Trump amenaza a Von der Leyen con aranceles por Google
Donald Trump ha convertido una sanción contra Google en una amenaza directa contra toda la economía europea.
El presidente estadounidense ordenará una investigación bajo la Sección 301 y anticipa un «arancel sustancial» contra la Unión Europea.
La respuesta llega después de que Bruselas impusiera a Alphabet una multa de 890 millones de euros, cerca de 1.000 millones de dólares, por vulnerar la Ley de Mercados Digitales.
«Estados Unidos no es una alcancía para Europa», ha advertido Trump.
El enfrentamiento ya no afecta únicamente a Silicon Valley: coloca bajo presión una relación comercial de casi un billón de euros anuales.
Una sanción de 890 millones
La Comisión Europea concluyó que Google favoreció sus propios servicios en el buscador y restringió la capacidad de los desarrolladores para dirigir a sus clientes hacia ofertas alternativas, frecuentemente más baratas, fuera de Google Play.
Bruselas sostiene que esas prácticas perjudicaron a competidores y consumidores. La multa asciende a 890 millones de euros y constituye el primer gran castigo impuesto a Google bajo la Ley de Mercados Digitales, diseñada para limitar el poder de las plataformas consideradas «guardianes de acceso».
Trump lo interpreta de forma radicalmente distinta: una extracción discriminatoria de recursos estadounidenses.
Von der Leyen, viene a por ti.
— Jose Vizner (@Josevizner) July 24, 2026
Trump 👇👇👇
La Unión Europea vuelve a las andadas y, como siempre, ¡ataca directamente a GRANDES empresas estadounidenses!
Tras multar a Apple, sin motivo alguno, con 15.000 millones de dólares, a Meta con 3.000 millones, a Amazon con 2.500… pic.twitter.com/PBNI4INkIG
La Sección 301 entra en escena
El presidente ha anunciado la apertura inmediata de una investigación comercial para determinar si la regulación europea discrimina o perjudica injustificadamente a las compañías norteamericanas.
La Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 permite a Washington investigar prácticas extranjeras consideradas injustificables, irrazonables o discriminatorias. Si la Oficina del Representante Comercial confirma esas acusaciones, Estados Unidos podría imponer aranceles, restricciones de importación u otras represalias.
Sin embargo, el arancel no es automático ni necesariamente inmediato. El procedimiento exige recopilar información, celebrar consultas y justificar las medidas adoptadas.
Las cifras que Trump mezcla
Trump asegura que Apple fue castigada con 15.000 millones de dólares, Meta con 3.000 millones, Amazon con 2.500 millones y Google con más de 18.000 millones. Las cantidades reúnen, sin embargo, expedientes de naturaleza muy diferente.
El caso de Apple no fue una multa ordinaria, sino la recuperación de hasta 13.000 millones de euros en impuestos que Irlanda dejó de cobrar mediante ayudas consideradas ilegales. El Tribunal de Justicia de la UE confirmó definitivamente esa decisión en 2024.
Meta, por su parte, recibió una sanción de 1.200 millones de euros por transferencias de datos a Estados Unidos y otra de 200 millones bajo la legislación digital.
Von der Leyen ante el pulso
La advertencia difundida por José Vizner —«Von der Leyen, viene a por ti»— resume la dimensión política del movimiento. Trump no dirige únicamente su ofensiva contra los reguladores europeos, sino contra la arquitectura digital defendida por la Comisión.
Washington considera que las normas recaen de manera desproporcionada sobre empresas estadounidenses. Bruselas replica que la nacionalidad no exime del cumplimiento de las reglas comunitarias y que el objetivo es garantizar mercados abiertos y proteger la libertad de elección del consumidor.
El conflicto enfrenta así dos modelos: soberanía regulatoria europea frente a poder comercial estadounidense.
Un comercio de enorme escala
La amenaza afecta a una relación económica difícilmente sustituible. En 2025, la UE exportó bienes a Estados Unidos por 554.000 millones de euros e importó productos por 354.400 millones, con un superávit europeo de 199.600 millones.
Desde la perspectiva estadounidense, las importaciones de bienes europeos alcanzaron 633.200 millones de dólares, mientras el intercambio bilateral de servicios había superado los 500.000 millones en 2024.
Automóviles, productos farmacéuticos, maquinaria, lujo y alimentación serían especialmente vulnerables a una represalia. El coste terminaría repartiéndose entre exportadores europeos, importadores estadounidenses y consumidores.
Un acuerdo que vuelve a tambalearse
La escalada amenaza el marco comercial pactado por Trump y Ursula von der Leyen en 2025, que debía estabilizar los aranceles y ampliar el acceso de los productos estadounidenses al mercado europeo.
La nueva investigación demuestra que aquel acuerdo no resolvió el principal foco de fricción: la regulación tecnológica. Para Washington, las multas funcionan como barreras comerciales encubiertas. Para Bruselas, aceptar esa interpretación equivaldría a renunciar a su capacidad legislativa.
La tecnología se ha convertido en el nuevo acero: un sector estratégico utilizado para justificar represalias económicas y presión diplomática.
Trump afirma que las sanciones serán «revocadas por completo», pero Estados Unidos no puede anular unilateralmente las decisiones europeas. Sólo puede presionar mediante negociaciones, aranceles o concesiones comerciales.
El riesgo es un ciclo de represalias. Si Washington grava las exportaciones europeas, Bruselas podría responder con contramedidas sobre bienes estadounidenses. La multa de 890 millones terminaría entonces provocando daños comerciales valorados en decenas de miles de millones. La disputa por Google ha dejado de ser un expediente regulatorio para convertirse en una crisis transatlántica.