Adrián Zelaia: Dow Jones cierra en rojo: Irán atrapa a Trump
El Dow Jones cerró el viernes con un avance del 0,46%, hasta los 51.947,25 puntos, pero acumuló una caída semanal del 0,4%. El Nasdaq perdió un 2,1% en cinco sesiones y el petróleo Brent terminó en 96,78 dólares después de haber superado los 102 dólares por barril. Wall Street consiguió contener el golpe diario. No despejó la amenaza.
Adrián Zelaia, presidente de EKAI Group, sostiene que Estados Unidos afronta una guerra que no puede resolver mediante su superioridad convencional. Irán no necesita derrotar a la flota estadounidense. Le basta con encarecer cada movimiento, multiplicar los frentes y desgastar a Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, no expresidente.
Una semana que termina en rojo
El rebote del Dow durante la última sesión ocultó un deterioro más profundo. Los inversores rotaron hacia compañías defensivas y abandonaron parte de su exposición tecnológica mientras aumentaban las dudas sobre el petróleo, la inflación y los tipos de interés.
El S&P 500 cedió un 0,6% semanal, el Nasdaq un 2,1% y el Russell 2000 otro 1,1%. La presión fue especialmente intensa sobre las compañías que dependen de financiación barata y beneficios futuros.
El mercado no está descontando únicamente una guerra. Está descontando una guerra sin calendario, sin vencedor claro y con capacidad para interrumpir dos de las principales rutas comerciales del planeta.
Bab el-Mandeb rompe el guion
El estrecho de Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Por este corredor pasaron aproximadamente 4,2 millones de barriles diarios durante el primer semestre de 2025, además de una parte sustancial del tráfico entre Asia y Europa.
Los hutíes han declarado un bloqueo contra la navegación saudí y amenazan con misiles y drones una ruta por la que circula cerca del 12% del comercio mundial. Sus ataques obligan a los buques a desviarse por el cabo de Buena Esperanza, elevando los costes de combustible, seguros y personal. Un grupo armado con recursos limitados puede imponer una factura multimillonaria al comercio global sin controlar formalmente el estrecho.
La guerra barata contra la flota cara
Zelaia identifica en esta confrontación el gran límite de la supremacía estadounidense. Un destructor, un portaaviones o un sistema avanzado de defensa necesitan enormes recursos logísticos. Un dron de ataque o un misil lanzado desde tierra cuesta mucho menos y obliga al adversario a responder.
No significa que los hutíes hayan derrotado militarmente a Estados Unidos. El propio Comando Central aseguró en 2025 que sus operaciones redujeron un 69% los lanzamientos de misiles balísticos y un 55% los ataques con drones. Sin embargo, la amenaza no desapareció.
La asimetría no consiste en ganar cada combate, sino en conseguir que al enemigo le resulte demasiado caro mantenerlos todos.
El petróleo devuelve la inflación
El Brent superó los 100 dólares durante la semana y alcanzó momentáneamente los 102 antes de retroceder. El movimiento reflejó el temor a que los ataques afecten simultáneamente a Bab el-Mandeb, las instalaciones saudíes y el estrecho de Ormuz.
Cada subida del crudo se traslada al transporte, la industria química, la aviación y los precios de consumo. Si esa presión se prolonga, la Reserva Federal dispondrá de menos margen para bajar los tipos.
El contraste con el cierre del Dow resulta revelador. El índice ganó 235,60 puntos el viernes, pero quedó por debajo de los 52.000 y terminó la semana en negativo. El alivio bursátil duró una sesión; el riesgo energético permanece abierto.
Ucrania abre un segundo frente
La presión no termina en Oriente Medio. Rusia ha intensificado sus ataques contra los puertos ucranianos del mar Negro, provocando que varios armadores suspendan temporalmente las escalas. Kiev teme que Moscú pretenda bloquear su principal corredor de exportación de cereales.
Al mismo tiempo, fuentes ucranianas sitúan unidades rusas a unos 5,5 kilómetros del aeropuerto de Kramatorsk, dentro de una ofensiva que amenaza también Sloviansk.
Este hecho revela la dimensión económica del conflicto: si el petróleo sube por Oriente Medio y los cereales se encarecen por el mar Negro, Europa recibe simultáneamente dos impulsos inflacionistas.
Trump intenta proyectar fuerza sobre Irán mientras sostiene a sus aliados, protege las rutas marítimas y contiene el avance ruso en Europa. El problema es que cada frente exige barcos, munición, inteligencia, diplomacia y dinero.
La superioridad militar deja de ser decisiva cuando el adversario puede elegir el momento, el lugar y el coste de cada enfrentamiento.
El análisis de Zelaia es incómodo para Washington. Estados Unidos conserva la mayor capacidad militar del mundo, pero no puede controlar de manera permanente todos los estrechos, puertos y corredores atacados por fuerzas dispersas.
Wall Street cerró la semana con pérdidas moderadas. Lo verdaderamente inquietante es que la guerra asimétrica acaba de demostrar que puede convertir un dron barato en petróleo a 100 dólares y una crisis regional en una amenaza para toda la economía mundial.