Oriente Medio, empleo y SpaceX ponen en alerta al Dow Jones

La reapertura del estrecho de Ormuz, los primeros resultados de SpaceX y el informe laboral de Estados Unidos marcarán una semana decisiva para las bolsas.

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EPA/JUSTIN LANE
Wall Street EPA/JUSTIN LANE

Los mercados afrontan una semana de máxima sensibilidad geopolítica y monetaria. La decisión de Donald Trump de suspender un ataque contra Irán ha reducido momentáneamente la tensión, pero no elimina el riesgo de una nueva escalada. El foco permanece sobre el estrecho de Ormuz, una arteria por la que circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.

Al mismo tiempo, Wall Street espera los primeros resultados trimestrales de SpaceX desde su estreno bursátil en junio. La agenda se completa con los índices PMI y el informe de empleo estadounidense, dos referencias capaces de alterar las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal. Petróleo, tecnología y tipos de interés vuelven a formar una combinación explosiva.

Una tregua todavía demasiado frágil

La Casa Blanca ha frenado una operación militar de gran envergadura contra Irán después de recibir presiones diplomáticas de Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Trump sostiene que existen parámetros para alcanzar un acuerdo, aunque todavía faltan compromisos verificables y garantías sobre su cumplimiento.

Las conversaciones previstas entre Washington y Teherán ofrecen una primera vía de desescalada. Sin embargo, el historial reciente obliga a mantener la cautela. Las pausas anunciadas durante los últimos meses han dado paso, en varias ocasiones, a nuevos ataques y represalias.

El mercado no necesita únicamente declaraciones políticas, sino pruebas de que la circulación marítima puede normalizarse sin nuevas interrupciones.

Ormuz amenaza las cadenas de suministro

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal termómetro económico de la crisis. La reducción del tráfico marítimo ha provocado retrasos logísticos, mayores costes de aseguramiento y desvíos de cargamentos energéticos.

Irán negocia con Omán una fórmula que permita recuperar la navegación, aunque sin regresar necesariamente a las condiciones anteriores al conflicto. La consecuencia es clara: cualquier acuerdo parcial podría aliviar el precio del crudo, pero no eliminaría la prima de riesgo incorporada durante los últimos meses.

Una interrupción prolongada tendría un efecto dominó sobre combustibles, transporte, fertilizantes y bienes industriales. Europa sería especialmente vulnerable por su dependencia de las importaciones energéticas y por el limitado margen de sus empresas para absorber otro aumento de costes.

SpaceX afronta su primer gran examen

La temporada de resultados tendrá un protagonista excepcional. SpaceX presentará sus primeras cuentas trimestrales como empresa cotizada después de debutar en el Nasdaq el 12 de junio de 2026.

La compañía llegó al mercado con una valoración cercana a 1,77 billones de dólares, pero sus acciones han perdido alrededor de un 20% desde el precio inicial. A ello se suma el desbloqueo progresivo de títulos pertenecientes a accionistas anteriores a la salida a Bolsa, que podría elevar el capital negociable hasta aproximadamente el 12%.

Los inversores analizarán especialmente el crecimiento de Starlink, los gastos asociados a Starship y la integración de xAI. SpaceX declaró ingresos de 18.700 millones de dólares en 2025, un 33% más, aunque registró pérdidas netas de 4.940 millones.

La tecnología debe justificar sus valoraciones

Los resultados de SpaceX trascienden a la propia compañía. Su evolución servirá para medir el apetito del mercado por empresas que combinan inteligencia artificial, infraestructuras digitales, defensa y proyectos de enorme intensidad de capital.

El diagnóstico es inequívoco: las valoraciones extraordinarias necesitan beneficios igualmente extraordinarios. Si SpaceX decepciona en ingresos, márgenes o previsiones, la presión podría trasladarse a otras compañías tecnológicas que cotizan con múltiplos elevados.

Por el contrario, unas cuentas sólidas reforzarían la narrativa de que el crecimiento de Starlink puede financiar la expansión aeroespacial. La cuestión no es cuánto puede crecer la empresa, sino cuánto capital deberá consumir para hacerlo.

El empleo vuelve a decidir los tipos

La agenda macroeconómica culminará el viernes 7 de agosto con el informe de empleo de julio en Estados Unidos. Un dato superior a lo previsto reduciría la urgencia de bajar los tipos, mientras que una desaceleración brusca reactivaría las expectativas de relajación monetaria.

Antes se conocerán las vacantes laborales, la productividad y los costes laborales. También se publicarán nuevos índices PMI manufactureros y de servicios, claves para comprobar si la actividad resiste el impacto de la incertidumbre geopolítica.

La Reserva Federal observará sobre todo la relación entre empleo, salarios e inflación. Un mercado laboral resistente puede sostener el consumo, pero también retrasar cualquier recorte de tipos.

Una semana sin margen para el error

Las bolsas llegan a esta semana atrapadas entre dos fuerzas. La posible reapertura de Ormuz y el inicio de negociaciones entre Estados Unidos e Irán ofrecen una oportunidad para reducir la tensión. Frente a ello, persisten el riesgo militar, la volatilidad del petróleo y las dudas sobre las grandes valoraciones tecnológicas.

Los resultados empresariales mostrarán si el crecimiento justifica los precios actuales. Los datos laborales, por su parte, definirán el margen de actuación de la Reserva Federal.

Cualquier sorpresa puede provocar movimientos rápidos en acciones, bonos, divisas y materias primas. La aparente calma dependerá de que la diplomacia avance, SpaceX convenza y el empleo estadounidense no obligue al banco central a endurecer nuevamente su discurso.

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