Suben los índices (Dow Jones +0,63%, S&P +1,02%, Nasdaq +1,23%) pese a Goldman Sachs

El mercado compra la esperanza de un acuerdo con Irán, mientras los resultados arrancan con un tropiezo: Goldman cae y el dinero se refugia en software.
FR WALL STREET 1
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La sesión terminó con una sensación paradójica: la guerra sigue, pero el mercado ya la descuenta. Wall Street cerró al alza con el Dow +0,63%, el S&P 500 +1,02% y el Nasdaq +1,23%, impulsados por la idea —todavía frágil— de que puede encontrarse una salida al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Donald Trump insistió en que Teherán “quiere hacer un trato”, aunque descartó cualquier acuerdo que permita un arma nuclear. Y, con esa frase, bastó para reactivar el apetito por riesgo.
La consecuencia es clara: el mercado ya no exige certezas, solo probabilidades. Y eso hace más peligroso el giro si el relato se rompe.

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El rebote que devuelve al S&P 500 al punto de partida

El detalle más revelador no fue el porcentaje del día, sino el punto de referencia: el S&P 500 logró cerrar un 0,1% por encima de su nivel del 27 de febrero, borrando las pérdidas acumuladas desde el inicio de las hostilidades a finales de ese mes.
Eso no elimina el daño, lo reordena: durante el episodio bélico el índice llegó a caer hasta un 7,8% desde niveles previos a la guerra.
El diagnóstico es inequívoco: el mercado ha dejado de valorar la guerra como un shock persistente y la trata como un riesgo binario. Si hay acuerdo, el rally puede acelerarse; si hay represalias, el castigo será inmediato… y con menos colchón emocional del que parece.

Trump endurece el tono, pero el petróleo cede bajo los 100 dólares

La subida de Wall Street tuvo un aliado esencial: el crudo moderó el golpe y terminó por debajo de 100 dólares tras haber amagado con escalar.
La Casa Blanca, sin embargo, elevó la presión: Trump anunció un bloqueo militar sobre barcos que salen de puertos iraníes, mientras Teherán amenazó con represalias contra puertos de vecinos del Golfo.
Aquí aparece el matiz que sostiene el optimismo: el presidente de la Fed de Chicago, Austan Goolsbee, señaló que los futuros de petróleo están descontando que el repunte será “de corta duración”.
Es decir: el mercado compra paz porque compra barril. Si el estrecho de Ormuz vuelve a tensarse, la bolsa perderá el argumento más cómodo para mirar hacia otro lado.

El “día del software”: Oracle vuela y Microsoft vuelve a tirar del índice

La sesión fue, sobre todo, una historia de sectores. Entre los once grandes grupos del S&P 500, tecnología y servicios financieros subieron más del 1,7%, con el empuje concentrado en software.
Microsoft avanzó un 3,6% y Oracle se disparó un 12,7%, el mayor ganador porcentual del S&P.
El síntoma más elocuente fue el ETF IGV, que repuntó un 5,4%, su mayor subida diaria desde abril del año pasado, tras meses bajo presión por el miedo a la “disrupción” de la IA sobre los modelos de negocio tradicionales del software.
En paralelo, SanDisk saltó con la noticia de su entrada en el Nasdaq-100 el 20 de abril, un catalizador que obliga a comprar a los fondos indexados.

Goldman abre la temporada con un mensaje incómodo: el beat no basta

El mercado celebró el rebote… excepto en el primer gran examen de resultados. Goldman Sachs cayó en torno al 2% y presionó al Dow pese a superar previsiones, porque el foco se fue a la debilidad en renta fija, divisas y materias primas (FICC).
La lectura es más seria que una corrección diaria: cuando la bolsa está cara de narrativa, los inversores premian el futuro, no el pasado. El propio David Solomon admitió que la volatilidad del conflicto ha templado la ejecución de salidas a bolsa, aunque confía en un rebote cuando el entorno se estabilice.
Con JPMorgan, Citi y Wells Fargo a punto de publicar, la banca se convierte en termómetro: si hablan de inflación pegajosa y actividad debilitada, el rally quedará a merced del petróleo y de Trump.

Volumen ligero y miedo a quedarse fuera: el mercado compra opcionalidad

El subidón tuvo una grieta: se hizo con poco volumen. Cambiaron de manos 15,90 millones de millones de acciones frente a una media de 19,07 en las últimas veinte sesiones, una señal de convicción limitada.
Lo que domina no es euforia, es prevención. En palabras de un estratega, el mercado se ha acostumbrado al “negociaciones sí, negociaciones no” y nadie quiere quedarse descolocado si llega un acuerdo rápido.
“Hay desensibilización con estos vaivenes; aun así, el inversor teme estar en el lado equivocado si la resolución llega de golpe y la bolsa se dispara”, resumió el ambiente.
La amplitud, eso sí, fue contundente: en NYSE, las alzas superaron a las caídas por 2,8 a 1.

Las defensivas fallan, las aerolíneas sufren y la economía deja pistas

Mientras el mercado corría detrás del riesgo, lo defensivo se descolgó: utilities cayó un 1,2% y consumo básico perdió un 1%, un contraste que suele aparecer cuando el dinero busca beta, no refugio.
En transporte, el índice del sector avanzó un 2,5%, pero las aerolíneas se quedaron atrás por el mismo fantasma de siempre: combustible. United y Delta cedieron más del 1% y American bajó un 0,8%.
En valores, el mercado fue selectivo: Allogene subió un 12,5% por datos clínicos y Albemarle rebotó un 6,8% tras una mejora de precio objetivo, mientras Fastenal se desplomó un 6,9% tras resultados.
Y, al fondo, una señal macro: las ventas de viviendas existentes cayeron a mínimos de nueve meses en marzo.

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