China ensaya la guerra sin soldados: ¿Es esta la tecnología de la guerra que se está preparando?

Un vídeo generado con inteligencia artificial anticipa combates dominados por máquinas autónomas, ataques coordinados y decisiones aceleradas. La estética es propagandística, pero buena parte de la tecnología ya está en desarrollo.

 

SOUTH CHINA SEA (May 14, 2024) The Lewis and Clark-class dry cargo ship USNS Wally Schirra (T-AKE 8) sails alongside the Nimitz-class aircraft carrier USS Theodore Roosevelt (CVN 71) during a replenishment-at-sea, May 14, 2024. Theodore Roosevelt, flagship of Carrier Strike Group Nine, is underway conducting routine operations in the U.S. 7th Fleet area of operations. U.S. 7th Fleet is the U.S. Navy’s largest forward-deployed numbered fleet, and routinely interacts and operates with allies and partners in preserving a free and open Indo-Pacific region. (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 2nd Class Christopher Crawford)
SOUTH CHINA SEA (May 14, 2024) The Lewis and Clark-class dry cargo ship USNS Wally Schirra (T-AKE 8) sails alongside the Nimitz-class aircraft carrier USS Theodore Roosevelt (CVN 71) during a replenishment-at-sea, May 14, 2024. Theodore Roosevelt, flagship of Carrier Strike Group Nine, is underway conducting routine operations in the U.S. 7th Fleet area of operations. U.S. 7th Fleet is the U.S. Navy’s largest forward-deployed numbered fleet, and routinely interacts and operates with allies and partners in preserving a free and open Indo-Pacific region. (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 2nd Class Christopher Crawford)

Robots armados, enjambres de drones, soldados conectados y sistemas capaces de localizar al adversario antes de que un ser humano comprenda lo ocurrido. El vídeo chino difundido en redes presenta una guerra futura con apariencia cinematográfica, pero su mensaje va mucho más allá del entretenimiento.

En el minuto 1:30 aparece un parche que algunos usuarios interpretan como una referencia directa al enemigo imaginado por el modelo. Sin acceso al archivo original y a sus metadatos no puede determinarse quién produjo la secuencia ni si existe intervención oficial. Lo verdaderamente inquietante es que las tecnologías representadas ya forman parte de los planes militares de las grandes potencias.

Una película que funciona como advertencia

El vídeo no debe confundirse con una prueba de capacidades operativas. La inteligencia artificial generativa puede crear ejércitos, armamento y escenarios inexistentes con un realismo creciente. Sin embargo, también permite visualizar doctrinas que hasta hace pocos años permanecían encerradas en documentos estratégicos.

China considera que la siguiente revolución militar llegará con la denominada “guerra inteligentizada”, basada en la integración de inteligencia artificial, grandes volúmenes de datos y computación avanzada. El Ejército Popular de Liberación continúa probando estas capacidades en sistemas no tripulados, inteligencia, vigilancia, operaciones cibernéticas y apoyo a la toma de decisiones.

La propaganda imagina el resultado. La industria trabaja para construirlo.

Enjambres contra ejércitos tradicionales

La escena más plausible de estas guerras no es un robot humanoide disparando, sino cientos de drones baratos actuando de forma coordinada. Cada unidad podría compartir imágenes, identificar obstáculos y redistribuir objetivos cuando otra máquina sea destruida.

En el salón aeronáutico de Zhuhai de 2024, China exhibió conceptos como lanzadores móviles de drones, aeronaves capaces de desplegar enjambres y un modelo biplaza del caza J-20 preparado teóricamente para controlar aparatos acompañantes no tripulados. El propio informe estadounidense advierte, no obstante, de que varias de esas funciones continúan siendo aspiraciones y todavía necesitan programación o intervención humana.

El Pentágono prevé que estos sistemas sean progresivamente más baratos, autónomos, conectados y capaces de operar en grupo, una evolución que puede debilitar las defensas convencionales y elevar el riesgo de escalada.

La velocidad sustituye a la superioridad

La ventaja decisiva podría no pertenecer al ejército con más tanques, sino al que procese antes la información. La doctrina china de guerra de precisión multidominio pretende conectar sensores, comunicaciones y armamento para detectar rápidamente los puntos débiles del adversario.

La IA permitiría analizar miles de señales, imágenes de satélite, radares y comunicaciones en segundos. China también estudia utilizar modelos de lenguaje en operaciones cibernéticas, planificación militar y campañas de influencia.

El riesgo aparece cuando la máquina reduce de horas a minutos el tiempo disponible para decidir. Una alerta incorrecta, un dato manipulado o una identificación defectuosa podrían desencadenar una respuesta antes de que exista margen político para detenerla.

El soldado no desaparece, cambia

La guerra futura no eliminará inmediatamente a los combatientes. Los convertirá en nodos de una red formada por drones, satélites, sensores terrestres y asistentes algorítmicos.

Los humanos seguirán autorizando operaciones, manteniendo equipos y tomando decisiones estratégicas, pero una parte creciente de la vigilancia, la navegación y la selección de rutas será automatizada. La OTAN reconoce que la inteligencia artificial, los drones y los sistemas autónomos ya están redefiniendo las capacidades necesarias para la defensa.

El contraste resulta demoledor: cada máquina reduce el riesgo para el ejército que la despliega, pero también abarata políticamente el inicio de una operación militar. Cuando no hay soldados propios expuestos, la barrera para emplear la fuerza puede disminuir.

El peligro de delegar la muerte

El Comité Internacional de la Cruz Roja define los sistemas autónomos como armas que, una vez activadas, pueden seleccionar y atacar objetivos sin una nueva intervención humana. La organización reclama normas vinculantes y límites claros para preservar el control sobre las decisiones de vida o muerte.

La IA puede fallar precisamente en los entornos donde más se necesita precisión. El humo, la destrucción, las señales falsas y los intentos deliberados de engañar al sistema convierten el campo de batalla en un escenario adverso para cualquier algoritmo. El CICR advierte de que estas herramientas pueden acelerar la guerra, aumentar su escala y reducir la capacidad humana de supervisión.

La guerra también empieza en la pantalla

El vídeo chino cumple otra función: preparar psicológicamente al público para una transformación militar que todavía no comprende. Presenta la automatización como inevitable, convierte al enemigo en una silueta reconocible y normaliza una batalla ejecutada por máquinas.

La OTAN ya incluye la desinformación y las operaciones de influencia potenciadas por IA entre sus preocupaciones estratégicas.

No puede afirmarse que la secuencia revele un plan de guerra concreto. Sí muestra el imaginario hacia el que avanzan las potencias. La próxima gran confrontación podría comenzar mucho antes del primer disparo: en los datos, los algoritmos y las imágenes que enseñan a cada sociedad quién debe ser considerado enemigo.

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