Washington agita los mercados: Asia se tiñe de rojo

La presión vendedora golpea especialmente a China y Corea del Sur mientras la Reserva Federal mantiene los tipos entre el 3,50% y el 3,75%.

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Las principales bolsas asiáticas cotizaron mayoritariamente a la baja este jueves, atrapadas entre dos focos de incertidumbre: la nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán y una Reserva Federal que ha decidido mantener los tipos de interés pese a la persistencia de la inflación.

El castigo fue especialmente intenso en China. El Shanghai Composite cayó un 1,47%, mientras que el Shenzhen Composite llegó a desplomarse un 3,11%. Corea del Sur y Australia también registraron pérdidas, en contraste con el avance moderado de Japón. El mensaje del mercado resulta inequívoco: los inversores están reduciendo exposición al riesgo ante la posibilidad de una crisis geopolítica más amplia.

China concentra el mayor castigo

Las ventas se cebaron con los parqués de la China continental. La caída del Shenzhen, superior al 3%, reflejó la vulnerabilidad de las compañías tecnológicas y de menor capitalización ante cualquier endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.

El Shanghai Composite retrocedió, por su parte, un 1,47%, confirmando que las dudas no se limitan a un único sector. La economía china continúa expuesta a una demanda interna irregular, a los problemas del mercado inmobiliario y a la volatilidad del comercio mundial.

El contraste con Japón fue significativo. El Nikkei 225 consiguió avanzar alrededor de un 0,63%, apoyado por algunos valores tecnológicos y por la debilidad estructural del yen, que favorece los beneficios obtenidos en el extranjero por las grandes empresas exportadoras.

La Fed mantiene los tipos

La Reserva Federal estadounidense mantuvo el precio oficial del dinero en el intervalo del 3,50% al 3,75%, una decisión esperada por buena parte del mercado, pero adoptada con una división interna poco habitual. Tres miembros del organismo defendieron una subida de 25 puntos básicos.

Este hecho revela que la discusión ya no gira únicamente en torno al momento de comenzar a bajar los tipos. Una parte del banco central considera que las presiones inflacionistas, impulsadas especialmente por la energía, podrían exigir un nuevo endurecimiento monetario.

La consecuencia es clara: empresas, familias y gobiernos tendrán que convivir durante más tiempo con una financiación cara. Para los mercados asiáticos, dependientes en gran medida de los flujos internacionales de capital, la perspectiva de tipos elevados en Estados Unidos constituye un obstáculo adicional.

Irán devuelve el miedo geopolítico

El segundo foco de tensión procede de Oriente Próximo. Las informaciones sobre una posible operación militar de gran alcance contra Teherán elevaron la aversión al riesgo y provocaron nuevos movimientos defensivos en las carteras.

Estados Unidos respondió con ataques contra objetivos iraníes después de una ofensiva contra instalaciones estadounidenses en la región, agravando un conflicto que amenaza con extenderse a las rutas comerciales y energéticas.

Lo más grave para los mercados no es únicamente la acción militar inmediata. El verdadero riesgo está en una interrupción prolongada del suministro de petróleo o del tráfico marítimo en torno al estrecho de Ormuz, una vía decisiva para el comercio energético mundial.

Corea y Australia también retroceden

El Kospi surcoreano perdió cerca de un 0,70%, lastrado por la volatilidad de los fabricantes de semiconductores. El índice ha sufrido fuertes oscilaciones después de meses de entusiasmo en torno a la inteligencia artificial y al gasto de las grandes tecnológicas.

Australia tampoco escapó de las ventas. El S&P/ASX 200 cedió aproximadamente un 0,89%, afectado por la caída de los activos cíclicos y la mayor cautela sobre el crecimiento mundial.

En Hong Kong, el Hang Seng retrocedió alrededor de un 0,30% durante la sesión analizada. El comportamiento de estos mercados muestra que la incertidumbre se está transmitiendo desde la tecnología hacia sectores financieros, industriales y de materias primas.

El yen no funciona como refugio

El dólar permaneció prácticamente estable frente al yen, en torno a los 163,49 yenes por dólar. La ausencia de una apreciación relevante de la moneda japonesa resulta llamativa en un contexto tradicionalmente favorable para los activos refugio.

La explicación está en la enorme distancia que todavía separa la política monetaria de Estados Unidos de la japonesa. Los elevados rendimientos norteamericanos continúan atrayendo capital y limitando la recuperación del yen.

Esta debilidad favorece a los exportadores japoneses, pero encarece las importaciones de energía. Si el petróleo vuelve a dispararse por la tensión iraní, Japón podría enfrentarse simultáneamente a una inflación importada mayor y a una pérdida de poder adquisitivo de los hogares.

El petróleo marca el próximo movimiento

La evolución de las bolsas dependerá ahora menos de los resultados empresariales y más de las decisiones militares y monetarias. Un encarecimiento sostenido del crudo elevaría los costes industriales, presionaría la inflación y reduciría el margen de los bancos centrales para bajar los tipos.

El diagnóstico es inequívoco: Asia afronta una combinación especialmente incómoda de riesgo geopolítico, financiación restrictiva y dudas sobre las valoraciones tecnológicas. Mientras no se despejen estas tres variables, las sesiones bursátiles seguirán dominadas por movimientos bruscos y una elevada sensibilidad a cualquier noticia procedente de Washington o Teherán.

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