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Hay una nueva IA que es la mejor: "ChatGPT no es la mejor ni de lejos"

Chat GPT
Chat GPT

El techie Víctor Perezia ha publicado un ranking que se ha hecho reconocible por lo que insinúa más que por lo que afirma: ChatGPT “ya no es la mejor”, Perplexity sirve para investigar con fuentes en tiempo real, NotebookLM es el “triturador” de PDFs y vídeos, n8n sería el motor de automatización que muchas empresas aún no han adoptado, Fathom se queda con el acta de las reuniones, y Claude —con Claude Code como bandera— sería el “top 1” indiscutible. El mapa encaja con una tendencia real: la IA se está separando en herramientas especializadas, y el ganador depende menos del modelo y más del flujo de trabajo.

ARTÍCULO
La industria de la inteligencia artificial ha entrado en su fase más incómoda: la de la comparación cotidiana. Ya no basta con decir “uso IA”. Hay que decir para qué. En ese contexto se entiende el ranking que ha difundido el creador Víctor Perezia: una lista que, sin ser científica, condensa un sentimiento que se está extendiendo en equipos de producto, consultoría, marketing y desarrollo: ChatGPT fue la primera gran marca, pero el mercado ya no se organiza alrededor de un único asistente.

Su clasificación coloca a ChatGPT fuera del podio y proclama a Claude como número uno, “indiscutible”, apoyándose además en el efecto “Claude Code”, una herramienta de programación asistida que se ha convertido en símbolo del empuje de Anthropic. El debate llega justo cuando Claude Code ha estado en el foco por una filtración accidental de parte de su código interno, lo que paradójicamente ha aumentado su notoriedad.
Pero lo importante no es la polémica: es lo que revela la lista. La IA ya no es una app. Es un ecosistema de utilidades.

El golpe a ChatGPT: de “mejor” a “más genérico”

Decir que ChatGPT “no es la mejor ni de lejos” funciona como clip, pero sugiere una transición real: el chatbot generalista empieza a percibirse como navaja suiza, no como bisturí. Eso no significa que haya dejado de ser competitivo; significa que, para tareas específicas, muchos usuarios están encontrando herramientas que les resuelven el trabajo con menos pasos.

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♬ sonido original - Víctor Pérez

OpenAI, de hecho, ha empujado esa evolución: actualización constante, nuevos modelos, y mejoras de memoria y uso de historial que cambian el comportamiento del asistente.
Sin embargo, el desgaste viene por otro lado: cuando la gente compara, no compara “inteligencia” abstracta. Compara tiempo, fricción y fiabilidad en un caso concreto: preparar una reunión, analizar un PDF, sacar un resumen de una videollamada o montar una automatización. Ahí, la marca importa menos que el resultado inmediato.

La consecuencia es clara: ChatGPT deja de ser el “uno para todo” en la cabeza del usuario avanzado y pasa a ser una pieza más, valiosa pero no exclusiva.

Perplexity: la IA que “te trae las fuentes” como producto

Víctor coloca a Perplexity en el “top 6”, pero lo describe con precisión: “le preguntas cualquier cosa y te responde con fuentes reales… muy bueno para investigar competencia, tendencias o preparar una reunión en minutos”. Esa es, literalmente, la promesa del servicio: una “answer engine” que consulta la web en tiempo real y entrega respuestas con referencias.

Aquí hay un matiz importante: Perplexity no gana por ser “más lista”, sino por ser más verificable. En trabajo de mercado, ventas B2B o análisis competitivo, la pregunta no es “¿qué opinas?” sino “¿de dónde sale?”. Y el formato de respuesta con citas reduce el coste de comprobar.

El diagnóstico es inequívoco: cuando lo que necesitas es trazabilidad, el modelo que cita gana. No por estética, sino por cumplimiento profesional. Y eso explica que muchos usuarios lo usen como “motor de investigación” incluso si luego redactan o sintetizan con otra IA.

Gamma: la presentación instantánea que ya no sorprende

Gamma entra en su lista como el “top 7”: útil, rápido, pero ya no diferencial. Aun así, lo que hace bien es exactamente lo que el mercado premia: convertir un tema o un texto en una estructura visual en menos de un minuto, exportable y presentable. Es su propia propuesta de valor: generar presentaciones en segundos desde un prompt, con diseño integrado.

La razón por la que “ya no sorprende” es estratégica: la generación de slides se ha comoditizado. Muchas herramientas lo hacen. La pregunta ya no es “¿puede crear un PowerPoint?”, sino “¿puede crear uno que yo no tenga que arreglar durante dos horas?”. Gamma vive de reducir esa corrección posterior: consistencia visual, estructura, coherencia.

Pero hay otra lectura: la presentación automática se vuelve commodity porque cada vez más IA generalista incorpora esa capacidad. El valor, entonces, no está en crear diapositivas, sino en convertir información en narrativa. Y ese salto depende más del usuario que del software.

NotebookLM: el arma para digerir PDFs, webs y YouTube

Víctor lo coloca en el “top 4” por una razón muy práctica: NotebookLM se ha posicionado como “thinking partner” para aprender y resumir documentos densos. La propia herramienta permite subir PDFs, webs, vídeos de YouTube y otros materiales, y luego consultarlos como si fueran un corpus privado.

Esto resuelve un problema concreto que los chatbots generalistas manejan peor: trabajar con un conjunto de fuentes grandes sin perder el hilo. NotebookLM no es “mejor” en todo; es mejor en estudiar y en construir respuestas desde tus fuentes, no desde el vacío.

Ese enfoque tiene un efecto secundario poderoso: reduce el riesgo de alucinaciones porque el usuario puede anclar preguntas a documentos. No es garantía absoluta, pero mejora el control. Por eso la lista viral acierta en lo esencial: cuando el trabajo es “leer” 200 páginas y sacar criterio, el producto que convierte lectura en consulta gana.

n8n: la productividad que no se ve, pero factura

El “top 3” de Víctor es una bandera: n8n como plataforma de automatización donde “si no la usas, estás perdiendo dinero”. La frase tiene una base empresarial: n8n se vende como automatización de flujos con integraciones (400+), mezcla de no-code y código, y control de despliegue y datos para equipos técnicos.

Aquí la diferencia no es estética ni “inteligencia”. Es infraestructura. Con n8n puedes conectar CRM, email, Slack, bases de datos, formularios, IA y tareas internas. El ahorro no viene de una respuesta brillante, sino de quitar trabajo repetitivo. Esa es la razón por la que, en entornos corporativos, la IA “útil” no es la que habla mejor: es la que mueve procesos.

Y ahí aparece la paradoja: n8n es una de las herramientas más rentables y menos virales. No te da un “wow” inmediato. Te da menos horas perdidas cada semana.

Fathom: la reunión ya no se toma, se “minuta” sola

Víctor lo pone en el “top 2” por un motivo simple: el coste oculto de reuniones es enorme. Fathom se presenta como notetaker que graba, transcribe y entrega resúmenes y próximos pasos tras una llamada, además de integraciones con herramientas de trabajo.

Esto no cambia la tecnología; cambia la cultura. Cuando las reuniones se convierten en documento accionable automáticamente, se reduce el “¿qué decidimos?” y el “¿quién hace qué?”. La productividad real no está en escuchar la reunión mejor; está en que la reunión deje rastro utilizable.

El auge de estas herramientas explica por qué Víctor las prioriza: la IA aplicada al trabajo no siempre es crear, sino ordenar. Y ordenar es lo que más tiempo roba en organizaciones.

Claude y Claude Code: por qué se ha convertido en el “número 1”

La coronación de Claude como “indiscutible” refleja una percepción extendida en equipos técnicos: Claude se ha ganado fama de buen desempeño en escritura larga, análisis y programación, y su herramienta Claude Code se ha convertido en bandera de “agentes” para tareas de desarrollo. La notoriedad reciente se disparó, además, por la filtración accidental de parte del código interno de Claude Code, que destapó funciones y alimentó el debate sobre su arquitectura.

Ahora bien, aquí conviene pinchar el globo: que Claude sea “top 1” no es un hecho universal, es un juicio contextual. En IA, el “mejor” depende de tarea, idioma, privacidad, coste y ecosistema. Lo que sí parece cierto es que Anthropic ha logrado algo clave: que su producto se perciba como “de trabajo”, no como “de demo”.

La batalla ya no es ChatGPT vs Claude. Es qué herramienta encaja con cada fase del trabajo: investigar, sintetizar, automatizar, documentar, producir.

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