Ormuz dispara el VIX un 12%, Dow Jones y hunde al Nasdaq

El Dow Jones resistió ayer al cierre con una caída mínima del 0,09%, mientras el miedo geopolítico, la deuda de SpaceX y la presión sobre el petróleo sacudieron los mercados.
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El VIX sube un 12,67% y el NDX se desploma un 3,29%. El mercado vuelve a recordar que la geopolítica no cotiza en silencio. La amenaza de Irán y Omán de estudiar costes de tránsito en el Estrecho de Ormuz ha reabierto una grieta crítica en el comercio energético mundial, justo cuando Wall Street ya digería dudas crecientes sobre la inteligencia artificial, la deuda tecnológica y la resistencia real de los índices.

El contraste fue evidente: el SPX cayó un 1,44%, hasta los 7.365,45 puntos, el NDX perdió 999,81 puntos, pero el Dow Jones resistió al cierre de ayer con un retroceso de apenas el 0,09%, hasta los 51.666,84 puntos. La corrección no fue indiscriminada. Fue selectiva, dura y muy reveladora.

Ormuz vuelve a encender la alerta

Irán y Omán han abierto la puerta a discutir fórmulas de gestión y posibles costes asociados al tránsito por el Estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula una parte esencial del petróleo mundial. La reacción de Washington ha sido inmediata: Marco Rubio ha advertido de que Estados Unidos no aceptará peajes en una vía marítima internacional.

Lo más grave no es solo el impacto inmediato sobre el crudo. Es el precedente. Si una ruta estratégica empieza a monetizar el paso de buques bajo fórmulas administrativas, otros puntos críticos —Suez, Malaca, Bab el Mandeb— podrían entrar en una lógica similar. La consecuencia sería clara: más costes logísticos, más prima de riesgo y más presión sobre inflación energética.

Pese al ruido geopolítico, el petróleo no se disparó. El Brent cotiza en 76,195 dólares, con una caída del 0,14%, mientras el USOil retrocede un 0,56%, hasta los 72,63 dólares. Esa aparente calma explica parte de la resistencia del Dow Jones, más expuesto a industriales, financieras y consumo que al exceso tecnológico.

Sin embargo, Trump ha elevado la presión sobre las petroleras para que la caída del crudo se traslade antes a la gasolina. La amenaza de investigar prácticas del sector se produce en un momento delicado: precios energéticos contenidos, hogares sensibles al surtidor y una guerra comercial latente sobre quién captura el margen entre barril y gasolinera. El mercado no teme solo al petróleo caro; teme al intervencionismo cuando el precio baja demasiado lento.

 

Mercados
Datos de las 7:25 (hora de Europa central)
Símbolo Última Cbo Cambio%
500
SPX
7.365,45 -107,33 -1,44%
IBEX35
19.476,51 -65,80 -0,34%
100
NDX D
29.347,27 -999,81 -3,29%
$
DXY
101,462 0,073 0,07%
🇺🇸
VIX
19,48 2,19 12,67%
BRENT
76,195 -0,110 -0,14%
USOIL
72,63 -0,41 -0,56%
BTCUSDT
62.865,28 130,71 0,21%
Au
GOLD
4.066,068 -46,372 -1,13%

El Senado marca distancia con Trump

El Senado estadounidense aprobó una resolución para exigir el fin de nuevas acciones militares contra Irán sin autorización expresa del Congreso. La votación, por 50 votos frente a 48, supone una reprimenda bipartidista a Donald Trump y refleja el deterioro del consenso político sobre la intervención.

Aunque la medida tiene un alcance jurídico limitado, su lectura política es contundente. El Congreso quiere recuperar autoridad sobre la guerra. Y Wall Street interpreta estas señales de forma pragmática: menos margen militar unilateral puede reducir el riesgo de escalada, pero también introduce incertidumbre institucional. En mercados tensos, incluso una resolución simbólica pesa.

Europa muestra sus propias grietas

La presión no llega solo de Oriente Medio. En Italia, Giorgia Meloni estudia adelantar las elecciones a abril de 2027, antes del calendario ordinario, en un contexto de tensión fiscal, desgaste político y límites presupuestarios europeos.

El movimiento revela una preocupación de fondo: gobernar con deuda elevada, bajo crecimiento y coaliciones tensionadas reduce el margen político. En paralelo, el IBEX 35 cae un 0,34%, hasta los 19.476,51 puntos, una corrección moderada frente al castigo estadounidense. Europa resiste, pero no está inmune. Si Italia entra en campaña anticipada, la prima fiscal volverá al centro del tablero.

Alemania también envía señales de ajuste. Berlín estudia sustituir el ambicioso programa de fragatas F126 por buques MEKO A-200, más pequeños y previsiblemente más económicos, después de retrasos y dudas sobre costes.

A la vez, Deutsche Bahn sufrió una interrupción nacional vinculada al sistema digital GSM-R, paralizando trenes de larga distancia, regionales y cercanías durante horas. Este hecho revela una vulnerabilidad incómoda: Europa habla de autonomía estratégica, pero sigue mostrando fallos básicos en defensa, transporte e infraestructura crítica.

El mercado castigó con especial dureza la tecnología. El NDX cayó un 3,29%, mientras el VIX escaló hasta 19,48 puntos, con una subida del 12,67%. El dólar, por el contrario, avanzó: el DXY subió un 0,07%, hasta 101,462. Bitcoin resistió con una leve subida del 0,21%, hasta los 62.865,28 dólares, mientras el oro cayó un 1,13%, hasta 4.066,068 dólares. No hubo huida clásica hacia todos los refugios. Hubo rotación, ventas en tecnología y búsqueda de liquidez. En ese contexto, SpaceX emitió 25.000 millones de dólares en bonos para refinanciar deuda y financiar su expansión en inteligencia artificial, con una demanda cercana a 89.000 millones.

Los datos que nadie quiere ignorar

La sesión llega con una agenda cargada: índice IFO de confianza empresarial en Alemania, expectativas y situación actual; en Estados Unidos, cuenta corriente, ventas de viviendas nuevas e inventarios semanales de crudo de la EIA. Cada dato importa más cuando el mercado ya no compra relatos sin comprobar caja, márgenes y riesgo político.

El Dow Jones resistió porque el golpe se concentró en tecnología y volatilidad, no porque el escenario sea benigno. Ormuz amenaza el comercio energético, Trump choca con el Senado, Europa se repliega y SpaceX financia su salto con deuda. La bolsa aún no descuenta una crisis completa. Pero empieza a descontar algo más peligroso: que el precio de la estabilidad vuelve a subir.

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