, pero cualquier ruptura de las conversaciones podría devolver rápidamente la presión a la energía, la inflación y las Bolsas.

Una recuperación asiática desigual

El diagnóstico es inequívoco. Asia conserva importantes focos de crecimiento industrial, especialmente en Japón y en los sectores vinculados a la inteligencia artificial. Sin embargo, China desacelera, Corea del Sur acusa una volatilidad extrema y el escenario geopolítico continúa condicionando las decisiones de inversión.

Australia ofreció algo más de estabilidad, con el S&P/ASX 200 prácticamente plano, aunque sus futuros habían anticipado descensos cercanos al 0,95%.

Los inversores afrontan ahora una combinación incómoda: indicadores manufactureros contradictorios, movimientos abruptos de las divisas y una negociación entre Washington y Teherán cuyo resultado puede cambiar en cuestión de horas. La sesión asiática no refleja únicamente una corrección. También evidencia hasta qué punto los mercados siguen dependiendo de decisiones políticas difíciles de anticipar.

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