Reviven el vídeo de un "doctor" en Economía que le colocó en el centro de las burlas por las pensiones: "Como decir que la tierra es plana"
Un antiguo vídeo de Alejandro Inurrieta ha vuelto a hacerse viral después de asegurar que las pensiones son sostenibles porque los bancos centrales poseen una capacidad «absolutamente ilimitada» para crear dinero. Economistas y analistas recuerdan que España no controla el BCE, que la financiación monetaria directa está prohibida y que fabricar euros no produce trabajadores, bienes ni poder adquisitivo.
Unas declaraciones del economista Alejandro Inurrieta en La Sexta Xplica han desatado una oleada de críticas, ironías y memes en las redes sociales. Su afirmación de que el sistema público de pensiones es sostenible porque los bancos centrales pueden crear una cantidad ilimitada de dinero ha sido recibida por numerosos analistas como una simplificación difícilmente defendible.
El fragmento que ha vuelto a circular recoge estas palabras:
«Los Estados, los bancos centrales, tienen la capacidad ilimitada de creación de dinero para pagar todos estos gastos. Absolutamente ilimitada».
El vídeo, conviene aclararlo, no es reciente. La Sexta publicó las declaraciones en agosto de 2024, aunque el fragmento ha resurgido ahora con fuerza en X —antes Twitter— y ha generado una nueva avalancha de comentarios críticos. La cadena presentó entonces a Inurrieta como doctor en Ciencias Económicas y reprodujo su defensa de que las pensiones españolas «se van a seguir pagando sí o sí».
Alejandro Inurrieta: “El sistema de pensiones es sostenible porque los bancos centrales tienen la capacidad ilimitada de creación de dinero para pagar estos gastos” pic.twitter.com/LgoJ9Ys3T3
— Wall Street Wolverine (@wallstwolverine) July 26, 2026
El problema no es crear euros, sino lo que podrán comprar
La afirmación contiene una pequeña parte técnicamente cierta: un banco central puede crear dinero base o reservas electrónicas sin necesitar previamente recaudar impuestos o conseguir billetes físicos. "Hasta el día que este discurso se vea igual que decir que la tierra es plana estamos jodidos", dice uno de los miles de críticos.
Sin embargo, utilizar esa capacidad como demostración de que un sistema de pensiones es sostenible resulta profundamente engañoso. Dicho sin rodeos: presentada de esa manera, la frase es una auténtica burrada económica.
Un banco central puede crear unidades monetarias, pero no puede crear mediante una anotación contable más médicos, viviendas, alimentos, energía, trabajadores o productividad. Si se aumenta constantemente la cantidad de dinero para financiar gastos mientras la producción real no crece al mismo ritmo, el resultado puede ser inflación, pérdida de poder adquisitivo, depreciación de la moneda y pérdida de confianza.
El propio Banco de Inglaterra explica que sus programas de expansión cuantitativa buscan cumplir su objetivo de inflación y que la compra de bonos aumenta el gasto y ejerce presión al alza sobre los precios. El FMI también advierte de que la financiación continuada del déficit mediante creación monetaria puede poner en peligro la independencia del banco central y generar importantes tensiones inflacionistas.
Por tanto, el Estado podría llegar a pagar una pensión nominal de 1.500 euros, pero eso no garantiza que esos 1.500 euros mantengan su valor. Si los precios se duplican, la transferencia seguirá apareciendo en la cuenta bancaria, aunque el pensionista será materialmente mucho más pobre.
España no puede ordenar al BCE que imprima dinero
La afirmación resulta todavía más problemática cuando se aplica a España.
España pertenece a la zona euro y no controla su propia política monetaria. El Gobierno español no puede llamar al Banco de España o al Banco Central Europeo y ordenarles que creen euros para abonar las pensiones.
El artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea prohíbe que el BCE y los bancos centrales nacionales financien directamente a los Gobiernos y demás administraciones públicas. También impide la compra directa de deuda pública en el mercado primario. El propio BCE recuerda que esta prohibición pretende evitar que la financiación monetaria de los déficits conduzca a niveles excesivos de deuda y desequilibrios presupuestarios.
Precisamente por eso, presentar al BCE como una especie de cajero automático con fondos infinitos para las pensiones españolas no describe el funcionamiento institucional del euro.
La capacidad tecnológica para crear dinero puede ser muy amplia. La capacidad legal, económica y política para gastarlo sin consecuencias no lo es.
El ejemplo del Reino Unido tampoco demuestra lo que sostiene
Inurrieta puso como ejemplo la actuación del Banco de Inglaterra durante la pandemia. Pero incluso ese caso necesita importantes matices.
En abril de 2020, el Tesoro británico y el Banco de Inglaterra ampliaron temporalmente la denominada Ways and Means facility, una línea de descubierto que permitía anticipar liquidez al Gobierno. El comunicado oficial subrayaba que se trataba de una medida temporal y que cualquier cantidad utilizada debía devolverse lo antes posible y antes de terminar el año.
Además, los programas británicos de compra de deuda no consistieron simplemente en regalar dinero al Gobierno. El Banco de Inglaterra compró activos y bonos para reducir los costes financieros, estimular la economía y cumplir su mandato de inflación. La propia institución distingue estas operaciones de entregar dinero sin recibir ningún activo a cambio, una práctica mucho más difícil de revertir.
Utilizar una intervención excepcional durante una pandemia como modelo permanente para financiar décadas de pensiones equivale a confundir una medida de emergencia con una fuente ilimitada y gratuita de recursos.
Las respuestas que han convertido la frase en objeto de burla
Entre las reacciones más compartidas aparece la del periodista económico Lorenzo Ramírez, que planteó una pregunta tan sencilla como demoledora: si el dinero puede crearse ilimitadamente, «¿por qué no subir todas las pensiones a 5.000 euros?». La ironía expone el fallo central del argumento: si emitir moneda no tuviera costes, no existiría ningún límite para aumentar salarios, pensiones o ayudas públicas.
El economista y asesor financiero Javier del Valle también cuestionó la afirmación, recordando que los bancos centrales crean fundamentalmente reservas y que esa capacidad contable no convierte la financiación del gasto público en gratuita. La crítica incide en que el coste puede aparecer posteriormente en forma de inflación, intereses, depreciación o pérdida de credibilidad monetaria.
Otros usuarios recurrieron a comparaciones históricas, bromas sobre la posibilidad de eliminar todos los impuestos o propuestas irónicas para multiplicar las pensiones. El tono de numerosas respuestas ha convertido a Inurrieta, al menos durante la viralización del vídeo, en objeto de mofa y sarcasmo generalizado en las redes.
No existe, sin embargo, un registro público completo que permita acreditar con rigor que el nombre fuera tendencia nacional en toda España. Lo verificable es que el fragmento ha vuelto a circular con fuerza y ha provocado centenares de reacciones, republicaciones y comentarios.
La AIReF no comparte semejante tranquilidad
La sostenibilidad de las pensiones se analiza observando factores como el número de trabajadores, las cotizaciones, los salarios, la productividad, la edad de jubilación, la esperanza de vida, los impuestos y la cuantía de las prestaciones.
No se determina preguntando cuántos euros podría crear teóricamente un banco central.
La AIReF estimó en 2025 que el gasto en pensiones aumentaría unos 3,4 puntos del PIB hasta 2050. En mayo de 2026 volvió a advertir que el cumplimiento formal de la regla de gasto de las pensiones no garantiza por sí mismo la sostenibilidad del sistema.
Esto no significa que las pensiones vayan a desaparecer. El Estado puede financiarlas aumentando cotizaciones, elevando impuestos, reduciendo otras partidas, retrasando la jubilación, moderando las prestaciones o recurriendo a más deuda.
Pero todas esas decisiones tienen costes y consecuencias distributivas. Esa es precisamente la discusión sobre la sostenibilidad.
Inurrieta sí introdujo algunos matices, pero su frase sigue siendo indefendible
Para ser justos, Inurrieta también señaló que podrían producirse cambios en la edad de jubilación, en la revalorización o en los mecanismos utilizados para reducir la pensión media. Además, recordó que los impuestos pueden cubrir la diferencia entre los ingresos de la Seguridad Social y el gasto.
Ese planteamiento es mucho más razonable: las pensiones probablemente continuarán pagándose porque constituyen una prioridad política y presupuestaria.
Lo que no resulta razonable es sostener su sostenibilidad sobre una supuesta creación monetaria «absolutamente ilimitada». La frase confunde solvencia nominal con sostenibilidad real, ignora las reglas del euro y omite el efecto que esa política tendría sobre los precios y el poder adquisitivo.
Los bancos centrales pueden crear dinero. No pueden crear riqueza ilimitada.
Y las pensiones no se sostienen pulsando una tecla en Fráncfort, sino con trabajadores, productividad, cotizaciones, impuestos y una economía capaz de producir los bienes y servicios que necesitarán los futuros jubilados.