El Nikkei avanza un 1,5% y China pierde más de un 1%

Las Bolsas de Japón y Corea del Sur avanzan con fuerza, mientras China vuelve a sufrir ventas antes de los resultados de Alphabet, Tesla e Intel.

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Asia

Las principales Bolsas de Asia-Pacífico cotizaron este martes sin una dirección clara, atrapadas entre el alivio de las compañías de semiconductores y la cautela ante una semana decisiva para Wall Street. El Nikkei japonés subió un 1,50% y el Kospi surcoreano avanzó un 1,92%, pero los índices de China continental registraron caídas superiores al 1%.

La atención de los inversores se desplaza ahora hacia Estados Unidos. Alphabet, Tesla, General Motors, Intel y Blackstone presentarán resultados durante la semana, una batería de cifras que permitirá comprobar si las elevadas valoraciones bursátiles están respaldadas por el crecimiento real de los beneficios. El mercado asiático ya ha comenzado a tomar posiciones.

Japón y Corea lideran las compras

Japón y Corea del Sur fueron los mercados más sólidos de la sesión. A las 4.10 horas de Europa central, el Nikkei 225 avanzaba un 1,50%, mientras que el Kospi Composite ganaba un 1,92%.

El movimiento refleja la mejora del sentimiento hacia los fabricantes tecnológicos y las empresas vinculadas a los semiconductores. Tras varias jornadas marcadas por la presión vendedora, los inversores aprovecharon los precios más bajos para reconstruir posiciones, especialmente en compañías expuestas al ciclo internacional de la inteligencia artificial.

Sin embargo, la recuperación todavía resulta frágil. Las cotizaciones del sector dependen en gran medida de que las grandes tecnológicas estadounidenses mantengan sus planes de inversión en centros de datos, chips avanzados e infraestructura digital. Una decepción en los resultados podría devolver la volatilidad de forma inmediata.

China vuelve a quedarse atrás

El contraste con China continental resultó significativo. El Shanghai Composite retrocedió un 1,31%, mientras que el Shenzhen Composite perdió un 1,46% apenas un minuto después.

La caída revela que las dudas estructurales sobre la economía china continúan pesando más que cualquier recuperación puntual del sector tecnológico. El debilitamiento de la demanda interna, las dificultades inmobiliarias y la cautela del consumidor siguen limitando la capacidad de reacción de los índices.

Hong Kong mostró una resistencia mayor, aunque también permaneció en terreno negativo. El Hang Seng cedió un 0,13%, una caída moderada que confirma la ausencia de convicción entre los grandes fondos internacionales. El capital distingue cada vez más entre compañías concretas y el riesgo general asociado a China.

Australia pierde impulso

La Bolsa australiana también se desmarcó de las subidas regionales. El S&P/ASX 200 cayó un 0,28%, condicionado por la prudencia en los sectores financieros y de materias primas.

Australia ocupa una posición especialmente sensible dentro del mapa asiático. Su mercado depende tanto de la evolución de China, principal destino de numerosas exportaciones, como de las expectativas sobre los tipos de interés internacionales.

La consecuencia es clara: cualquier señal de desaceleración china puede presionar a las compañías mineras, mientras que una política monetaria estadounidense más restrictiva eleva el coste de financiación. El descenso fue limitado, pero muestra que el apetito por el riesgo continúa siendo selectivo.

Wall Street marca el ritmo

La verdadera prueba llegará con los resultados empresariales estadounidenses. Alphabet, Tesla, General Motors, Intel y Blackstone figuran entre los grupos que rendirán cuentas ante el mercado.

Alphabet permitirá medir la fortaleza del negocio publicitario y el coste creciente de competir en inteligencia artificial. Tesla ofrecerá nuevas pistas sobre la presión en los márgenes y la evolución de la demanda de vehículos eléctricos. Intel deberá demostrar que su estrategia industrial empieza a traducirse en mejoras operativas.

General Motors servirá como termómetro del consumo, mientras Blackstone ofrecerá información relevante sobre inversión institucional, crédito y activos alternativos. No se trata únicamente de cuánto ganan estas empresas, sino de qué anticipan para los próximos trimestres.

El riesgo de las valoraciones

El diagnóstico es inequívoco: una parte importante de las subidas bursátiles recientes descansa sobre expectativas muy exigentes. Las empresas tecnológicas ya no pueden limitarse a presentar crecimiento; deben superar previsiones y, además, elevar sus objetivos.

Este hecho explica la aparente contradicción de la sesión asiática. La presión sobre los fabricantes de chips se ha moderado, pero la cautela no ha desaparecido. Los inversores saben que las elevadas inversiones en inteligencia artificial tardarán tiempo en generar retornos suficientes.

Una revisión a la baja de beneficios podría provocar ventas rápidas, especialmente en compañías que han acumulado fuertes revalorizaciones. Por el contrario, unos resultados sólidos reforzarían la idea de que el ciclo tecnológico todavía dispone de recorrido.

El yen permanece bajo presión

En el mercado de divisas, el dólar se mantuvo estable frente al yen en torno a los 162,5045 yenes por unidad, un nivel que refleja la persistente debilidad de la moneda japonesa.

Un yen depreciado favorece a los grandes exportadores nipones, porque aumenta el valor en moneda local de los ingresos obtenidos en el extranjero. Esa circunstancia contribuyó a sostener al Nikkei durante la jornada.

No obstante, también encarece las importaciones energéticas y alimentarias, lo que puede intensificar las presiones inflacionistas. La fortaleza bursátil japonesa convive así con un desequilibrio monetario cada vez más difícil de ignorar. La próxima reacción dependerá tanto de los resultados empresariales en Estados Unidos como de las decisiones de los bancos centrales.

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