José María Luna enfría el miedo a la burbuja de IA: “Es una corrección sana, no el fin del ciclo alcista”

Análisis profundo con José María Luna sobre la reciente corrección en las acciones tecnológicas y cómo prepararse para la volatilidad del mercado en 2026. Descubre qué está pasando con la burbuja de la inteligencia artificial y las mejores estrategias para proteger y diversificar tu patrimonio.
José María Luna en entrevista para Negocios TV, analizando la caída de las acciones tecnológicas y la estrategia ante la volatilidad del mercado.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
José María Luna enfría el miedo a la burbuja de IA: “Es una corrección sana, no el fin del ciclo alcista”

La inteligencia artificial ha dejado de garantizar ganancias automáticas en Bolsa.
El índice estadounidense de semiconductores acumula una caída cercana al 20% en julio, después de haber alcanzado máximos históricos apenas unas semanas antes.
Nvidia, la empresa que mejor representa este ciclo, ha vuelto a sufrir fuertes oscilaciones pese a conservar una capitalización próxima a los cinco billones de dólares.
El mercado no ha entrado todavía en una tendencia bajista estructural. Sin embargo, la corrección revela hasta qué punto el rally dependía de un reducido grupo de compañías tecnológicas.

 

Una corrección incómoda

El Nasdaq perdió un 2,9% durante la última semana, mientras las ventas se extendieron desde Nvidia hacia fabricantes de memorias, equipos para chips y centros de datos. El retroceso del sector de semiconductores ha alcanzado ya el umbral técnico de mercado bajista, definido habitualmente por una caída del 20% desde máximos.

José María Luna, socio de Luna Sevilla Asesores Patrimoniales, interpreta el movimiento como una corrección técnica necesaria después de meses de euforia. La tendencia principal, sostiene, no se habrá roto mientras los beneficios empresariales continúen creciendo y los índices mantengan sus soportes de largo plazo.

La caída puede ser saludable. La concentración que la precedió, no tanto.

Nvidia ya no basta

Nvidia cotizaba al cierre del 17 de julio en torno a 202,81 dólares, con una capitalización aproximada de 4,95 billones y una ratio precio-beneficio cercana a 31 veces. Son cifras extraordinarias, pero también obligan a la compañía a superar expectativas cada trimestre para justificar su valoración.

El problema no es únicamente cuánto venderán los fabricantes de chips, sino cuánto rendimiento obtendrán sus clientes de las inversiones multimillonarias en centros de datos. Cuando el gasto crece más rápido que la monetización, cualquier decepción puede provocar ajustes violentos.

Un estudio reciente concluye que la IA representa una revolución tecnológica real, aunque presenta focos localizados de comportamiento de burbuja, especialmente allí donde las valoraciones descuentan beneficios todavía no materializados.

Las siete dominan demasiado

Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Nvidia y Tesla representan conjuntamente más del 30% del S&P 500. Esta concentración provoca que una caída relativamente limitada de las grandes tecnológicas pueda arrastrar índices que reúnen a cientos de empresas.

Sin embargo, existen señales de rotación y no necesariamente de fuga total. Durante julio, el índice que replica a las Siete Magníficas avanzaba alrededor del 4%, impulsado por Apple y Meta, mientras los semiconductores sufrían el mayor castigo.

Este hecho revela que los inversores están diferenciando entre compañías tecnológicas. Ya no compran cualquier negocio relacionado con la IA: exigen beneficios, generación de caja y una explicación convincente sobre el retorno del capital invertido.

El petróleo complica a la Fed

La inflación estadounidense se moderó hasta el 3,5% interanual en junio, frente al 4,2% anterior, gracias en buena medida al descenso temporal de la energía. La inflación subyacente permaneció alrededor del 2,6%, todavía por encima del objetivo de la Reserva Federal.

El nuevo encarecimiento del petróleo amenaza ahora con deshacer parte de esa mejora. El Brent ha vuelto a superar los 90 dólares, impulsado por la escalada entre Estados Unidos e Irán y los temores sobre el suministro en Oriente Próximo.

El mercado asigna una probabilidad superior al 80% a que la Fed mantenga los tipos entre el 3,5% y el 3,75% en su próxima reunión. Un repunte persistente de la energía cambiaría ese cálculo.

La diversificación vuelve al centro

Luna recomienda reducir la dependencia de las grandes tecnológicas sin abandonar por completo la renta variable. Su planteamiento pasa por combinar fondos globales de estilo value, estrategias flexibles y productos de retorno absoluto.

Entre los vehículos citados aparecen Robeco Global Premium Equity, Bestinver Internacional, Brandes Global Value y Dunas Valor Flexible. No ofrecen inmunidad frente a las pérdidas, pero distribuyen el riesgo entre sectores, regiones y estilos de inversión distintos.

Dunas, por ejemplo, ha reducido su exposición a tecnología y banca, priorizando bonos de calidad, vencimientos cortos, salud y servicios públicos. Bestinver, por su parte, asegura encontrar descuentos de entre el 40% y el 45% en determinadas compañías frente a los índices globales.

La prueba serán los beneficios

Alphabet, Tesla e Intel publicarán resultados durante una semana decisiva para el mercado. Las estimaciones apuntan a un crecimiento conjunto de beneficios del 31,1% para las Siete Magníficas durante el segundo trimestre.

Si esas cifras se cumplen y las compañías demuestran que el gasto en IA genera ingresos, la corrección podría convertirse en una oportunidad de entrada selectiva. Si decepcionan, el ajuste probablemente se extenderá más allá de los fabricantes de chips.

No hay pruebas suficientes para anunciar el final del ciclo alcista. Pero sí para descartar una vuelta inmediata a la complacencia. La IA seguirá transformando la economía; eso no significa que cualquier precio pagado por ella resulte razonable.

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