Trump amenaza con cerrar el gobierno de EEUU y el Dow Jones arranca la semana en rojo

Donald Trump anuncia la posibilidad de un cierre parcial del gobierno estadounidense si el Senado no elimina el filibusterismo. Además, amenaza con tomar control del estrecho de Ormuz, generando preocupación geopolítica y económica a nivel mundial.
Fotografía de Donald Trump durante una entrevista exclusiva, con fondo del Capitolio de EE.UU.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Trump amenaza con cerrar el gobierno de EEUU y el Dow Jones arranca la semana en rojo

Donald Trump ha vuelto a colocar el funcionamiento del Gobierno estadounidense en el centro de una batalla política.
El presidente vincula la estabilidad presupuestaria con su exigencia de eliminar el filibusterismo del Senado, mientras se aproxima la negociación fiscal que debe resolverse antes del 30 de septiembre.
Wall Street ha recogido el mensaje con cautela.
El Dow Jones llegó a perder alrededor de 240 puntos, un 0,46%, en el arranque de esta semana.
La amenaza interna coincide, además, con una nueva escalada alrededor del Estrecho de Ormuz y un fuerte repunte del petróleo.

El Dow comienza bajo presión

El Dow Jones abrió la sesión en los 52.676 puntos, ligeramente por encima del cierre anterior, pero rápidamente giró a la baja hasta moverse cerca de los 52.400 puntos. El retroceso interrumpía el tono positivo del viernes, cuando el índice había avanzado un 0,29%.

La caída no responde únicamente al ruido de Washington. Los valores tecnológicos y de semiconductores comenzaron la jornada debilitados, mientras el rendimiento del bono estadounidense a diez años ascendía hasta aproximadamente el 4,58%. El diagnóstico es inequívoco: los inversores afrontan simultáneamente petróleo caro, deuda más rentable y mayor incertidumbre institucional.

La fecha crítica de septiembre

El próximo punto de fricción se concentra al final del ejercicio fiscal, el 30 de septiembre. Si el Congreso no aprueba las leyes de gasto o una financiación provisional, parte de la Administración federal podría volver a cerrar desde el 1 de octubre.

Los republicanos del Senado ya temen una negociación presupuestaria especialmente peligrosa por su proximidad a las elecciones legislativas de noviembre. La experiencia reciente ha demostrado que estas crisis dejan de ser meras disputas parlamentarias cuando comienzan a retrasar salarios, contratos y servicios públicos.

Trump convierte así el presupuesto en una palanca para disciplinar a su propio partido y superar la resistencia demócrata.

El muro de los 60 votos

El filibusterismo permite prolongar el debate y bloquear la tramitación de una ley si sus impulsores no reúnen los apoyos suficientes para cerrarlo. Desde 1975, la denominada moción de clausura necesita el respaldo de tres quintos del Senado: 60 de sus 100 miembros.

Trump reclama emplear la llamada «opción nuclear» para que la mayoría pueda cambiar las reglas y aprobar determinadas iniciativas con menos votos. Sin embargo, parte del Partido Republicano se resiste. El motivo es práctico: una norma diseñada hoy para acelerar la agenda conservadora podría favorecer mañana a una mayoría demócrata.

El coste real del cierre

Un cierre parcial no paraliza por completo Estados Unidos. Las funciones consideradas esenciales continúan, pero muchos empleados son suspendidos temporalmente, mientras otros deben trabajar sin recibir su nómina hasta que se restablezca la financiación.

La Oficina Presupuestaria del Congreso calculó que el cierre iniciado en octubre de 2025 podía reducir el crecimiento anualizado del PIB del cuarto trimestre entre 1 y 2 puntos porcentuales, dependiendo de su duración. También estimó pérdidas permanentes de entre 7.000 y 14.000 millones de dólares, pese a la recuperación posterior de buena parte de la actividad. El dinero aplazado puede recuperarse; la confianza perdida, no siempre.

Ormuz añade otra prima de riesgo

A la tensión presupuestaria se suma la ofensiva de Trump sobre el Estrecho de Ormuz. El presidente ha defendido nuevas condiciones para el tránsito comercial por esta ruta estratégica, incluida una tasa del 20% para determinados cargamentos extranjeros, dentro de su pulso con Irán.

El mercado energético reaccionó de inmediato. Los futuros del Brent llegaron a avanzar un 3,57%, mientras el WTI subía en una magnitud similar. El encarecimiento del crudo amenaza con trasladarse al transporte, los costes industriales y las expectativas de inflación.

Un cierre gubernamental sería un choque de demanda y confianza. Una interrupción en Ormuz, en cambio, actuaría como un choque de oferta, elevando la energía y reduciendo el margen de la Reserva Federal para abaratar el dinero.

El contraste resulta demoledor. Mientras el Congreso discute cómo financiar la Administración, los mercados deben calcular cuánto costaría mantener abiertas las rutas petroleras. Wall Street arranca la semana atrapada entre el bloqueo político de Washington y el riesgo militar del Golfo Pérsico.

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