Dow Jones hoy tiene un nuevo problema: Trump contra Bruselas

Dow Jones hoy tiene un nuevo problema: Trump contra Bruselas
Wall Street mantiene el pulso pese a la creciente tensión geopolítica: el Dow Jones ronda los 53.790 puntos, mientras los inversores vigilan el comercio con Europa, el Mar Negro, Yemen y las acusaciones de Polonia contra Rusia.

Wall Street está haciendo algo que hace apenas unas semanas parecía complicado: convivir con varios focos geopolíticos abiertos sin entrar en pánico. El Dow Jones cotiza este jueves prácticamente plano, alrededor de los 53.790 puntos, mientras el S&P 500 avanza cerca del 0,6% y el Nasdaq gana aproximadamente un 1%.

Detrás de esta calma aparente hay una batalla entre dos fuerzas. Por un lado, una inflación estadounidense que comienza a moderarse y una caída del petróleo. Por otro, nuevas tensiones comerciales, ataques a rutas marítimas y acusaciones de operaciones rusas en territorio de la OTAN. El Dow Jones hoy se ha convertido así en un termómetro de hasta dónde está dispuesto el mercado a ignorar la geopolítica.

El Dow Jones resiste en los 53.790 puntos

El comportamiento de Wall Street resulta especialmente significativo. El miércoles, el Dow Jones había cerrado en 53.770,27 puntos, con una caída mínima del 0,04%. Este jueves vuelve a moverse prácticamente sobre esa referencia, mientras el dinero fluye con mayor fuerza hacia tecnológicas y compañías de crecimiento.

La explicación está en los datos macroeconómicos. Los precios mayoristas estadounidenses aumentaron un 4,7% interanual en julio, frente al 5,5% de junio. La moderación ha reducido el temor a una subida inmediata de tipos por parte de la Reserva Federal.

El mercado está comprando, de momento, la posibilidad de que Washington pueda atravesar el actual laberinto geopolítico sin provocar una nueva espiral inflacionista.

Trump mantiene la presión comercial

La relación entre Estados Unidos y la Unión Europea continúa lejos de la normalidad previa a la guerra arancelaria. Washington aplicó recientemente nuevos gravámenes del 10% y el 12,5% a productos procedentes de alrededor de 60 socios comerciales, entre ellos la UE y China, aunque Bruselas señaló que las medidas encajaban en términos generales dentro del marco pactado anteriormente con Trump.

La posibilidad de que productos chinos sean desviados o triangulados mediante terceros mercados constituye además una preocupación estructural dentro de la política comercial estadounidense. Sin embargo, las fuentes públicas consultadas no permiten corroborar por ahora una acusación formal de la Casa Blanca contra Bruselas por reexportar mercancía china deliberadamente para eludir aranceles.

La diferencia no es menor. Una sospecha comercial puede endurecer controles; una acusación oficial contra la UE abriría un conflicto político mucho mayor.

Europa teme otra guerra de aranceles

El problema para Bruselas es que el equilibrio comercial sigue siendo extremadamente frágil. La normativa europea aprobada este verano contempla incluso mecanismos para suspender determinadas preferencias si Estados Unidos incumple los compromisos alcanzados con la UE.

Una nueva escalada afectaría principalmente a industria, automoción, acero, maquinaria y cadenas logísticas. Y terminaría trasladándose a precios.

El contraste es evidente: mientras el Dow Jones permanece cerca de máximos y el S&P 500 amenaza con recuperar récords, la arquitectura comercial que sostiene parte de esos beneficios empresariales vuelve a estar bajo presión.

El Mar Negro vuelve a bloquear el comercio

La segunda amenaza llega desde Ucrania. Kiev ha propuesto a Rusia detener mutuamente los ataques contra objetivos civiles en el Mar Negro para recuperar una ruta esencial para las exportaciones agrícolas. Moscú asegura que todavía no ha recibido una propuesta formal.

La urgencia económica resulta evidente. Las exportaciones ucranianas de grano han llegado a desplomarse alrededor de un 76% interanual en agosto, mientras los ataques contra puertos y buques elevan los costes de seguros y transporte.

Para los mercados, no es un conflicto lejano: menos grano disponible significa mayor presión potencial sobre alimentos e inflación.

Yemen amenaza otra arteria mundial

El escenario se complica todavía más en Oriente Medio. Los hutíes han intensificado ataques y enfrentamientos en Yemen y un reciente ataque contra un buque en Bab el-Mandeb dejó seis muertos y al menos nueve heridos.

Por ese estrecho circula aproximadamente el 12% del comercio mundial. Cualquier interrupción prolongada obliga a las navieras a modificar rutas, aumenta costes y amenaza con alimentar nuevamente la inflación occidental.

Sin embargo, el petróleo está ofreciendo cierto alivio. El Brent llegó este jueves a situarse cerca de 87,7 dólares, con descensos superiores al 1%, reduciendo temporalmente la presión sobre las bolsas.

Polonia acusa a Rusia de cruzar otra línea

La última alarma procede de Varsovia. Donald Tusk anunció que Polonia había frustrado un supuesto plan ruso para asesinar a un ciudadano estadounidense de origen ucraniano en territorio polaco. El sospechoso fue detenido el 7 de agosto y la operación se desarrolló con cooperación de los servicios estadounidenses.

La gravedad radica en el lugar. Polonia pertenece a la OTAN y Tusk subraya que sería la primera vez que un ciudadano estadounidense fuese seleccionado como objetivo en territorio de otro miembro de la Alianza por orden rusa. Moscú no ha asumido responsabilidad.

El episodio eleva todavía más el riesgo político en Europa del Este.

Wall Street apuesta por que no estalle nada

El comportamiento del Dow Jones hoy resume perfectamente la paradoja. Las malas noticias geopolíticas se acumulan, pero los inversores siguen comprando acciones.

La inflación mayorista baja del 5,5% al 4,7%, el petróleo retrocede y las expectativas de una subida de tipos en septiembre han disminuido. Eso basta, de momento, para compensar el ruido procedente de Bruselas, Ucrania, Yemen y Polonia.

Pero el margen es estrecho. Una ruptura comercial entre Washington y Europa, una escalada marítima en Oriente Medio o un choque directo entre Rusia y un país de la OTAN cambiarían rápidamente la ecuación.

El Dow Jones ronda los 53.800 puntos porque Wall Street todavía cree que las crisis seguirán contenidas. El verdadero riesgo aparecerá cuando alguna deje de estarlo.