Wall Street se la juega hoy: el empleo puede desatar un nuevo rally

Los futuros estadounidenses avanzan con cautela antes de un informe laboral decisivo, mientras el mercado descuenta 80.000 nuevas nóminas en julio y analiza los resultados de Lyft, Airbnb, AIG y Dropbox.

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Foto de David Vives en Unsplash
Wall Street Foto de David Vives en Unsplash

Los futuros de Wall Street afrontan la sesión del viernes con un tono mayoritariamente positivo, pero sin euforia. El mercado tiene una referencia por encima de todas: el informe de empleo de Estados Unidos. Los analistas esperan que las nóminas no agrícolas hayan aumentado en torno a 80.000 puestos durante julio, frente a los 57.000 empleos creados en junio, una cifra que ya había decepcionado las previsiones.

La reacción de los índices refleja esa prudencia. El Nasdaq 100 subía un 0,46%, mientras el S&P 500 avanzaba un 0,14%. El Dow Jones, en cambio, retrocedía ligeramente, un 0,09%. El mensaje es inequívoco: los inversores quieren riesgo, pero necesitan comprobar primero hasta qué punto se está enfriando el mercado laboral estadounidense.

El dato que puede cambiar la sesión

El informe de empleo vuelve a situarse en el centro de todas las miradas porque puede alterar de inmediato las expectativas sobre tipos de interés. Una creación de 80.000 puestos supondría una mejora respecto a junio, aunque seguiría dibujando un mercado laboral considerablemente menos dinámico que en etapas anteriores del ciclo económico.

Para Wall Street, la clave no está únicamente en saber si el empleo crece. Importa también la velocidad de desaceleración. Un dato demasiado débil podría reactivar el temor a un deterioro brusco de la economía, mientras que una cifra excesivamente fuerte reduciría las expectativas de relajación monetaria.

Ese equilibrio explica buena parte de la cautela previa a la apertura.

El Nasdaq vuelve a tomar ventaja

Las empresas tecnológicas vuelven a liderar el apetito inversor. El avance del 0,46% del Nasdaq 100 supera claramente al movimiento del S&P 500 y contrasta con las leves pérdidas del Dow Jones.

Este comportamiento revela una preferencia todavía considerable por compañías de crecimiento, especialmente cuando el mercado contempla la posibilidad de que los costes de financiación puedan moderarse si el empleo continúa perdiendo fuerza.

Sin embargo, la concentración de las subidas también introduce riesgos. Una decepción en los datos macroeconómicos puede provocar movimientos mucho más agresivos en las compañías con valoraciones elevadas.

El Dow Jones se queda atrás

Mientras el sector tecnológico encuentra compradores, el Dow Jones cedía un 0,09% antes de la apertura estadounidense. La diferencia entre índices vuelve a poner de manifiesto que Wall Street no se está moviendo como un bloque homogéneo.

Las compañías industriales y los valores más vinculados al ciclo económico tienen una sensibilidad diferente ante una posible desaceleración. Un mercado laboral menos sólido puede beneficiar las expectativas de tipos, pero también anticipar una menor actividad empresarial.

Esa contradicción es precisamente la que mantiene contenido al índice.

Resultados empresariales bajo vigilancia

La macroeconomía comparte protagonismo con una nueva batería de resultados trimestrales. Los inversores analizan las cuentas de Lyft, AIG, Airbnb y Dropbox, entre otras compañías.

Lyft comunicó un crecimiento del 16% de sus ingresos trimestrales, hasta 1.800 millones de dólares, mientras Airbnb registró un incremento del 17%, hasta 3.600 millones. Dropbox, por su parte, informó de ingresos próximos a 631,5 millones de dólares.

Las cifras corporativas ofrecen pistas adicionales sobre el consumo, los viajes, la publicidad digital y el gasto tecnológico, áreas decisivas para comprobar si la economía estadounidense mantiene capacidad de crecimiento.

El dilema de la Reserva Federal

El informe laboral puede tener implicaciones directas sobre las próximas decisiones de política monetaria. Si el mercado de trabajo confirma una pérdida sostenida de impulso, aumentará la presión para que la Reserva Federal adopte una posición más acomodaticia.

Pero existe un límite. Un enfriamiento gradual puede ser interpretado favorablemente porque reduce tensiones inflacionistas. Una destrucción significativa de empleo cambiaría completamente la lectura.

Wall Street quiere tipos más bajos, pero no una recesión. Esa es la frontera que los inversores intentarán identificar en cada detalle del informe.

El euro apenas se mueve

En el mercado de divisas, el euro permanecía prácticamente plano frente al dólar, alrededor de 1,15203 dólares por euro. La escasa variación muestra que los operadores prefieren esperar al dato estadounidense antes de incrementar posiciones relevantes.

El mercado de divisas suele reaccionar rápidamente a cualquier cambio en las expectativas sobre tipos. Si el empleo sorprende a la baja, el dólar podría verse presionado ante la posibilidad de una política monetaria más flexible. Una cifra fuerte produciría el efecto contrario.

La estabilidad previa es, por tanto, engañosa. El verdadero movimiento puede comenzar con la publicación del informe.

Wall Street busca una señal clara

Los futuros positivos anticipan una apertura relativamente constructiva, pero el margen es demasiado estrecho para hablar de una tendencia consolidada. El S&P 500 apenas gana un 0,14%, una variación que puede desaparecer en cuestión de minutos si las cifras laborales se alejan del consenso.

Lo que está en juego no es simplemente una sesión bursátil. Los inversores intentan determinar si Estados Unidos está logrando un aterrizaje suave, con menor inflación y empleo todavía resistente, o si la desaceleración empieza a ganar una velocidad incómoda.

El dato de julio puede ofrecer una primera respuesta. Y cualquier desviación significativa respecto a esos 80.000 empleos esperados tendrá capacidad para alterar simultáneamente bolsas, bonos y dólar.

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