Nasdaq rebota un 1,15% y el Dow Jones acelera

Los fabricantes de chips y el fuerte avance de Amazon impulsan los futuros de Wall Street, aunque las pérdidas acumuladas en julio mantienen abierto el debate sobre la fragilidad del mercado.
The New York Stock Exchange building seen on Wall Street in the Financial District in downtown Manhattan, New York City.
The New York Stock Exchange building seen on Wall Street in the Financial District in downtown Manhattan, New York City.

Los futuros del Nasdaq 100 avanzan 326 puntos, un 1,15%, hasta los 28.563,75 enteros, después de varias jornadas marcadas por la volatilidad tecnológica. El movimiento se extiende al resto de Wall Street: los contratos del Dow Jones y del S&P 500 ganan alrededor de un 0,5% antes de la apertura.

El rebote está encabezado por los fabricantes de semiconductores y Amazon, cuya respuesta bursátil contrasta con el castigo sufrido por Apple. La pregunta que divide ahora a los inversores es inevitable: ¿ha terminado la corrección o se trata únicamente de una pausa dentro de un mercado todavía inestable?

El rebote toma cuerpo

El Nasdaq vuelve a liderar los avances gracias a su elevada exposición a la inteligencia artificial, los centros de datos y los semiconductores. Los futuros se mueven entre los 28.450 y los 28.640 puntos, después de cerrar previamente en 28.237,75 enteros, una amplitud que refleja compras intensas, pero también una volatilidad todavía considerable.

La recuperación llega después de una sesión en la que el Nasdaq Composite ganó aproximadamente un 2,8%. Sin embargo, el índice continúa acumulando una caída superior al 4% durante julio. El dato obliga a interpretar la subida con prudencia: parte del movimiento puede responder al cierre de posiciones bajistas y no exclusivamente a una mejora estructural de las expectativas.

Amazon cambia el tono

Amazon se ha convertido en uno de los principales motores de la sesión. Sus acciones llegaron a avanzar alrededor de un 12% en el mercado previo a la apertura, respaldadas por el crecimiento de Amazon Web Services y la fortaleza de la inversión relacionada con la inteligencia artificial.

El mercado interpreta que la demanda de computación en la nube continúa siendo suficientemente sólida para absorber el elevado gasto en infraestructuras. Este hecho resulta clave, porque los inversores llevan meses cuestionando si las grandes tecnológicas podrán transformar sus inversiones multimillonarias en ingresos recurrentes.

Amazon ofrece, por ahora, una respuesta favorable. La nube sigue financiando la carrera de la inteligencia artificial, aunque el coste de mantener ese ritmo será cada vez mayor.

Los chips recuperan el mando

Las compañías de semiconductores también vuelven al centro de las compras. El avance de Microsoft en la sesión anterior, apoyado en el crecimiento de Azure, reactivó el interés por fabricantes de memoria, equipos de producción y proveedores de infraestructura tecnológica.

La reacción no es casual. Cada aumento de capacidad en los centros de datos requiere procesadores, memoria avanzada, sistemas de refrigeración y grandes cantidades de energía. La consecuencia es clara: la inteligencia artificial ya no impulsa únicamente a las empresas de software, sino a toda una cadena industrial.

Sin embargo, esta dependencia también concentra el riesgo. Una desaceleración del gasto tecnológico podría provocar un ajuste simultáneo en decenas de compañías cuyas valoraciones descansan sobre expectativas de crecimiento muy exigentes.

El Dow Jones también se suma

El rebote no se limita al Nasdaq. Los futuros del Dow Jones avanzan cerca de un 0,5%, una subida inferior a la del índice tecnológico, pero suficiente para confirmar una mejora más amplia del sentimiento inversor.

La diferencia responde a la propia composición de los índices. El Nasdaq concentra grandes compañías digitales y fabricantes de chips, mientras el Dow incluye una mayor presencia industrial, financiera, sanitaria y de consumo tradicional.

Durante julio, el Dow acumula una pérdida aproximada del 0,2%, frente al retroceso cercano al 0,8% del S&P 500 y superior al 4% del Nasdaq. El contraste revela que la corrección ha castigado especialmente a los activos con valoraciones más elevadas.

Apple enfría la euforia

La nota discordante procede de Apple. Sus acciones retroceden entre un 7% y un 8% antes de la apertura, pese a haber superado algunas previsiones de ingresos y beneficios. Las dudas se concentran en el negocio de servicios y en las limitaciones de suministro que podrían frenar el crecimiento durante los próximos trimestres.

El castigo demuestra que Wall Street ya no premia indiscriminadamente cualquier resultado tecnológico. Las compañías deben justificar sus valoraciones con crecimiento, márgenes y previsiones convincentes.

Lo más significativo es que el Nasdaq consigue subir con fuerza pese a la caída de una de sus mayores empresas. Esa resistencia sugiere una rotación interna hacia Amazon, los semiconductores y otros valores vinculados a la infraestructura digital.

Una recuperación todavía incompleta

El avance de los índices mejora el tono del mercado, pero no elimina los factores que provocaron las turbulencias. Los rendimientos de la deuda estadounidense permanecen elevados, las valoraciones tecnológicas siguen siendo exigentes y la temporada de resultados está produciendo movimientos extremos en compañías individuales.

Los inversores afrontan así una recuperación desigual. Amazon y los fabricantes de chips alimentan el optimismo; Apple recuerda que cualquier decepción puede desencadenar pérdidas de dos dígitos.

El Nasdaq vuelve a acelerar y el Dow acompaña, pero la verdadera prueba no será una jornada de fuertes avances. Será comprobar si las compras sobreviven cuando desaparezca el impulso de los resultados empresariales y regresen al primer plano los tipos, la inflación y el coste creciente de financiar la revolución tecnológica.

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