SanDisk borra un 54% y destapa la fragilidad del boom chip en Wall Street
SanDisk ha perdido cerca de un 54% de su valor durante julio, después de convertirse en uno de los mayores fenómenos especulativos vinculados a la inteligencia artificial. La corrección incluyó un retroceso del 32% en apenas tres sesiones, suficiente para convertirla en el peor valor mensual del S&P 500.
El desplome, sin embargo, no borra completamente la euforia anterior. Las acciones todavía acumulan una subida aproximada del 2.453% en doce meses, una anomalía incluso dentro de un sector acostumbrado a ciclos extremos. La pregunta ya no es cuánto podía subir SanDisk, sino qué parte de aquella valoración podía sostenerse.
Un derrumbe después de la euforia
La trayectoria bursátil de SanDisk parecía diseñada para alimentar todas las narrativas del mercado. Desde su regreso independiente al Nasdaq en febrero de 2025, tras separarse de Western Digital, la compañía pasó de cotizar alrededor de los 52 dólares a superar temporalmente los 2.000.
La subida se apoyó en una combinación explosiva: escasez de memoria, expansión de los centros de datos y expectativas de demanda casi ilimitada por parte de la industria de inteligencia artificial. A 22 de julio, el valor todavía avanzaba un 574% desde enero. Una semana después, la corrección reveló hasta qué punto el precio había incorporado años de crecimiento futuro.
Los fundamentos sí existían
Reducir el ascenso a una simple manipulación resulta excesivo. SanDisk facturó 5.950 millones de dólares durante su tercer trimestre fiscal de 2026, un 251% más que un año antes. El beneficio neto alcanzó los 3.615 millones, frente a las pérdidas registradas en el ejercicio anterior.
El negocio de centros de datos creció un 645% interanual, mientras el margen bruto llegó al 78,4%. La compañía, además, anunció un programa de recompra de acciones por 6.000 millones de dólares y cerró el trimestre sin deuda financiera. «Este trimestre marca un punto de inflexión fundamental», aseguró su consejero delegado. Los resultados justificaban una revalorización; difícilmente explicaban cualquier precio.
Ventas en la cumbre
Las operaciones realizadas por personas vinculadas a la empresa alimentaron las sospechas. Entre mayo y julio se comunicaron ventas de acciones por parte de varios ejecutivos y consejeros. Bernard Shek vendió 600 títulos a 2.088 dólares el 1 de julio, mientras Alper Ilkbahar se desprendió de 2.000 acciones a 1.756,58 dólares.
En conjunto, las ventas internas declaradas durante los últimos doce meses rondaron los 12,6 millones de dólares. No obstante, estos movimientos fueron comunicados públicamente y algunos respondieron a retenciones fiscales o planes de compensación. Vender cerca de máximos puede resultar llamativo, pero no constituye por sí mismo una prueba de utilización ilegal de información privilegiada.
La salida de Western Digital
El movimiento de mayor envergadura fue protagonizado por Western Digital, antigua matriz de SanDisk. En febrero colocó 5,82 millones de acciones a un precio de 545 dólares, mediante una oferta secundaria valorada en algo más de 3.000 millones de dólares.
La operación permitió a Western Digital cerrar la separación iniciada un año antes y monetizar su participación restante. Aunque la venta amplió el número de acciones disponibles en el mercado, se produjo meses antes de los máximos y fue anunciada mediante los canales regulatorios habituales. Presentarla como una liquidación clandestina ocultaría un dato esencial: la transacción fue pública y perfectamente identificable.
China rompe el relato
El detonante más inmediato de la caída procede de Asia. La salida a Bolsa de ChangXin Memory Technologies reavivó el temor a que China pueda aumentar rápidamente su capacidad de producción y reducir la escasez que había disparado los precios de las memorias.
CXMT subió un 466% durante su debut bursátil y alcanzó una valoración cercana a los 484.000 millones de dólares. Aunque la empresa fabrica principalmente memoria DRAM y SanDisk está especializada en NAND, el mensaje para el mercado fue inequívoco: la oferta asiática puede crecer, los márgenes no son eternos y la hegemonía tecnológica occidental afronta nuevos competidores.
No hubo un desplome controlado
No existen pruebas públicas de que la caída fuese deliberadamente provocada para recomprar acciones a precios inferiores. El comportamiento encaja mejor con una corrección violenta de expectativas: valoraciones extremas, recogida de beneficios, temor a China y reducción general de exposición a empresas de memoria.
Lo más grave para el inversor minorista es otro fenómeno. Cuando una cotización avanza miles de puntos porcentuales, cualquier cambio en el relato puede desencadenar ventas automáticas, cierres de posiciones apalancadas y órdenes de protección. El descenso se retroalimenta sin necesidad de una conspiración coordinada.
El verdadero riesgo del sector
La memoria digital es uno de los negocios más cíclicos de la industria tecnológica. La escasez impulsa los precios, anima nuevas inversiones y termina generando un aumento de capacidad. Cuando la oferta alcanza a la demanda, los márgenes se contraen con la misma rapidez con la que habían crecido.
SanDisk conserva unas cuentas extraordinarias, pero su desplome demuestra que una buena empresa no siempre equivale a una acción barata. El mercado no está cuestionando todavía la necesidad de almacenamiento para la inteligencia artificial. Está revisando cuánto estaba dispuesto a pagar por ella.