Santander destrona a Inditex y recupera el trono bursátil
El banco vuelve a ser la compañía más valiosa de España ocho años después, con 176.242 millones de capitalización y una banca disparada en Bolsa.
176.242 millones de euros. Esa es la nueva cifra que devuelve al Banco Santander a la cima de la Bolsa española y desplaza a Inditex del primer puesto del parqué. La entidad presidida por Ana Botín cerró la sesión del lunes con una subida del 1,66%, hasta los 11,99 euros por acción, mientras la matriz de Zara retrocedió un 1,04% y quedó valorada en 171.914 millones. El giro no es menor: Santander no ocupaba esta posición desde 2018. Lo relevante no es solo el sorpasso, sino lo que revela: el mercado vuelve a premiar a la banca frente al consumo global.
El trono recuperado
El liderazgo bursátil del Santander pone fin, al menos de momento, a años de dominio simbólico de Inditex. La distancia entre ambas compañías supera ya los 4.300 millones de euros, suficiente para convertir el cambio en algo más que una anomalía de una sesión. El viernes anterior, la entidad había rozado el primer puesto, pero Inditex logró cerrar por delante con 173.722 millones frente a los 173.322 millones del banco. Esa resistencia duró apenas una jornada bursátil.
La banca vuelve a mandar
La clave está en el giro del ciclo financiero. Tras años de tipos bajos, presión regulatoria y rentabilidad deprimida, los bancos europeos han recuperado atractivo para los grandes fondos. Santander acumula una subida del 19,15% en 2026 y del 70,67% en un año, una revalorización que contrasta con el avance mucho más moderado de Inditex.
Este hecho revela un cambio de preferencias: el inversor está pagando beneficios inmediatos, generación de capital y remuneración al accionista. La banca ha dejado de ser una promesa de recuperación para convertirse en uno de los grandes motores del Ibex.
Resultados de récord
El banco ganó 5.455 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 60,3% más que un año antes. La cifra incluye una plusvalía de 1.895 millones por la venta de su filial polaca, pero incluso descontando ese efecto extraordinario el mensaje es claro: la rentabilidad bancaria vuelve a estar en el centro del mercado.
Lo más relevante es que Santander ha logrado combinar escala internacional, mejora de márgenes y una narrativa de crecimiento que el Ibex no veía en la banca desde antes de la pandemia. En un entorno en el que los inversores exigen resultados tangibles, la entidad ha presentado justamente eso: beneficios, capital y capacidad para sostener el dividendo.
Inditex pierde velocidad
El contraste con Inditex resulta especialmente significativo. La compañía fundada por Amancio Ortega ganó 1.375 millones en su primer trimestre fiscal, un 5,4% más, una cifra sólida pero insuficiente para sostener el liderazgo bursátil frente al empuje financiero.
La textil sigue siendo una de las empresas más rentables de Europa, pero el mercado penaliza ahora cualquier señal de menor aceleración en consumo, divisas o márgenes. No es una crisis de Inditex; es una rotación de poder dentro del Ibex. El inversor no castiga tanto el modelo como la pérdida de sorpresa en sus resultados.
El recuerdo de 2009
La remontada tiene además una lectura histórica. La acción de Santander llegó a caer desde máximos de 12,99 euros antes de la gran crisis financiera hasta niveles de 4,8 euros en 2009, y más tarde tocó el entorno de 1,5 euros durante la pandemia.
Que hoy vuelva a rozar los 12 euros muestra hasta qué punto el mercado ha reescrito el diagnóstico sobre el sector. La consecuencia es clara: la banca ha pasado de ser lastre del Ibex a motor de capitalización. El cambio es especialmente relevante porque no se apoya solo en expectativas, sino en beneficios récord y en una mejora sostenida de la rentabilidad.
Lo que mira el mercado
La batalla entre Santander e Inditex no es solo corporativa. Marca la temperatura de la economía española. Cuando lidera Inditex, el mercado premia consumo, marca global y eficiencia logística. Cuando lidera Santander, premia crédito, tipos, capital y ciclo financiero.
El diagnóstico es inequívoco: los inversores creen que la banca todavía tiene recorrido, mientras el comercio minorista afronta un consumidor más prudente y márgenes más vigilados. El Ibex cambia de rostro, pero también de relato. La Bolsa española vuelve a estar dominada por un gran banco justo cuando Europa debate el futuro de los tipos, la rentabilidad financiera y la concentración del sector.