Sesión de cautela: Dow Jones −0,83%, S&P −0,25%, Nasdaq casi en tablas; energía sube y salud lidera caídas

El conflicto en el Golfo reaviva el miedo a la inflación y obliga a replantear el calendario de bajadas de tipos de la Reserva Federal
EPA/KIKO DELGADO
EPA/KIKO DELGADO

Los principales índices de Wall Street cotizaron en rojo este jueves mientras los inversores trataban de poner precio a un escenario que, hasta hace unas semanas, parecía impensable: una guerra abierta en Oriente Próximo con impacto directo sobre el petróleo, la inflación y las decisiones de la Reserva Federal. A media sesión, el Dow Jones perdía hasta un 1,2%, el S&P 500 cedía en torno a un 0,5% y el Nasdaq se movía prácticamente plano, sostenido por la fortaleza del sector tecnológico. El trasfondo es inquietante: un conflicto aéreo prolongado entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz y un crudo coqueteando con los 100 dólares por barril. Mientras tanto, el mercado ya asume que el primer recorte de tipos de la Fed se desplazará de julio a septiembre. La consecuencia es clara: la narrativa del “aterrizaje suave” de la economía estadounidense vuelve a estar en cuestión.

 

Categoría Activo Nivel / Precio Cambio % Cambio Momento / Nota
Índices principales (09:51 a.m. ET)
USA Dow Jones (DJI) 48.338,36 -390,80 pts -0,83% 09:51 a.m. ET
USA S&P 500 (SPX) 6.852,03 -16,75 pts -0,25% 09:51 a.m. ET
USA Nasdaq Composite (IXIC) 22.806,77 -0,71 pts ≈ 0,00% Texto dice “plano”
Sectores / índices adicionales
Sector Salud S&P 500 (S5HLTH) -1,6% Lidera pérdidas
Sector Energía (SPN) +0,7% Sector al alza
Volatilidad CBOE VIX 22,08 +0,9 Sube por cautela
Small caps Russell 2000 (RUT) -1% Sensible a tipos
Acciones mencionadas (movimiento en la sesión)
Acción Broadcom (AVGO) +2,9% Por previsión chips IA
Acción ConocoPhillips (COP) ≈ +2% Sector energía
Acción Valero Energy (VLO) ≈ +2% Sector energía
Acción Delta Air Lines (DAL) -3,3% Viajes presionados
Acción Royal Caribbean (RCL) -0,6% Viajes presionados
Acción Booking Holdings (BKNG) +11% Top del S&P 500
Acción Expedia (EXPE) +8% Top del S&P 500
Acción Nvidia (NVDA) -0,3% Chips mixtos
Acción Marvell (MRVL) +1,3% Chips mixtos
Acción The Trade Desk (TTD) +22,5% Conversaciones preliminares OpenAI
Otros datos de mercado
Amplitud NYSE Bajistas vs alcistas 2,48 : 1 NYSE
Amplitud Nasdaq Bajistas vs alcistas 1,63 : 1 Nasdaq
52 semanas S&P 500 (máx/mín) 4 / 2 Nuevos máximos / mínimos
52 semanas Nasdaq (máx/mín) 17 / 33 Nuevos máximos / mínimos

Un mercado que descuenta guerra, pero no colapso

La sesión estuvo marcada por una caída ordenada, más cercana a una toma de beneficios nerviosa que a un pánico generalizado. A las 09:51 a.m. ET, el Dow Jones Industrial Average cedía 390,8 puntos, un 0,83%, hasta los 48.338,36 puntos, el S&P 500 retrocedía 0,25% hasta 6.852,03 puntos y el Nasdaq Composite prácticamente no se movía, con un ligero descenso de 0,71 puntos hasta 22.806,77. Sobre el papel, se trata de correcciones moderadas, especialmente si se comparan con las caídas que sufrieron las bolsas europeas y asiáticas en los últimos días.

Sin embargo, este comportamiento relativamente resistente de Wall Street tiene truco. Por un lado, venía de un rebote tecnológico potente tras la ola de ventas de febrero, lo que proporciona cierto colchón. Por otro, el mercado estadounidense sigue beneficiándose de su condición de refugio relativo frente a otras regiones más expuestas a la energía rusa y a la dependencia del comercio con Oriente Próximo. El diagnóstico es inequívoco: los inversores no están descontando un colapso económico inmediato, pero sí han empezado a introducir en sus modelos el coste de una guerra más larga de lo previsto.

El estrecho de Ormuz vuelve a marcar el pulso de la inflación

El foco geopolítico se sitúa en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Cualquier interrupción prolongada del transporte marítimo en esa zona se traduce casi automáticamente en mayores costes energéticos y de transporte. Y eso, en plena fase de desinflación frágil, es justo lo que la Reserva Federal quería evitar.

El mercado tiene grabado en la memoria los episodios de subidas abruptas del crudo: desde los shocks petroleros de los años 70 hasta las crisis de Irak o Libia. Cada vez que el barril se ha acercado o ha superado los 100 dólares, la reacción ha sido similar: repunte de la inflación, encarecimiento de los costes de producción y frenazo del consumo. Lo más grave, en este caso, es que este nuevo shock llegaría cuando el ciclo de endurecimiento monetario apenas empieza a revertirse.

Los inversores vigilan de cerca cualquier informe que apunte a un alto el fuego o a una desescalada. Un petróleo disparado sería incompatible con una relajación rápida de tipos, y eso explica por qué el sentimiento de mercado se ha vuelto mucho más volátil en cuestión de días.

La Reserva Federal, atrapada entre el petróleo y la credibilidad

Hasta hace pocas semanas, el consenso situaba el primer recorte de tipos de la Reserva Federal en julio, con una probabilidad elevada de al menos tres recortes de 25 puntos básicos a lo largo de 2026. Ahora, los datos recopilados por LSEG reflejan que el mercado aplaza ese movimiento a septiembre, ante el riesgo de que la energía vuelva a presionar al alza los precios.

Los responsables de la Fed han optado, por ahora, por ganar tiempo: admiten la necesidad de “esperar y calibrar” el impacto del conflicto en la economía antes de mover ficha. El problema es que el margen de error es muy estrecho. “Durante los dos últimos años, reducir la inflación ha sido todo el objetivo de la Reserva Federal, y por fin estaban haciendo progresos. Pero si la energía sigue siendo cara, la inflación podría empezar a subir de nuevo y eso obligaría a la Fed a replantearse sus planes”, advertía Adam Sarhan, consejero delegado de 50 Park Investments.

Este hecho revela una tensión de fondo: si la Fed recorta tipos demasiado pronto y la inflación repunta, dañará su credibilidad; si espera demasiado, puede asfixiar a sectores sensibles a los tipos, como las pequeñas y medianas empresas o el inmobiliario comercial. El conflicto en Oriente Próximo, en este contexto, actúa como acelerador de un dilema que ya existía.

Broadcom y la apuesta de Wall Street por la inteligencia artificial

En medio del ruido geopolítico, Broadcom se convirtió en una rara nota positiva. El diseñador de chips se disparó alrededor de un 2,9% después de proyectar que sus ingresos ligados a chips de inteligencia artificial superarán los 100.000 millones de dólares el próximo año. El mensaje es contundente: incluso con la guerra presionando al petróleo, la narrativa de la IA sigue dominando las valoraciones tecnológicas.

Los valores de chips, no obstante, se movieron de forma mixta. Nvidia cedía un 0,3%, al tiempo que Marvell Technology repuntaba un 1,3%, reflejando un mercado que diferencia entre compañías después del rally extremo de 2024 y 2025. Un conflicto prolongado también podría interrumpir el suministro de materiales clave para semiconductores e incluso retrasar la construcción de nuevos centros de datos en Oriente Medio, una región que algunas grandes tecnológicas estaban empezando a considerar para sus despliegues de infraestructura.

La consecuencia es clara: el “trade de la IA” sigue vivo, pero ya no es inmune a los riesgos geopolíticos. La sesión de este jueves mostró que incluso las historias más sólidas empiezan a cotizar con primas de riesgo más altas.

Energía al alza, viajes y ‘small caps’ a la baja

La rotación sectorial fue nítida. El sector energético del S&P 500 avanzó en torno a un 0,7%, con ConocoPhillips y Valero Energy subiendo cerca de un 2%. Los inversores volvieron a refugiarse en las petroleras integradas y las compañías ligadas a refino, que se benefician directamente de unos precios del crudo más elevados.

En el lado opuesto, los sectores más sensibles al coste de la energía sufrieron. Los valores de viajes y transporte retrocedieron con fuerza: Delta Air Lines cayó alrededor de un 3,3%, mientras Royal Caribbean Cruises perdió un 0,6%. El mensaje es evidente: si el combustible sube y la incertidumbre geopolítica aumenta, el ocio y el turismo serán de los primeros en notar el golpe.

El índice Russell 2000, que agrupa a las empresas de menor capitalización y es especialmente sensible a los tipos de interés, cayó alrededor de un 1%. Este movimiento confirma que la combinación de petróleo caro y tipos altos es especialmente dañina para las compañías más endeudadas y con menos capacidad de trasladar costes al consumidor.

OpenAI, Booking y la nueva batalla por el negocio de las plataformas

Más allá del conflicto, el día dejó otro titular relevante para el ecosistema tecnológico. Booking Holdings y Expedia se situaron en lo alto del S&P 500 con subidas del 11% y el 8%, respectivamente, impulsadas por informaciones de que OpenAI estaría recortando sus planes para ofrecer pagos y compras dentro de la plataforma ChatGPT. El mercado interpreta que eso podría reducir el riesgo de disrupción directa para los grandes intermediarios de reservas online.

Al mismo tiempo, Trade Desk se disparó más de un 22% tras conocerse que la propia OpenAI habría mantenido conversaciones preliminares con la compañía de tecnología publicitaria para explorar la venta de anuncios. La lectura de fondo es clara: el modelo de negocio de la IA generativa sigue en construcción, y cada movimiento de los grandes actores reordena las expectativas de ingresos en todo el sector digital.

Este episodio ilustra hasta qué punto la frontera entre plataformas de contenido, buscadores, agencias de viajes online y redes publicitarias se ha difuminado. Incluso en una jornada dominada por la geopolítica, el mercado siguió reposicionándose ante el impacto de la IA en los modelos de negocio tradicionales.

El miedo se llama volatilidad: VIX, Russell 2000 y señales de estrés

El índice de volatilidad VIX subió 0,9 puntos hasta 22,08, una lectura que refleja cautela, pero no pánico. Históricamente, niveles por encima de 30 han sido sinónimo de ventas masivas y desordenadas; por debajo de 20, el mercado suele moverse en un régimen de complacencia. La zona actual indica que los inversores están comprando protección, pero todavía no esperan un desplome inminente.

Los valores bajistas superaron a los alcistas en una proporción de 2,48 a 1 en la Bolsa de Nueva York y de 1,63 a 1 en el Nasdaq, confirmando un tono claramente negativo. Aun así, el S&P 500 registró 4 nuevos máximos y solo 2 nuevos mínimos de 52 semanas, mientras el Nasdaq sumó 17 máximos y 33 mínimos. Este patrón mixto sugiere un mercado en fase de digestión, donde conviven correcciones fuertes en algunos sectores con la resistencia de compañías de calidad que siguen marcando récords.

Mientras tanto, los datos semanales de solicitudes de subsidio de desempleo se mantuvieron estables, una señal de que el mercado laboral estadounidense continúa sólido. La incógnita es cuánto tiempo podrá mantenerse así si la Fed se ve obligada a mantener los tipos altos durante más meses.

En este contexto, los próximos mensajes de la Fed —incluida la intervención de la vicepresidenta Michelle Bowman y, sobre todo, el dato de nóminas no agrícolas del viernes— serán decisivos. Determinarán si el relato dominante sigue siendo el del “aterrizaje suave” o si, por el contrario, Wall Street tendrá que empezar a prepararse para un escenario de “estanflación de baja intensidad”, con crecimiento débil e inflación persistente.

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